Senadora sobreviviente de Auswitchz homenajeada por gobierno de Italia

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Liliana Segre  recibió la solidaridad de más de 600 alcaldes y de todo el pueblo italiano, como desagravio a los ataques de odio y amenazas de muerte

Apolinar Martínez/Israel Internacional

Milán le ha brindado a la senadora Liliana Segre de 89 años y testigo de los horrores de Auschwitz, la más grande manifestación de amor y de respeto, cuando más de 600 alcaldes italianos, convocados por el alcalde Giuseppe Sala, acudieron a la capital lombarda para mostrar su solidaridad con una de las últimas supervivientes del Holocausto, víctima reciente de ataques de odio y amenazas de muerte que han obligado a las autoridades italianas a asignarle una escolta.

Música en la plaza”

«Hay una gran música en esta plaza», dijo Liliana Segre desde el palco. «Estamos aquí para hablar de amor y no de odio. Dejemos el odio a los anónimos del teclado», lanzó despertando los aplausos de los manifestantes, que comenzaron a entonar al unísono el himno nacional.

Liliana Segre fue una de los 776 niños italianos deportados al campo de concentración de Auschwitz durante la Segunda Guerra Mundial. Sólo 25 regresaron con vida. En 2018 fue nombrada senadora vitalicia por el presidente de la República, Sergio Mattarella, en agradecimiento por haber dedicado su vida a recorrer las escuelas italianas para compartir su historia con los más jóvenes.

Los residuos del odio

Pero su empeño en la lucha contra el creciente clima de odio en el país le ha procurado algunos enemigos, también dentro del Parlamento. En octubre propuso constituir una comisión parlamentaria contra el antisemitismo, el racismo y la xenofobia que salió adelante a pesar de los votos contrarios de la Liga de Matteo Salvini, Forza Italia de Silvio Berlusconi y Hermanos de Italia de Georgia Meloni.

«El antisemitismo debe ser condenado, estamos todos de acuerdo. Pero para la izquierda es racismo sostener que las casas populares deban ser primero para los italianos que para los inmigrantes», dijo Salvini justificando su decisión.

La manifestación atravesó la Plaza del Duomo y la Galería Vittorio Emanuele, hasta finalizar delante del Ayuntamiento de Milán, situado en la céntrica Plaza del Teatro della Scala, donde Liliana Segre recibió una banda con los colores de la bandera italiana en nombre de más de 8.000 ayuntamientos italianos. 

«Vuestro compromiso puede ser decisivo para transmitir la memoria», dijo Segre dirigiéndose a los cientos de alcaldes y alcaldesas concentrados en la plaza. «Esta noche no hay indiferencia sino una atmósfera festiva. Cancelemos todos las palabras de odio e indiferencia».

Es la primera vez que una manifestación recorre la lujosa galería milanesa, pero también es la primera vez que una superviviente del Holocausto sufre amenazas en Italia, con la complicidad de algunos partidos políticos.

En las últimas semanas, varios alcaldes italianos negaron la ciudadanía honorífica a la anciana senadora. Por ese motivo, el apoyo explícito de más de 600 regidores locales -incluidos algunos de centroderecha como el de Sesto San Giovanni, barrio periférico milanés- fue interpretado como una importante señal de solidaridad hacia Segre. Todos unidos sin banderas ni símbolos de partido. «Nosotros somos su escolta», defendió el alcalde de Milán. «El odio no tiene futuro».

Roma se une a la manifestación

«Roma se une a la manifestación en favor de Liliana Segre después de los insultos y las amenazas intolerables que ha recibido. Todos junto contra el odio y el racismo», aseguró por su parte la alcaldesa de Roma, Virginia Raggi, mostrando su apoyo a la iniciativa.

Este domingo, la capital italiana despidió a Piero Terracina, que fue junto con Segre uno de los últimos supervivientes italianos de Auschwitz. Tenía 91 años.

Arrestado por las tropas nazis y deportado al campo de concentración en 1944, fue el único de toda su familia en regresar. «Él había estado en el ‘lager’ de los hombres y yo en el de las mujeres. Pero cada vez que nos veíamos sentíamos una especie de hermandad, algo que nos unía», dijo Segre el día anterior recordando a Terracina. «Entre nosotros sobraban las palabras. Y ahora que ya no está, me siento todavía más sola».

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