Yair Lapid el «armador»

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Si bien Naftal Bennett será el primer ministro del “gobierno de rotación”, presentado anoche al presidente Reuven Rivlin, quien debe presentarlo a la Knésset para su aprobación, el artífice de todo ese tinglado en el que participará la izquierda, la derecha, los grupos árabes y cuantos quieren desplazar a Benjamín Netanyahu, tiene un solo nombre: Yair Lapid.

Apolinar Martínez/Israel Internacional.-

De dónde salió este personaje capaz de lograr lo que parecía imposible. Un breve paseo por su trayectoria permitirá hacerse una visión aproximada de quién es.

Del periodismo a la política.

Hijo del periodista y político anticlerical Tomy Lapid -que llegó a ser jefe de la oposición y murió en 2008-, el líder de Yesh Atid siguió el camino de su padre y en 2012 fundó el partido con el que a inicios de 2013 se presentaría por primera vez a comicios generales.

Antes de su salto a la política, fue un conocido presentador de noticias en el Canal 2, tuvo también un programa propio y fue columnista en uno de los principales diarios israelíes, Yediot Ahronot, en el que marcó la agenda pública y se erigió en uno de los articulistas más influyentes del país.

Su paso por los medios se palpa en sus discursos, con una retórica expresiva y masticada ante oyentes y asistentes.
Nacido en 1963, Lapid entró en política en 2012 para ofrecer una alternativa de centro, laica y con tintes progresistas en un país marcado por la polarización, los extremos ideológicos o el peso de la religión.

Un salto monumental

Fundó en 2012 su partido Yesh Atid con el que a inicios de 2013 se presentaría por primera vez a comicios generales.

Contra todo pronóstico, se hizo entonces con 19 escaños, erigiéndose como segunda fuerza parlamentaria. Esto le dio la opción de convertirse en titular de Finanzas en una coalición con el primer ministro Netanyahu.

Pero las fricciones con el jefe de Gobierno no se hicieron esperar y este le destituyó del Ministerio a finales de 2014. Su paso por puestos de poder pasó factura al centrista, su popularidad cayó en picado y en las elecciones de 2015 consiguió solo 11 diputados.

Pero Lapid jamás se resignó y siguió en su batalla que ahora concreta al poder ser el factor clave para desplazar a Netanyahu, pese a haber logrado apenas 7 diputados. Al mismo tiempo se prepara a suplir a Bennett como primer ministro en este insólito gabinete de rotación.

El tiempo dirá si ha sido un acierto para Israel o una pesada carga

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