¿Se desilusionó el israelí de la política?

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Los israelitas acaban de culminar un nuevo proceso electoral, el cuarto en dos años, pero la incertidumbre continúa ya que ni el Likud, partido del primer ministro Benjamín Netanyahu, ni la oposición alcanzaron los 62 escaños en la Knéset, necesarios para conformar gobierno. Pareciera que Israel continuará en una encrucijada política.

Mario Augusto Beroes Ríos/Israel Internacional.-

Los resultados finales de las elecciones del martes en Israel, demuestran que con una abstención que superó el 67%, el ciudadano está cansado de la política; cansado del gobierno de Netanyahu, quien además tiene un proceso judicial abierto por corrupción y que ve que los partidos de oposición no son una opción para conseguir un cambio que enrumbe al Estado de Israel a solucionar sus graves problemas.

Más allá de lo que ocurra, las maniobras y negociaciones de las próximas semanas coincidirán con el inicio de la fase probatoria del juicio por corrupción contra Netanyahu. A partir del próximo 5 de abril tendrá que comparecer en la Corte, en principio, tres veces por semana.

Netanyahu está acusado de fraude, cohecho y abuso de confianza en tres casos separados de corrupción con pena de cárcel. En las pasadas elecciones ya se presentó con la acusación formal del fiscal general del Estado, sin que esta afectara notablemente a los resultados.

Los números no alcanzan…para nadie

Netanyahu y sus socios quedaron con 52 escaños; el bloque anti-Netanyahu con 57, con lo cual ninguno alcanzó la mayoría exigida en la Knéset. Por su parte el derechista Yamina con 7 y el islamista Raam con 4 emergen como las llaves del Gobierno.

Trece partidos formarán el fragmentado Parlamento israelí (Knéset) del que debería salir el nuevo Ejecutivo para evitar unas quintas elecciones.

El Comité Electoral presentará oficialmente el miércoles 31 los resultados al presidente israelí, Reuvén Rivlin, quien nuevamente llamará a consultas a las formaciones y, tras estas, entregará a un candidato el mandato para formar Ejecutivo.

Comenzará entonces la ronda de contactos con los diferentes partidos que han obtenido representación parlamentaria y deben recomendar a un candidato. El que más apoyos obtenga, recibirá el mandado presidencial para intentar formar Ejecutivo. Tendrá 28 días y 14 adicionales. El proceso se puede repetir con un segundo candidato.

Y en este tiempo, cuando la Cámara esté formada, el bloque opositor podría promover el proyecto de ley y sacarlo adelante con una mayoría de 61 diputados si convence a Yamina o a Raam. Una fórmula, a priori, más realista que la de consensuar un Ejecutivo.

Este tendrá 28 días para conseguirlo con 14 adicionales autorizados por el presidente. De no establecerlo, Rivlin podrá elegir un segundo candidato que contará con similares plazos.

Resultados de las elecciones del 23 de marzo: Likud: 30 escaños, Yesh Atid (Hay Futuro): 17, SHAS (ultraortodoxo sefardí): 9, Azul y Blanco: 8, Israel Nuestro Hogar: 7, Judaísmo Unido de la Torá (ultraortodoxo ashkenazí): 7, Yamina: 7, Partido Laborista: 7, Lista Unida árabe: 6, Nueva Esperanza: 6, Partido Sionista Religioso: 6, Meretz: 6 y Raam: 4.

Salir de Netanyahu ¿a toda costa?

Los resultados finales de las cuartas elecciones confirman el bloqueo político en el país, con Benjamín Netanyahu y el bloque opositor sin mayorías parlamentarias para formar Gobierno.

Aún así lo intentarán; pero el llamado bloque del cambio no solo con la incierta tarea de crear un Ejecutivo alternativo sino que sopesa sacar adelante en el nuevo Parlamento una ley que descalifique a Netanyahu por su enjuiciamiento por corrupción.

Dos de los líderes del bloque -el derechista Guideón Sa´ar, de Nueva Esperanza y el ultraderechista Avigdor Liberman, de Israel Nuestro Hogar- han revivido esta iniciativa que no prosperó en la antesala de las elecciones de septiembre de 2019 ni en las de marzo de 2020.

El objetivo es terminar con la era de Netanyahu y la posibilidad de aglutinar apoyos para aprobar esta legislación que le impida reeditar el cargo parece más factible que la de armar un Ejecutivo entre una amalgama de partidos con planteamientos, en muchos casos, contrapuestos.

Netanyahu comenzó a tantear posibles desertores de Nueva Esperanza, la formación creada por Saar, exlíder de su partido Likud. Uno de sus diputados, Yifat Shasha-Biton, aseguró al Canal 12 israelí que su antiguo partido le ha ofrecido la cartera de Educación a cambio de unirse a la coalición.

Los tránsfugas aparecen como una de las opciones para que el primer ministro llegue a la mayoría junto a sus socios ultraortodoxos y de extrema derecha y el potencial apoyo de Yamina que suman 59 diputados. Solo necesitarían dos más.

 

 

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