Todavía no tenemos un socio para la paz

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Hace varios meses, un ente de la Organización de Liberación de Palestina publicó un documento oficial sobre el conflicto. En sus 37 páginas, la organización expuso sus puntos de vista, y algunos lectores lo vieron como un claro respaldo a la solución de dos Estados, e incluso una disposición a renunciar al llamado derecho de retorno de los “refugiados” palestinos. 

Kobi Michael*/Israel Internacional

Sin embargo, leer este documento en detalle conduce a la conclusión exactamente opuesta. 

El texto es en realidad otro ejemplo de la duplicidad palestina, y muestra que continúan vendiendo una narrativa de victimismo y se niegan a reconocer sus acciones mientras ignoran los hechos históricos. 

La publicación incluye declaraciones que se oponen diametralmente a lo que los líderes palestinos dicen públicamente, al asegurar a Israel que no borrarán la herencia judía de Jerusalén si obtienen el control sobre el Monte del Templo, o que los residentes judíos de un futuro Estado palestino no serían perjudicados. 

La parte que trata del apoyo a los prisioneros palestinos y sus familias es particularmente problemática, porque muestra falta de voluntad para descartar el espíritu de una lucha armada. 

Otro ejemplo de su perpetua narrativa de victimismo es el hecho de que el documento incluso culpa a Israel por torpedear los esfuerzos de reconciliación entre las facciones de Hamás y al-Fatah. 

La negativa a reconocer sus acciones ha llevado a que los palestinos adopten falsas excusas con respecto al proceso de paz, ignorando su decisión de rechazar todas las propuestas que se han puesto sobre la mesa. Esta postura de rechazo se mostró una vez más hace pocos días, cuando los palestinos boicotearon el taller Paz para la Prosperidad dirigido por Estados Unidos en Bahrein. 

La postura del documento sobre Israel como Estado judío es particularmente ridícula. No solo ofrece una interpretación falsa de las decisiones internacionales con respecto al derecho del pueblo judío a un Estado-nación e ignora la Declaración de la Independencia; también hace referencia al mito de que Truman deliberadamente tachó las palabras “Estado judío” en su anuncio de reconocimiento a Israel. 

Culpar a Israel de usurpar los derechos de los árabes israelíes y los esfuerzos en curso para hacer que se involucren en la lucha armada contra Israel, y la presentación del “derecho de retorno” como un derecho individual al que no se puede renunciar, solo muestra la negativa constante de los palestinos a reconocer el derecho de Israel a existir como Estado-nación del pueblo judío. 

Los autores del documento mencionan los tratados de paz que Israel firmó con Egipto y Jordania, diciendo que esos dos países árabes no necesitaron reconocer a Israel como Estado judío. Esta comparación es irrelevante, porque los jordanos y los egipcios nunca pidieron un derecho de retorno y no basan su identidad nacional en una antítesis a la idea sionista. A diferencia de los palestinos, la razón de ser de Jordania y Egipto no es la resistencia al Estado-nación de los judíos, o culpar a los judíos por una perpetua victimización. 

Los palestinos continúan engañando a los israelíes y a la comunidad internacional al emplear términos como “dos Estados para dos pueblos”. En lo que a ellos respecta, “Palestina” debería ser un Estado-nación del pueblo palestino, mientras que Israel no debería ser un Estado judío ni tener un carácter judío o sionista. 

A menos que surja un nuevo liderazgo palestino que muestre una voluntad real de llegar a un acuerdo de estatus final que se base en el derecho de Israel a ser el Estado-nación del pueblo judío, será mejor que Israel siga actuando de manera independiente para asegurar la continuación del sueño sionista, para seguir siendo un Estado judío y democrático que prospere y se asegure, al mismo tiempo, de mantener la puerta abierta a la solución de dos Estados. 

En la realidad política actual, la paz solo será una posibilidad cuando crezcan nuestros nietos. 

*Investigador principal del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Israel. Fuente: Israel Hayom. Traducción NMI

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