¿Qué hay detrás de la tensión entre Israel y Hezbolláh

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El pasado lunes 27 de julio, en la tarde, una célula armada de la organización terrorista Hezbolá se infiltró a Israel para cometer un atentado, en la zona de Har Dov, uno de los puntos frágiles de la frontera israelo–libanesa. El ejército israelí los detectó a tiempo y frustró el atentado. La célula huyó de regreso a Líbano. Se estima que el ejército no los mató para evitar una nueva escalada.

Iana Beris/Israel Internacional.-

Este incidente no pasó a mayores, pero de fondo hay un verdadero drama, que probablemente se conoce poco en el exterior, a menos que estalle una guerra de gran envergadura. Es un drama inherente a la situación que vive Israel, que tiene de vecinos en algunas de sus fronteras a terroristas o Estados que colaboran con ellos y los arman.

Para comprender cómo afecta este tipo de situaciones la vida de la población civil, es ilustrativo saber que 43 comunidades civiles israelíes cercanas a la frontera, recibieron la orden de que sus habitantes no salgan de sus casas, por temor a que algún terrorista se hubiera logrado infiltrar.

Eso puede significar que niños en camino de alguna actividad no pueden regresar a casa, que las madres no pueden salir a buscar a sus hijos del jardín de infantes, mil otras cosas que uno hace en la rutina de normalidad, y que cuando hay una amenaza terrorista de fondo, no se puede hacer porque puede costar la vida.

Pero la verdad, lo que más nos estremeció al leer la lista, fue reconocer inmediatamente nombres de localidades que precisamente por su cercanía a la frontera, fueron blancos de cruentos atentados terroristas infiltrados desde el vecino Líbano. Entre ellos, los cohetes disparados hacia un autobús que trasladaba niños de Avivim a la escuela regional, la infiltración a la guardería de niños del kibutz Misgav Am, el ataque a una casa de familia en kfar Yuval…y tanto más. En todos los atentados hubo muertos y heridos.

A todo esto se suma el constante disparo de proyectiles katiusha durante años desde Líbano a poblaciones fronterizas israelíes, tanto la ciudad de Kiriat Shmona como numerosas comunidades más pequeñas. La corrida al refugio, las noches pasadas allí durante muchos años, es un recuerdo que llevan consigo todos aquellos que crecieron cerca de la frontera con Líbano.

El problema es que Líbano fue secuestrado por fuerzas radicales, la OLP primero, en los años 70 y comienzos de los 80, y luego Hezbolá, que sirve a los intereses de Irán, no a los de la población libanesa.

Esa es precisamente la singular coyuntura en la que fue cometido el intento de atentado de Hezbolá este lunes. Quería “vengar” la muerte de uno de sus hombres, que estaba junto a fuerzas iraníes cuando Israel atacó un envío de misiles iraníes a Hezbolá hace pocos días,en Siria. ¿Y por qué Israel atacó? Porque lo que intenta Irán es armar a Hezbolá con misiles precisos, que puedan atacar cualquier blanco que desee en Israel.

Hay que sacar a los terroristas del medio, para que la población pueda vivir con normalidad. Pero Hezbolá, violando resoluciones de la ONU, no sólo no se ubica lejos de la frontera sino que tiene emplazados sus lanzadores de misiles y depósitos de armas dentro de las aldeas civiles de todo el sur.

Israel lo sabe, y tendrá un enorme desafío con el que lidiar cuando llegue el momento en que no pueda dejar de ordenar atacarlos, para impedir que con esos misiles, se dispare a su territorio.

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