Tiranos antisemitas

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(AP Photo/Jens Meyer)

La experiencia histórica nos refiere de forma palpable una estrecha conexión entre dictadores, la violación de los derechos humanos y el antisemitismo.

Beatriz de Rittigstein/Israel Internacional.-

Uno de estos casos es el del bielorruso Alexandr Lukashenko, quien ocupa el poder desde hace 26 años; hace más o menos un mes, aprovechó su discurso en homenaje a los soldados soviéticos que lucharon contra la Alemania nazi, para lanzar una insólita arremetida contra el mundo judío.

El déspota bielorruso dijo: “Los judíos pudieron hacer que el mundo recordara el Holocausto, y el mundo entero se inclina ante ellos, temiendo decirles una palabra equivocada”.

Su idea central fue exigir un mayor reconocimiento a los sacrificios de sus compatriotas en el combate junto a las fuerzas soviéticas. Ya en el pasado, Lukashenko hizo comentarios antisemitas; además, tiene un largo repertorio de violaciones a los derechos humanos: desapariciones, censura a la libertad de expresión, castigos a la prensa indómita, hostigamiento a activistas en favor de la democracia.

Recientemente, Lukashenko defendió el desvío y aterrizaje forzoso del avión de Ryanair para detener a un joven disidente, el bloguero Roman Protasevich, quien desde ese momento se encuentra encarcelado.

Por esos mismos días, Hassan Nasrallah, jefe del Hezbolla, un estado dentro del estado libanés, dio un discurso en la apertura de una conferencia titulada “Palestina victoriosa”, en el cual afirmó: “No hay pueblo en la entidad israelí, todos son ocupantes y colonos”; además de su vociferante antisemitismo, Hezbollah (creación del régimen iraní) es un organismo terrorista que sojuzga al Líbano, país que vive una larga crisis política, económica y social con un pronóstico que lo coloca al borde de la disolución.
Hace un par de meses, otro presidente que se ha ido transformando en opresor es el turco Recep Tayyip Erdogan, que acusó a Israel de ser “un país terrorista”.
Desde hace años es evidente su autoritarismo, son conocidas las purgas ordenadas por su administración; la oposición denuncia que la vía islamista está acabando con la separación de poderes al incrementar su control sobre el Poder Judicial.
Estos ejemplos demuestran que, los personajes déspotas lo son en todas sus actividades y es sumamente peligroso que sigan detentando el poder.

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