Medio Oriente: La esperanza del 2020

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(Photo by JACK GUEZ/AFP via Getty Images)

La travesía que está viviendo la humanidad con ocasión de la pandemia generada por el coronavirus, inimaginable hace menos de un año, por la paralización de las actividades cotidianas del ser humano a nivel global, pérdida de vidas humanas, desempleo, reducción abismal del crecimiento económico de las naciones y cambios conductuales en cuanto a la forma de interactuar entre los semejantes, nos da una idea que las circunstancias mas inverosímiles pueden presentarse y somos testigos de excepción de esta situación, los que hemos sobrevivido al virus, aun cuando a la hora de escribir estas líneas, no hay una vacuna que pueda revertir los efectos terribles del covid-19.

Miguel Truzman T*./Israel Internacional.-

Entre todo este panorama espectral y desolador, vemos con entusiasmo como en una región tan convulsa como el Medio Oriente, que ha sido por milenios tierra de sangrientos combates por motivos religiosos entre las tres cultos monoteístas más influyentes de la humanidad, trasladando desde la muerte de Mahoma en el 632 DC un enfrentamiento fratricida entre los dos grupos más representativos del Islam como son los chiitas (15%) y los sunitas (85%).

A esto le siguió en el tiempo el conflicto árabe-israeli, con la creación del Estado de Israel en 1948, pasando al conflicto Palestina-Israel con la creación de la OLP en 1964, el cual no ha cesado a la fecha, aun cuando a pesar de las conflagraciones entre árabes e israelíes, se lograron firmar dos importantes acuerdos de paz entre Israel y Egipto en 1979, así como entre Israel y Jordania en 1994, ambos permanecen vigentes.

A mediados de la década de los 90 se lograron firmar dos acuerdos en Oslo, entre palestinos e israelíes, que no ha producido desde esos años, avances significativos y esperanzadores para ambos pueblos, creando la matriz de opinión en la región, que hasta que no se resolviera el problema de la creación de un Estado palestino mediante negociaciones directas con Israel, ningún otro país árabe caminaría en la dirección de establecer dichas relaciones con el estado judío.

En ese sentido sabemos que Israel ha mantenido conversaciones con diferentes actores de la región, a los fines de formar una alianza estratégica, tratando de estabilizar un área que llena los titulares de la prensa con noticias de guerras, revueltas, atentados, asesinatos etc, cuando pudiera ser con esfuerzo de sus líderes, un área de emporio, progreso y prosperidad para los millones de habitantes que la pueblan, tomando en cuenta el capital multimillonario que atesoran varias de las naciones árabes, más el Start-Up Natión que es Israel, inigualable en innovación en todas las aéreas del conocimiento humano.

Hace pocos días los Emiratos Árabes Unidos (EAU) dio el primer paso cuando la humanidad despertó con la noticia de la hoja de ruta entre esa nación e Israel, para establecer relaciones plenas en todos los ámbitos, abriendo una luz de esperanza y dejando abierta la puerta para que otros países sigan ese ejemplo anteponiendo la paz, el progreso y el bienestar por encima de prejuicios bíblicos que en nada aportan a lo que los verdaderos y valientes líderes deben procurar para sus ciudadanos, ante todo la paz que es el único camino a la felicidad, equidad, justicia y prosperidad de los pueblos.

Otros países de la región han asomado la posibilidad de iniciar la ruta emprendida por los EAU, como Kosovo país con mayoría musulmana, quien ya informó que abrirá su embajada en Jerusalén, acordando establecer relaciones diplomáticas plenas con el Estado judío, al igual que Serbia y Malaui, han dado a conocer oficialmente sus intenciones de abrir embajadas en la capital del Estado de Israel, Jerusalén.

Otros países de mayoría musulmana como Sudán, Bahrein y Omán podrían normalizar sus relaciones con el Estado judío este mismo 2020, que a pesar de la pandemia que nos ha azotado, abre un horizonte de luz entre diferentes países con religiones y culturas diferentes, enfrentados en muchos casos desde hace siglos y que hoy nos dan una esperanza real de hermandad y confianza entre congéneres. ¿Será esta la nueva normalidad de la que tanto se ha hablado? 

Porqué no y este final de 2020 podría ser un año para recordar, no solo por el Covid-19, sino por los cambios y transformaciones que la humanidad debe asumir para dar un salto cuantitativo hacia la preservación de la especie y justo coincide con Rosh Hashana, el año nuevo judío 5781, a partir del 18 de septiembre, en donde estoy convencido qué la mano del Creador está jugando duro en este tablero llamado Tierra.

*Abogado Escritorio jurídico Miguel Truzman T & Asociados

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