Yair Lapid, con el tiempo en contra, intenta conformar gobierno

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El tiempo juega en contra y ejerce una presión muy fuerte en su contra. Eso lo sabe Yair Lapid, líder de la oposición israelí, quien enfrenta un camino difícil para poder conformar un gobierno que le otorgue a los ciudadanos que habitan el territorio hebreo tranquilidad política entre otras cosas.

Mario A. Beroes Ríos/Israel Internacional.-

Entre otras cosas, Lapid debe poner punto final a la «era Netanyahu». El político hebreo ha expresado que «se trata de sumar». Pero el punto es cómo unir una derecha radical y diputados árabes; dejando por fuera a la izquierda y, lo más importante, los egos de los dirigentes políticos judíos.

Tras el fracaso del primer ministro Benjamin Netanyahu para formar gobierno en los plazos previstos, pese al primer lugar de su partido en las legislativas de marzo, el presidente israelí Reuven Rivlin dio a su rival Yair Lapid 28 días para intentar formar una mayoría.

Para lograrlo, el jefe de la formación centrista Yesh Atid («Hay un futuro») debe obtener el apoyo de al menos 61 diputados de los 120 de la Knesset (Parlamento), y congregar en un «bloque de cambio» a parlamentarios de izquierda, del centro, de la derecha, y también de los partidos árabes.

Una tarea complicada tras estas elecciones de marzo, las cuartas en menos de dos años, pues ninguna de las anteriores permitió que saliera un claro vencedor o un gobierno estable,.

Fuerzas políticas presentes

El escenario político israeli está muy fragmentado, con 13 partidos con diputados en el parlamento.

En las últimas semanas el Likud de Benjamin Netanyahu intentó formar un «gobierno de derecha» con las formaciones ultraortodoxas y el partido de extrema derecha «Sionista religioso».

Pero dos partidos de derecha rehusaron sumarse, el conservador «Nueva Esperanza» del exLikud Gideon Saar y el partido de derecha radical Yamina de Naftali Bennett, privando a Netanyahu de los escaños que le faltaban para formar gobierno.

Yair Lapid tiene, por su lado, los apoyos de la izquierda (Meretz, Laboristas), del centro, pero también de los votos de la derecha hostiles a Netanyahu, como Gideon Saar, mientras que Bennett permanece de momento «no alineado».

Con estas fuerzas políticas sumadas, Yair Lapid cuenta con 51 diputados, a diez de la mayoría.

Son 61 escaños

Lapid debe obtener el apoyo del partido Yamina de Naftali Bennett (siete diputados) y de al menos uno de los dos partidos arabes del país, la lista árabe unida (seis escaños) y/o la formación islamista Raam de Mansur Abas (cuatro diputados).

Pero el gran problema de este ‘gobierno del cambio’ es que la derecha liderada por Netanyahu y los rabinos (…) presionan grandemente a los diputados de Yamina para que se opongan a este gobierno» agregó una fuente del Knéset a la agencia AFP.

Por otraparte, un diputado de Yamina, Amichai Chikli, ya ha dicho que no apoya una alianza Bennett/Lapid. Y un diputado árabe dijo lo mismo, con lo que se complica el deseo de sumar 61 diputados.

Bennet ¿a la espera?

Yair Lapid no puede esperar formar un gobierno sin al menos el apoyo de Naftali Bennett. En una rotación de poder, «Naftali Bennett sería el primero en ser primer ministro (…) y Lapid debería postergar su sueño» de lider el gobierno, destaca el analista Shmuel Rosner.

 Las conversaciones entre partidos susceptibles de sumarse a este «bloque del cambio» han comenzado ya.

Los partidos deben ponerse de acuerdo sobre la repartición de ministerios y evitar los temas sensibles que dividen a la derecha y a la izquierda, según la prensa israelí.

Si, al final, los diputados árabes de izquierda rehúsan apoyar a un gobierno liderado por Naftali Bennett y su derecha radical, o incluso si los propios parlamentarios de Yamina, bajo presión, se oponen a esta coalición, podrían surgir otros nombres como potenciales primer ministro, como Gideon Saar o Benny Gantz, exjefe del Ejército.

Y si este «gobierno del cambio» no ve finalmente la luz, Israel volverá a las urnas por quinta vez en poco más de dos años, lo que indica que la novela política hebrea está peor que cualquier culebrón latinoamericano.

Queda la pregunta: ¿están los hebreos preparados para otro proceso electoral, o la desilusión, el hastío y lafaltadeliderazgo comienza a erosionar la democracia en Israel?…la respuesta en una próxima entrega.

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