Trump: «Lo que pasa entre Turquía y Siria no es problema nuestro»

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“Si Turquía entra en Siria es entre Turquía y Siria, no es nuestro problema”, afirmó el presidente norteamericano

Apolinar Martínez-Mario Beroes/Israel Internacional

Entre las variables que deben estudiarse con la invasión turca al norte de Siria, tienen que considerarse diariamente las afirmaciones, comentarios y casi que burlas del presidente Donald Trump, según señala la agencia española de noticias EFE.

Su decisión de retirar todas las tropas de su país de Siria, ha sido considerado como la oportunidad para Endorgan de comenzar la ofensiva.

Trump ha condenado la invasión, pedido el cese y enviado delegados a conversar con el presidente turco. Pero con él nunca se sabe.

No es problema de Estados Unidos

Ayer, en otro giro, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que no es problema de su país si Turquía entra en Siria, donde Ankara ha lanzado una operación militar contra las milicias kurdosirias.

«Si Turquía entra en Siria es entre Turquía y Siria. No es nuestro problema», dijo Trump en una rueda de prensa en la Casa Blanca, donde hoy recibió a su homólogo italiano, Sergio Mattarella.

El presidente estadounidense defendió la retirada de las tropas de EE.UU. del territorio sirio. «No somos un agente policial. Ya es hora de que nos vayamos a casa», dijo Trump.

El vicepresidente de EE.UU., Mike Pence, y el secretario de Estado, Mike Pompeo, tienen previsto llegar a Turquía en las próximas horas para promover un alto el fuego.

A ese respecto, Trump aseguró que EE.UU. están intentado que Ankara haga lo correcto: «Queremos ver guerras finalizadas», subrayó.

A su juicio, «los kurdos están mucho más seguros ahora. Ellos saben cómo luchar. No son ángeles».

Situación brillante de Estados Unidos

Trump también aseveró que la situación en el norte de Siria es ahora “estratégicamente brillante” para Estados Unidos y acusó a los medios de comunicación de estar difundiendo “falsas noticias” para que parezca lo contrario.

EE.UU. se implicó en la guerra en Siria en septiembre de 2014, meses después de que el grupo terrorista Estado Islámico (EI) proclamara un califato en este país y en Irak.

Su participación en el conflicto ha sido en el marco de la coalición internacional contra el Estado Islámico, que Washington lidera y que ha colaborado con las milicias kurdosirias sobre el terreno para derrotar a los yihadistas.

El gobierno turco confirmó que Erdogan se reunirá hoy jueves, con Pence y Pompeo, pese a que anteriormente había dicho que no hablaría con ellos porque no son sus homólogos.

Claves para entender el conflicto

Los kurdos de Siria, una de cuyas milicias ha sufrido el ataque de una operación militar turca, han establecido una frágil autonomía en los territorios que controlan en el norte de un país en guerra, donde se sitúan importantes recursos petroleros que representan cerca del 30% de los que se encuentran en el territorio sirio.

Establecidos sobre todo en el norte de Siria, los kurdos, esencialmente suníes con minorías no musulmanas y formaciones políticas a menudo laicas, representan el 15% de la población siria, según las estimaciones. Han sufrido décadas de marginación y de opresión, y no han parado de pedir el reconocimiento de sus derechos culturales y políticos.

Desde el comienzo del conflicto inciado en 2011 con la represión sangrienta por el Ejército sirio de manifestaciones prodemocracia pacíficas, el régimen de Damasco hizo un gesto hacia los kurdos.

El presidente Bachar Al Assad naturalizó a 300.000 kurdos «apátridas» después de medio siglo de espera y de protestas. Estos kurdos de Siria perdieron su nacionalidad después de un controvertido censo en 1962.

Los kurdos intentaron permanecer al margen del conflicto. Adoptaron una posición «neutral» hacia el poder y la rebelión, intentado impedir a los rebeldes entrar en sus regiones, para no sufrir represalias del régimen.

A mediados de 2012, las fuerzas gubernamentales dejaron sus posiciones en el norte y el este del país, tomadas por los kurdos. Esta retirada se percibió como destinada a animar a los kurdos a que no se unieran a los rebeldes.

En 2013, el Partido de la Unión Democrática Kurda (PYD, el principal partido kurdo en Siria) proclamó una semiautonomía.

En 2016, se anunció la creación de una «región federal» compuesta de tres cantones: Afrin (al noroeste), en la provincia de Alepo; Éufrates (norte), sobre una parte de las provincias de Alepo y de Raqa, y Jazira (noreste), que corresponde con la provincia de Hasaka.

Esta iniciativa se parecía a una autonomía de facto, que fue frágil. Los kurdos se atrajeron entonces la enemistad de las fuerzas de oposición, y sobre todo de la vecina Turquía. Se dotaron de un «contrato social», una especie de Constitución. En 2017, los habitantes de las regiones kurdas elegían sus consejos municipales.

El ala armada del PYD, las Unidades de Protección del Pueblo (YPG) fueron desde 2014 una de las principales fuerzas combatientes contra el grupo terrorista Daesh.

A principios 2015, las fuerzas kurdas, apoyadas por los bombardeos de la coalición encabezada por Estados Unidos, sacaron a Daesh de Kobane, en la frontera turca, después de cuatro meses de violentos combates.

En octubre de 2015, las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), compuestas por 25.000 kurdos y 5.000 árabes, todos sirios, fueron creadas. Dominadas por los YPG, las FDS recibieron ayuda de Estados Unidos, en armamento, formación y apoyo aéreo.

En octubre de 2017, las FDS expulsaron a Daesh de su bastión en Raqa. En marzo de 2019, se hicieron con su último bastión sirio, Baguz.

A principios de 2018, Turquía lanzó una ofensiva terrestre y aérea contra las YPG en la región de Afrine. Ankara considera a estas milicias como el brazo sirio del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), que lleva a cabo una rebelión en el sudeste de Turquía desde hace más de 30 años.

La ofensiva se produjo después del anuncio de la coliación antiyihadista de la creación de una «fuerza fronteriza» sobre todo compuesta de combatientes kurdos, proyecto que causó cólera en Ankara. Ya, en agosto de 2016, Turquía había realizado una ofensiva en el norte de Siria, oficialmente para repeler a la vez a las milicias kurdas y a Daesh.

A finales de 2018, Donald Trump anunció la retirada de los militares americanos de Siria.

Los kurdos advirtieron de que ellos no podrían seguir su lucha contra Daesh si debían combatir a Turquía, que amenazó en varias ocasiones con lanzar una ofensiva contra las milicias YPG.

Pero el 6 de octubre de 2019, Washington anunció que las tropas americanas iban a retirarse de las proximidades de la frontera porque Turquía iba a llevar a cabo «pronto» una «operación» en el norte del país.

Al día siguiente, Donald Trump reorientó su discurso, asegurando que no había «abandonado» a los kurdos y amenazando con hundi la economía de Turquía si «cruzaba los límites».

Tomado del diario ABC

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