Venezolanos se convierten en sefardíes buscando el pasaporte europeo

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Nunca hubo, aparentemente, tantos descendientes de judíos sefardíes en Venezuela como hasta ahora. Y es que la oportunidad de conseguir la nacionalidad y el pasaporte español y portugués solo demostrando a través de un árbol genealógico que se poseen ancestros sefardíes, bien merece el esfuerzo de bucear en una historia familiar compleja. Todo por obtener un pasaporte no venezolano y poder salir del país de manera legal y con garantías. 

Redacción Israel Internacional.-

El expresidente Mariano Rajoy aprobó el 24 de junio de 2015 la ley 12/2015 o Ley de nacionalidad española para los sefardíes, con el objetivo de reparar un «agravio histórico» facilitando la nacionalidad a los descendientes de los judíos que vivieron en España y que fueron expulsados por los Reyes Católicos en 1492 provocando una diáspora que se instalaría sobre todo en Francia, el Imperio Otomano y América Latina. 

En un principio, la ley expiraba tres años después, en el año 2018, pero debido a la gran demanda de solicitudes sobre todo provenientes de Venezuela, México y Colombia, el gobierno de España decidió prorrogar el plazo para presentar los expedientes y aspirar a la nacionalidad por un año más, hasta el 1 de octubre del 2019, según detalla el portal Nius

En esa fecha España cerró el plazo a pesar de que la demanda se multiplicó durante los últimos meses. Hasta el 30 de septiembre, el Ministerio de Justicia y el Consejo General de Notariado, entes encargados de recibir la documentación de los aspirantes y de otorgar la validez de las pruebas presentadas, señaló que habían recibido un total de 153.767 solicitudes, 72.000 (ojo a este dato) solamente en el último mes. De todas ellas, se calcula que unas 20.000 llegaron de México, 14.600 de Venezuela y 13.600 de Colombia. 

Más judíos sefardíes en Venezuela que en Israel

En el caso venezolano, la mayoría de los procesos continúan abiertos y en estudio debido al colapso que sufrió el sistema y miles de connacionales del país caribeño siguen esperando una respuesta. 

Según cifras aportadas a este diario por el consulado de España en Venezuela, durante los tres años que la ley estuvo vigente, el Ministerio de Justicia aprobó otorgar la nacionalidad española, por el momento (todavía hay innumerables casos abiertos y en estudio), a 2.364 solicitudes de venezolanos descendientes de sefardíes; y hasta la fecha, el consulado ya ha “resuelto” 1814, y esperan recibir al menos otras 3.000 aprobadas para su juramento. 

Hablar de «resolver» significa que los venezolanos aspirantes ya han realizado en la sede del consulado de España en el país caribeño el acto pertinente para completar el proceso y asumir en pleno su pasaporte y nacionalidad española. Es un acto sencillo donde los descendientes de sefardíes juran ante el artículo 23 de la Constitución española que serán buenos y responsables ciudadanos de este (su nuevo) país. Es importante aclarar que el hecho de recibir un nuevo pasaporte no anula su nacionalidad original, en este caso la venezolana. 

A raíz de esta Ley, y según datos aportados por el Parlamento español, hay más judíos sefardíes en Venezuela que en Israel, y hasta la fecha, sólo Turquía supera en número de sefardíes nacionalizados al país caribeño. En Israel, la comunidad judía, que supera los ocho millones de personas, solo 860 se han acreditado como sefardíes para obtener el pasaporte español. 

Cómo demuestro que soy descendiente de judío sefardí 

El camino hasta la obtención de la nacionalidad española por esta vía es tedioso, largo, y en ocasiones desesperanzador, porque los requisitos exigidos por la Ley 12/2015 son variados y necesitan tiempo de estudio y buceo en una historia familiar muchas veces desconocida por sus propios protagonistas que deben remontarse a siglos atrás en su árbol genealógico. 

El proceso de respuesta puede demorarse hasta un año y medio y con la pandemia quedó suspendido los primeros meses de cuarentena ralentizándolo aún más. 

Todo este proceso cuesta dinero. Solo el notario puede oscilar entre los 400 y los 1.200 dólares, dependiendo de la cantidad de papeles que se presenten. Y a eso hay que sumarles los gastos del viaje a España, billete de avión, alojamiento, etc; también si se ha contratado los servicios de un genealogista o de un abogado en algún momento, la suma sería mayor. 

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