Un tren podría traer paz al Medio Oriente

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Las vías para la paz regional, es una innovadora iniciativa de transporte ferroviario que cambiará la región, fortalecerá las economías, contribuirá a la estabilidad y promoverá la paz entre los países del Medio Oriente. ¡Esta iniciativa es necesaria, conveniente y posible!

Mario A. Beroes Ríos/Israel Internacional

Las Vías para la Paz Regional, es una innovadora iniciativa de transporte ferroviario que cambiará la región, fortalecerá las economías, contribuirá a la estabilidad y promoverá la paz entre los países de Medio Oriente, según tuit emitido por Israel en español

¡Esta iniciativa es necesaria, conveniente y posible! pic.twitter.com/Kw5hrzdXyN

— Israel en Español (@IsraelinSpanish) August 6, 2019

Este proyecto fue presentado el año pasado por el ministro israelí de Transportes e Inteligencia, Israel Katz. Dicho proyecto iría, a través de un ferrocarril, del Mediterráneo al Golfo Pérsico. Se trata de construir una vía ‎férrea que pasaría a través de Jordania, Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos y el sultanato ‎de Omán. ‎

Israel Katz ya había mencionado ese proyecto en abril de 2017. Pero esa vez lo presentó en el ‎congreso mundial de la Unión Internacional del Transporte por Carretera (IRU), ‎realizado en Omán. La IRU no es una agencia especializada de la ONU para el transporte ‎ferroviario sino sólo un sindicato de transportistas por carretera (camiones y autobuses) que ‎se ocupa de negociar las condiciones de circulación a través de las fronteras. ‎

El anuncio del ministro israelí, que no se justificaba en el marco del congreso mundial de la URI, ‎puede estar vinculado a la maniobra israelí de acercamiento diplomático a las monarquías ‎del Golfo, maniobra cuyos principales pasos han sido hasta los viajes del primer ‎ministro israelí Benyamin Netanyahu al sultanato de Omán y la visita de la ministro israelí de ‎Cultura y Deportes a la mezquita Jeque Zayed, en los Emiratos Árabes Unidos. ‎

El «Ferrocarril de la Paz», como lo ha llamado Israel, partiría del puerto israelí de Haifa (cuya ‎explotación acaba de ser cedida al Shanghai International Port Group), atravesaría Arabia Saudita ‎‎(el príncipe Mohamed ben Salman, heredero del trono saudita y ministro de Defensa, visitó ‎en secreto Israel hace un año), y terminaría en Omán, donde el sultán Qabus –en plena crisis de ‎Alzheimer– fingió recibir a Netanyahu.‎

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