Mayorias y minorias en el Mundo Árabe: la falta de una narrativa unificadora

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Este articulo fue escrito, en realidad, hace mas de siete años, explica Shimson Zamir, y añade, ha vuelto a mi de casualidad .. y lo he leído nuevamente. Mas allá de cambiar una u otra palabra .. todo sigue igual…lo que lo hace relevante también hoy…y mañana…

Shimson Zamir/Israel Internacional.-

El articulo fue escrito como consecuencia de la división colonialista del Medio Oriente. Los resultados de esta división las vemos ahora (y en el futuro). En forma natural, no es la primera vez que «tocamos» este tema, pero la muy posible división de Siria en varios «cantones» basados en las distintas identidades, en los próximos meses, nos lleva a «espolvorear» de nuevo el tema.

Lo que Occidente ha denominado la «Primavera Árabe» es de hecho la actual erupción sociopolítica en ese mundo, y es el resultado del fracaso total de los Estados árabes en crear una narrativa nacional unificadora y en establecer políticas modernas igualitarias.
En vez de buscar lo que es unificador, y construir una sociedad que movilice sus recursos para derrotar el atraso y mejorar la economía, las elites han intentado durante toda la época moderna (a través del nacionalismo árabe y/o del Islam) imponer una unidad que siempre ha dejado fuera de la mayoría comunitaria ( y a veces incluso de la minoría…)a partes de la población.

Los 100 años pasados desde que fueron establecidos los Estados árabes han estado llenos de discordia entre las diferentes comunidades, discriminación política y económica, levantamientos, golpes militares, subversión, y conflictos entre los mismos estados. Estos conflictos han impuesto al menos 5-6 millones de victimas fatales y muchos millones de heridos y refugiados.

En esta etapa del proceso nadie en los estados árabes esta pensando en las minorías y en la unidad nacional. No hay conversación de reconciliación o derechos minoritarios. De hecho, la situación de las minorías solo ha empeorado.
Los Estados árabes han tenido 100 años para encontrar cosas en común en el mosaico de grupos étnicos, nacionales y religiosos en cada país y construir cooperación política, social y económica entre ellos.

Pero en vez de buscar lo que es unificador, y construir una sociedad igualitaria que movilice sus recursos para derrotar el retraso y mejorar la economía, los estados árabes han estado llenos de discordia entre las diferentes comunidades, discriminación política y económica, levantamientos, golpes militares, subversión y conflictos entre los mismos estados.

La mayoría del mundo árabe son musulmanes sunitas: en Siria, sin embargo, la minoría alauita aun gobierna cuando la mayoría (lo que queda de ella) es sunita. En Bahrein, que tiene una mayoría chiita, el gobierno esta en manos de los sunitas. En Irak la minoría sunita mantuvo las riendas del poder hasta el derrocamiento de Saddam Hussein.

Esta minoría ahora no esta dispuesta a aceptar el control de la mayoría chiita, a pesar de las elecciones que han habido. En el Norte de África al menos un tercio de la población son pueblos bereberes que no tienen parte en el gobierno y a los que se les niegan todos los derechos. El conflicto entre la mayoría y las minorías sobre una base nacional, étnica o religiosa es una característica de todos los estados árabes.

Las Minorías

Los estados árabes del Medio Oriente y Norte de África comprenden 355 millones de personas. Un 75-80% de ellos son árabes musulmanes sunitas. Las minorías, no obstante, incluyen a musulmanes sunitas que no son árabes, tales como los kurdos, y a minorías árabes que no son musulmanas tales como los cristianos en Siria e Irak. La lista de minorías es especialmente larga e incluye a docenas de grupos étnicos, nacionales, religiosos y tribales. Aquí mencionaremos solo a los mas importantes entre ellos.

Los kurdos

Los kurdos son uno de los pueblos antiguos del Medio Oriente. Kurdo es un idioma indo-europeo, no semita y por lo tanto no árabe. Los kurdos han preservado su característica única y su idioma a pesar de haber sido islamizados. En el pasado ellos fueron parte de la mayoría sunita y participaron activamente en las guerras de los árabes y el Islam.

Saladino, quien conquisto Jerusalem de manos de los cruzados, era kurdo. Al mismo tiempo, los kurdos siempre se vieron a si mismos como una comunidad separada y no árabe. Unos 8 a 9 millones de kurdos viven en Irak y Siria, pero junto con sus hermanos en Turquía e Irán llegan a 20 o 25 millones de personas.

En Siria los kurdos son objeto de leyes discriminatorias. La mitad de ellos ni siquiera tienen ciudadanía siria y no tienen derecho a cuidados de salud o no se les permite abrir cuentas bancarias. Si bien al comienzo del levantamiento contra Assad el prometió remediar esta situación, es improbable un cambio significativo.

En Irak bajo el gobierno de Saddam Hussein, los kurdos fueron victimas de un intento de arabizar sus áreas de residencia en el norte de Irak. Unos cien mil kurdos fueron asesinados con gas y otros ataques o expulsados de sus hogares para ser reemplazados por árabes.

Cuando después de la Primer Guerra del Golfo, Estados Unidos y sus aliados declararon la zona de exclusión aérea de las zonas kurdas donde tenia prohibido operar el ejercito de Saddam, los kurdos obtuvieron autonomía administrativa.
Luego de las elecciones iraquíes después de la Segunda Guerra del Golfo, los acuerdos entre las partes determinaron que el presidente seria de origen kurdo.

Al mismo tiempo, distintos problemas tales como la distribución de las ganancias de petróleo (una gran parte de las reservas petroleras de Irak están en «áreas kurdas»), el destino de la ciudad de Kirkuk, y las fronteras del área autónoma no han sido resueltas.

Hace dos años el Parlamento del área kurda autónoma declaro en forma unánime el derecho del pueblo kurdo a la auto-determinación. Irak no tendrá descanso hasta que encuentre soluciones a estos problemas en el marco de la autonomía plena y reconocida de los kurdos: de lo contrario, estallara una violenta lucha por la independencia.

Los Bereberes

Los bereberes son los pueblos originarios del Norte de África desde el amanecer de la historia (Bereberes es el nombre dado por Roma a los pueblos que no hablaban latín o griego). En tiempos antiguos los bereberes habían tenido contacto con judíos y cristianos y algunos se convirtieron a estas religiones.

Con la conquista árabe de los siglos VII y VIII ellos se islamizaron, incluso lucharon con los árabes para conquistar España. Los bereberes de hecho produjeron dinastías islámicas radicales tales como los Almohadas, los que masacraron a los no musulmanes. Al mismo tiempo, ellos ocasionalmente hicieron revueltas y mantuvieron sus características únicas.

Su idioma, tamazight, pertenece al grupo afro-asiático. Los bereberes no son árabes. Ellos constituyen el 40 o 45% de la población de Marruecos, el 20 o 25% en Argelia, y el 5 al 10% tanto en Libia como en Túnez. Juntos suman entre 20 y 25 millones de personas.

Los gobiernos de todos los estados norafricanos han ignorado la cultura e idioma de los bereberes. En Argelia hay represión violenta a esta minoría, la que vive principalmente en la región Kabylia. Unos años atrás los bereberes de Kabylia establecieron un gobierno en el exilio en Paris, desde el cual manejan su lucha por la independencia. En Libia los bereberes apoyaron a los rebeldes y ayudaron a derrocar a Gaddafi.

Ellos esperaban que esto significara que había terminado su discriminación y que el nuevo gobierno los reconocería como una minoría cultural igual en derechos a la mayoría. Cuando para su desilusión sus representantes no fueron incluidos en el nuevo gobierno, anunciaron que lo boicotearían y que los imazhighen están buscando concentrarse en liberarse de los regímenes dictatoriales y trabajar para lograr sus derechos políticos como una comunidad separada.

Los Cristianos

Existen importantes poblaciones cristianas en Egipto, Irak, Siria, Líbano, Jordania e Israel y la Autoridad Palestina. Ellos son entre 18 y 20 millones de personas. Los coptos en Egipto son una rama separada de los cristianos ortodoxos que constituyen el 10 o 12% (unos 10 millones de personas) de la población total.

Ellos son descendientes de los periodos faraónico, griego y romano. Su idioma se desarrollo desde el antiguo idioma Egipcio. Esta comunidad ha preservado su religión durante 1400 años de gobierno árabe islámico, a pesar de la discriminación y persecución que persistió también bajo Mubarak.

Si alguien pensaba que algún espíritu de democracia entraría en curso a través de las venas de los musulmanes con el derrocamiento del régimen previo, la hostilidad y persecución de hecho solo se intensificaron desde la expulsión de Mubarak. Docenas de coptos han sido asesinados en ataques musulmanes y sus iglesias han sido quemadas. El ejercito que gobierna el país evita generalmente involucrarse excepto en etapas tardías de ataques y, de hecho, en octubre del 2011 masacro a los coptos que estaban manifestando contra la discriminación.

Pero ellos no han obtenido ningún apoyo del publico egipcio. Los resultados de la elección en Egipto apuntan a una mayoría islamista en el parlamento, y estas son malas noticias para las relaciones copto-musulmanas en el futuro cercano.

Unos 2.5 millones de cristianos viven en Irak. Su situación ha empeorado desde la caída de Saddam Hussein y ellos se han vuelto un blanco de los ataques terroristas de al-Qaeda. En los últimos años unos dos mil cristianos han sido asesinados en Irak, provocando un aumento de la emigración al Occidente.

En Siria los cristianos son el 10 a 12% de la población y suman unos 2.5 millones. En Líbano suman 1.5 millón, incluyendo a la comunidad mas grande, los maronitas, tanto como a diferentes grupos orientales cristianos. Los cristianos no son considerados una minoría en Líbano debido a que el gobierno esta basado en una clara asignación comunitaria de los puestos altos. La Guerra Civil Libanesa de 1975-1990 estallo entre musulmanes y cristianos.

También viven en los países de la región los armenios (aproximadamente un millón), asirios, caldeos, griegos y otros pertenecientes a numerosas sectas y subsectas cristianas. Muchos de estos no se ven a si mismos como árabes y son perseguidos por los musulmanes, así que hay una emigración a gran escala a países occidentales.

Los Chiitas

Aun cuando los chiitas son árabes musulmanes, por razones teológicas y políticas ellos son una minoría perseguida que constituye un 15% de la población total de los estados árabes, y actualmente suman unos 200 millones de personas. En Irak y en Bahrein son la mayoría; en Líbano son ahora la comunidad mas grande, en Yemen forman un 30% de la población. También hay grandes minorías chiitas en Kuwait y Arabia Saudita.
La mayoría de los chiitas en el Medio Oriente pertenecen al Doceavo Chiita, Creen que el Doceavo Imán desde el Imán Ali reaparecerá en el Dia del Juicio. Otra rama chiita, el Séptimo Chiita, cree en el Séptimo Imán, como los ismaelitas.

Los Drusos

Los drusos viven en Siria, Líbano e Israel, totalizando 1.5 millones. Ellos se ven como árabes. Aunque se originaron en el Islam, no son considerados musulmanes.

Los Alauitas

Los alauitas forman un 12% de la población siria o unos 2.5 millones de personas. Ellos viven en el noroeste del país; algunos viven en Turquía. Si bien ellos se ven a si mismos como un grupo chiita de la rama central del Doceavo, son vistos como herejes debido a que su fe incluye elementos que están en contravención con el monoteísmo islámico, y son evitados por los chiitas.

Por razones políticas (la cooperación con Hizbullah e Irán) los alauitas fueron reconocidos como una secta legitima por el clero chiita en Líbano e Irán.

Los judíos

En vísperas del establecimiento de Israel en 1948 había aproximadamente un millón de judíos en los estados árabes. Cuando se intensifico el conflicto en Palestina en la década de 1940, ocurrieron pogroms en una cantidad de estados árabes y los judíos se vieron obligados a partir.

Una vez que Israel se estableció los judíos fueron forzados a salir de ellos, y en pocos años los estados árabes eliminaron la presencia judía que se retrotraía a miles de años. Hay aun pequeñas poblaciones judías en Marruecos y Túnez.

Se debe mencionar también a los baháis, los turkmenistanes, los circasianos, karijitas, los yazidis en Irak, y las tribus africanas negras que son cristianas y paganas en Mauritania y Marruecos.

El problema de las minorías después de la 1ª Guerra Mundial

Con la disolución del Imperio otomano luego de la 1ª Guerra Mundial y la creación de nuevas naciones-estados por parte de las potencias coloniales de la época, Inglaterra y Francia, el tema de las minorías en el mundo árabe salió a la superficie. Unos 1300 años de sometimiento árabe musulmán no habían tenido éxito en reprimir las identidades de los pueblos conquistados o en borrar sus características únicas, ni en erradicar a las otras religiones.

Al contrario, el propio Islam engendro minorías adicionales, particularmente las distintas ramas de los chiitas. Los estados árabes que fueron establecidos con el golpe de un lapíz, en concordancia con los intereses ingleses y franceses, no eran entidades políticas homogéneas e incluían a diversos tipos de minorías.

El nacionalismo árabe que surgió en las nuevas naciones-estado, junto con la creencia en la supremacía del Islam, plago las relaciones entre las minorías y la mayoría sunita y engendro conflictos que continúan actualmente.

En un articulo en el año 1995, Saad Eddin Ibrahim destaco que el mundo árabe, que entonces sumaba el 8% de la población mundial, era responsable por el 25% de todos los conflictos armados en el mundo desde 1945. Ocurriendo en un contexto de choques étnicos, estos conflictos habían causado 2.5 millones de muertos. Si bien la población meso-oriental es solo el 6% de la población mundial, los conflictos internos y externos continúan y parece que la cantidad de victimas se ha duplicado.

Hasta la creación de las naciones-estado árabes en el siglo XX, la región Medio Oriente- Norte de África era una extensión islámica en la cual todos los musulmanes eran parte de la nación musulmana y vivían en una suerte de estado único basado en la Sharía y liderado por un califa.

Ese cuadro ideal, sin embargo, debe ser calificado. Durante su historia los musulmanes de la región estuvieron envueltos en incontables guerras fraticidas; los califas eran asesinados y califas competidores eran establecidos. El Medio Oriente y Norte de África estaban, la mayoría del tiempo, divididos entre gobernantes antagonistas, aunque la región estaba abierta al movimiento de personas y mercaderías.

Duranta quinientos años el Medio Oriente estuvo en su mayoría bajo el gobierno del Imperio Otomano, el cual raramente intervenía en los asuntos de los no musulmanes en tanto ellos aceptaran su status de dhimmi (minoría protegida). Este status les concedía a los no musulmanes la protección del Islam. Ellos pagaban un impuesto colectivo, la jizya, y a cambio se les permitía manejar sus asuntos comunitarios.

Todo esto era condicional a honrar a la mayoría musulmana y reconocer la soberanía del estado islámico. Debe ser explicado, no obstante, que estos no musulmanes eran ciudadanos de segunda clase, sometidos a los caprichos de las masas y de los gobernantes musulmanes, quienes en diferentes puntos en esta larga historia, los mataron y masacraron o los forzaron a convertirse al Islam. Cuando el Imperio Otomano declino, el status de dhimmi fue abolido en 1856 debido a la presión de las potencias occidentales.

Los términos cambiaron completamente, sin embargo, con el establecimiento de los nuevos estados después de la 1ª Guerra Mundial. De ellos se esperaba que fueran entidades políticas modernas, con una identidad civil nacional separada para cada estado, y que desarrollaran una política político-social-económica que asegurara igualdad razonable para todos los ciudadanos, crecimiento económico y prosperidad.

Esta es la base para el manejo de todo estado en el mundo, y la forma de evitar conflictos que subvierten la unidad. Aquí han fracasado todos los estados árabes.

Los intentos fallidos de los estados árabes en la unidad nacional

Inmediatamente después de la creación de los estados árabes, incluso antes que ellos obtuvieran plena independencia, dos visiones competían entre ellos con respecto a crear el estado y la identidad de sus ciudadanos: la visión islámica y la visión nacional laica. Dados sus principios básicos, ambas estaban lejos de conducir a la unidad nacional y al surgimiento de un estado democrático igualitario. En ambos casos, realizar esa visión significaba excluir a distintos grupos minoritarios del sistema político mayoritario.

La visión islámica postula un estado basado en la religión, su estructura de gobierno y social determinadas por la Sharía. Eso significaría que los kurdos, que son musulmanes sunitas pero no árabes, serian ciudadanos con derechos iguales, mientras que los no musulmanes, y especialmente cristianos, judíos y idolatras, volverían a ser ciudadanos de segunda clase de status de dhimmi que no podrían ser nombrados para puestos clave como presidente, ministro, y jueces.

De acuerdo con la visión nacional árabe laica, sin embargo, el Estado estaría basado en la nacionalidad árabe, o sea, aquella cuyo primer idioma es el árabe y que identifican la cultura árabe como propia. Para los nacionalistas laicos árabes, cualquiera que reuniera estos criterios era aceptable; esos serian ciudadanos con derechos plenos sin importar orígenes étnicos o religiosos.

Esta ideología puso a los cristianos, que estaban desparramados a través de los estados árabes y en su mayor parte se veían a si mismos como árabes, dentro de la mayoría comunitaria. Al mismo tiempo, esta visión nacional no dejo lugar para minorías nacionales o religiosas que reclaman derechos como una comunidad separada, lo cual estaría en contravención con el nacionalismo.

Si los kurdos o los bereberes, ambos de ellos también sunitas musulmanes fueran a peticionar derechos como una comunidad nacional y culturalmente única, quedarían fuera de la mayoría comunitaria, les seria denegado el reconocimiento, y sufrirían discriminación. Esta visión tambien discrimina a los coptos, quienes son plenamente egipcios pero son una comunidad religiosa que pide ser reconocida como un grupo separado.

En términos prácticos, surgió una situación en la cual dos fuerzas actuaron juntas en diferentes dosis. En la primera etapa, a su establecimiento, los nuevos estados árabes hicieron un intento por hacer frente al problema de la identidad. Las primeras constituciones que fueron formuladas en Egipto, Siria e Irak en la década de 1920 y 1930, bajo la influencia de Inglaterra y Francia, eran relativamente liberales y hablaban de igualdad de los ciudadanos sin conexión con su religión- al menos en los papeles.

Pero, todas estas constituciones afirmaban que cada estado era parte del mundo árabe y trabajaba por su unidad, y que el Islam era la religión estatal y la Sharía la fuente de legislación.

Estas constituciones permitieron el nombramiento de primeros ministros que no eran musulmanes sunitas. Boutros Ghali, cristiano y abuelo del Ministro del Exterior Boutros Boutros Ghali, fue nombrado primer ministro de Egipto en 1910 y asesinado por un musulmán.

El primer ministro cristiano Faris al-Khoury fue nombrado en Siria, e Irak tuvo primeros ministros chiita y kurdo. Al mismo tiempo, los principios constitucionales de la unidad árabe y la Sharía como la fuente de legislación echan una sombra sobre las minorías. Si los estados árabes son estados árabes y apuntan a la unidad árabe, que sucede con las minorías no árabes? Si los estados árabes consideran a la Sharía una fuente importante de legislación, cual es el destino de los no musulmanes o de los musulmanes que no son de la corriente principal?

El establecimiento de la Liga Árabe por iniciativa británica tuvo la intención de promover la cooperación entre los estados árabes con miras a la posible unificación en el futuro. Hoy, también, las constituciones de todos los estados árabes aun enfatizan en el primer párrafo que el estado es parte de la nación árabe y tiene por objetivo su unificación.
El espíritu relativamente liberal comenzó a cambiar en la década de 1950 y 1960 cuando las dos visiones no resolvieron los problemas internos y externos de los estados árabes.

Las economías no estaban desarrollándose; la corrupción era rampante. A esto debe agregarse el resonante fracaso de los principales estados árabes – Egipto, Siria, Irak y Jordania – en evitar la creación de Israel y su humillante derrota militar. Este periodo vio el fermento religioso y nacionalista en todos los estados meso-orientales. Los regímenes militares prometieron modernización a sus pueblos, reformas económicas y sociales y educación universal.

Pero, en un corto tiempo, resulto que ellos no cumplieron sus promesas; en cambio sus estados se deterioraron mas en dictaduras crueles marcadas tanto por la opresión interna como por conflictos con sus vecinos. Aparentemente la principal razón para el fracaso de estos regímenes fue su incapacidad para lograr un narrativo que pudiera unificar a todo el mosaico de grupos étnicos, nacionales, y religiosos, junto con la corrupción que es endémica en los estados árabes y su origen en las tradiciones tribales árabes.

En Egipto fue llevado a cabo un golpe de estado por oficiales del ejercito que eran cercanos a la Hermandad Musulmana, aunque ellos rechazaron la islamización de Egipto como exigía la Hermandad. Nasser, su líder, defendió el nacionalismo árabe extremo tendiendo al pan-arabismo. Nasser socavo a todos los estados árabes en un intento por crear un unido y unificado estado árabe.

El tuvo éxito en establecer la Republica Árabe Unida con Siria, pero esta se vino abajo en corto tiempo. Otros acuerdos de unificación con muchos estados árabes quedaron en los papeles y no fueron implementados. Además, Egipto se enredo en la guerra civil en Yemen. Y su nacionalización del Canal de Suez llevo a un ataque de tres vías por parte de Inglaterra, Francia e Israel en 1956. En reacción Nasser expulso a las minorías no musulmanas británicas, francesa, italiana, griega y judía que habían quedado después de los movimientos de población previos. Esto involucro a medio millón de personas que constituían el motor del desarrollo económico de Egipto. Posteriormente, la economía egipcia colapso, y hasta el presente no ha retornado a lo que era.

En Siria e Irak, oficiales del ejercito tomaron los respectivos partidos Baath, los que habían sido establecidos por Michel Aflaq, un cristiano, y tenían la intención de ser laicos y pan-árabes. Estos oficiales, también, ahora adoptaron una política nacionalista radical. En el golpe militar de Abd al-Karim Qasim en Irak, el Rey Faisal II y el Primer Ministro Nuri Said fueron asesinados.

Posteriormente, Saddam Hussein estableció una dictadura cruel con masacres de kurdos y mayorías chiitas. Luego invadió y conquisto Kuwait, pero sufrió una humillante derrota por parte de las fuerzas de la coalición. En Siria la dictadura establecida por Assad, que pertenecía a la minoría alauita, no fue menos cruel; Assad masacro a la Hermandad Musulmana, ajusto el control sobre la mayoría sunita, e intervino en Líbano.

Además, los dos partidos hermanos Baath libraron una feroz batalla ideológica y personal entre ellos, llevando a Assad a unirse a las fuerzas de la coalición contra Saddam Hussein en la Primera Guerra del Golfo y posteriormente a formar una alianza con Irán. También digna de destacar es la guerra civil en Líbano, la que llevo a la intervención siria en este país. Esencialmente esta fue una guerra de cristianos contra musulmanes, pero también de sunitas contra chiitas y de cristianos contra cristianos.

En Argelia el FLN (Frente de Liberación Nacional) estableció el único partido gobernante y masacro a los bereberes que estaban rebelándose en la región de Kabylia, no estando dispuestos a aceptar una dictadura nacionalista que ignoraba completamente su legado cultural y nacional. La guerra también estallo entre Argelia y Marruecos sobre la base del deseo de Marruecos de anexar el Sahara occidental, el cual había sido liberado del control español; la enemistad aun continua.

En Sudan, los africanos, cristianos y tribus paganas en la parte sur del estado no estaban preparados para aceptar la ley islámica del norte árabe, el cual intento imponer la Sharía sobre ellos. En cambio el sur lanzo una lucha que duro unos cuarenta años y termino con la división de Sudan y el establecimiento del estado independiente de Sudan del Sur.

Somalia fue a la guerra con su vecino, Etiopia, bajo la afirmación que la población de la región Ogaden en el oriente de Etiopia era de origen tribal somalí, buscando conquistarla y anexarla pero sufrió una derrota. Libia, también, fue a la guerra contra Chad con el objetivo de anexar una franja de tierra rica en petróleo.

Esa no es una lista exhaustiva de conflictos entre y dentro de los estados árabes. Pero es, no obstante, una muestra representativa que clarifica hacia donde han sido dirigidos los recursos de los pueblos árabes desde que obtuvieron la independencia.
Si bien profesaban laicismo, los regímenes militares no negaron el Islam.

Al contrario, ellos impulsaron la educación islámica como una forma de distraer a las masas de sus fracasos militares y económicos. Con la mayoría del publico apegándose a la religión frente al fallido desarrollo económico y pobreza en curso, creció la influencia del Islam. Cuando millones de trabajadores de Egipto y otros estados árabes que habían encontrado empleo en Arabia Saudita y otros estados del Golfo retornaron a sus países de origen en la década de 1980, ellos trajeron con ellos el Islam wahabita radical.

Los gobernantes, por su parte, buscaron barrer bajo la alfombra todos los problemas intensificados, proclamando la unidad nacional mientras ellos luchaban tanto contra sus propios pueblos como contra sus vecinos. Concurrentemente, la situación económica continuo deteriorándose en todos los estados árabes.

La “Primavera árabe”

En medio de esta difícil situación socioeconómica, comenzó en los Estados árabes un proceso conocido como la “primavera de los pueblos.” La “primavera de los pueblos” también ha reabierto el expediente de las minorías. La gran pregunta es: cuales son las soluciones? Integración, autonomía, federalismo, independencia? Nadie lo puede decir. En el caso de Sudan la solución de la independencia se ha materializado.
La generación joven que ha tomado las calles quiere genuinamente librarse de las dictaduras militares y mejorar las condiciones de vida.

Estas mismas personas jóvenes, no obstante, han estado absorbiendo el Islam y el nacionalismo árabe desde que nacieron. Unas pocas semanas de manifestaciones no son suficientes para que ellos cambien sus creencias.

Es muy dudoso que ellos comprendan los valores de la democracia, especialmente como manifestación de la aceptación del «otro», y asegurar los derechos humanos, igualdad para las mujeres, tolerancia religiosa, y mantener un estado de derecho. Realizar elecciones generales para un parlamento, incluso bajo supervisión legal o internacional, no es garantía de democracia.

El Islam y las tradiciones árabes no desaparecerán repentinamente. Estas personas tendrán que superar una herencia de cientos de años de retraso, de creencias que han formado su carácter desde el amanecer del Islam. El camino a la democracia será largo y complicado. Lo que ahora ha comenzado es un periodo prolongado de inestabilidad en el mundo árabe, hasta que pueda ser logrado un nuevo equilibrio entre las exigencias de la generación joven y las fuerzas tradicionales de la sociedad árabe-islámica.

El mundo árabe carece de partidos liberales que puedan moldear estos levantamientos en una democracia. Los principales elementos son la Hermandad Musulmana y los salafistas. Las mayorías en Egipto, Túnez, y Marruecos votaron por estos partidos, y parece que también será el caso en Siria, Yemen, e incluso Argelia cuando sean sostenidas elecciones libres allí.

Cuando los periodistas pidieron a algunos de los egipcios que explicaran sus votos, ellos dijeron que creían que solo a través del Islam podría ser establecida la democracia y mejorada la economía. Ellos es probable que sean profundamente decepcionados, y pueden llegar a tomar las calles nuevamente en intentos por derribar a las dictaduras islámicas que pronto subirán.

En esta etapa nadie en los estados árabes esta pensando en las minorías y la unidad nacional. Todos están ocupados con derrocar al viejo régimen y establecer uno nuevo, aun cuando nadie sabe a que se supone que se parezca. No hay conversación de reconciliación sunita-chiita, ni noción de independencia de los kurdos, sino mas bien lo opuesto; como destaque, la situación de las minorías solo ha empeorado.

Para resumir, indudablemente estamos presenciando el inicio de una revolución sociopolítica en el mundo árabe. La primera ola de revolución, sin embargo, ha abierto la puerta al control islámico, y parece que tendremos que esperar hasta la segunda ola. La pregunta es si será posible que los nuevos regímenes actúen solo para el beneficio de la mayoría árabe sunita musulmana mientras continúan negando los derechos de las minorías. Aparentemente no lo es. En el futuro cercano las distintas minorías es probable que expresen sus demandas, pero la Hermandad Musulmana tardara en aceptarlas».

Los acontecimientos actuales (que ocurren al mismo tiempo en muchos países) cuando se ven reflejados en la prensa internacional especialmente con referencia a Siria ( o Irak) no llevan a los lectores a entender las distintas separaciones existentes, y parecen «hablar» solamente sobre si tal población es «capturada» o «liberada» por tal lado.

El hecho de que en tal lugar viven, p.e. prácticamente solamente alauitas, y que esa «conquista» es parte de un intento de empujar a estos alauitas hacia el mar Mediterráneo, como paso previo a la «limpieza étnica» de tal zona de Siria, es desconocida por los lectores, y, por supuesto, resulta de ello, que no es posible ver como el mapa futuro del País (en este caso, Siria) va cambiando día a día.

P.D. Es «obligatorio» agregar a lo escrito, que a la «falta de narrativa unificadora» entre las distintas Comunidades Nacionales se une la «falta de narrativa unificadora» dentro de las distintas comunidades árabes mismas, entre quienes están a favor de un «Nacionalismo» mas o menos «laico» (y en su versión amplia…el Pan-Arabismo) y quienes están a favor de una Sociedad Musulmana basada en las leyes religiosas «Sharía» ( y en su versión amplia…el Pan- Islamismo).

Pero ese (si bien no es exactamente «otro tema»….) exige otro articulo.

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