La República Islámica es enemiga del pueblo iraní

0
162

«¡Así es! La nación iraní no tiene nada que ver con su gobierno, porque la República Islámica es enemiga del pueblo» ha afirmado Ghazaleh Khorraminiya que abandonó Irán en verano de 2019, con 35 años.

Redacción Israel Internacional.-

Dejaba a su madre y su plaza de profesora tras recibir amenazas por un vídeo donde defendía los derechos de las mujeres y se rebelaba contra la obligación de llevar velo. Su conversión al cristianismo también aconsejaba la huida. Cruzó la frontera con Turquía y se hizo con un pasaporte falso para escapar a Reino Unido, pero acabó detenida en su escala en Eivissa. Tras meses de incertidumbre, la semana pasada se confirmaba su condición como solicitante de asilo y el permiso de trabajo.

El compromiso social y las creencias religiosas de Ghazaleh Khorraminiya la obligaron a abandonar su país en verano de 2019. En Irán conviven como dhimmies (ciudadanos de tercera categoría) las minorías cristiana, judía, zoroastristas con el chiísmo mayoritario, pero se persigue a los que abandonan el Islam. La apostasía está castigada con la pena capital.

Ghazaleh estaba en ese proceso de conversión al cristianismo, pero no era el único problema que podía comprometerle con la Guardia Revolucionaria Islámica. Como activista por los derechos de las mujeres, difundió un vídeo a través de las redes sociales en el que aparecía con el cabello descubierto, sin velo. Empezó a recibir amenazas y escapó por tierra a Turquía, donde compró un pasaporte falso.

Su intención era refugiarse en Reino Unido. «Estaba segura de que en Inglaterra no me iban a rechazar para devolverme a mi país», apunta. Sin embargo, su trayecto a Manchester tenía escala en Eivissa, donde fue detenida en el aeropuerto por falsedad documental el 17 de agosto de 2019.

Graciela Masiano, de SOS Ibiza Refugiados y uno de los grandes apoyos de Ghazaleh en la isla, recuerda que la joven persa pasó por momentos muy difíciles entonces. «Estuvo en prisión por entrar ilegalmente y tenía ataques de ansiedad cada noche».

Acogida en Eivissa

Con la mediación de un policía, pasó a ser acogida por una enfermera de Can Misses, Elena Moya, cuando SOS Ibiza Refugiados, colectivos feministas y la CGT conocieron su caso y le prestaron su ayuda. A mediados de septiembre de ese año, la acompañaron a la comisaría de Eivissa para formalizar su petición de asilo político en España. Como entonces no conocía el idioma, también contó con la ayuda de la hija de una iraní residente en la isla.

El documento provisional que la acreditaba como solicitante se alargó más tiempo del debido por la crisis del covid y se prorrogó dos veces, la segunda ya con permiso de trabajo incluido. Pero el jueves caducaba este salvoconducto y Ghazaleh tenía cita a las nueve de la mañana. Debían confirmarle si le concedían la tarjeta roja que legaliza su situación como refugiada y que debe renovarse cada seis meses, hasta la emisión de una resolución definitiva.

Ghazaleh acudía más que puntual a su cita y, poco después, llegaba Graciela Masiano a la entraba para darle ánimos. La joven iraní confesaba que estaba más que nerviosa antes de dirigirse al interior de la comisaría.

«Como en la ONG [SOS Ibiza Refugiados] organizábamos varios envíos de material a Grecia, ella nos ayudaba a clasificar ropa y alimentos y preparar los paquetes», explica Masiano. «Tenía que hacer frente a la multa de 600 euros por estancia ilegal, de la que ya le habían pagado 200 euros, e hicimos una colecta para saldar el resto de la cuota. Le vino genial, porque en plena pandemia está imposible conseguir trabajo», añade.

Desde su primera petición de asilo, Ghazaleh ha cambiado de domicilio y ahora vive con unos amigos que la han acogido en la isla. Otro de sus grandes apoyos es el párroco de la Sagrada Familia en Can Bonet, Virgilio Bago. Allí recibió el bautismo y acude todos los domingos.

«Como el sacerdote es filipino y habla inglés, fue un gran alivio para ella al principio, porque aún no conocía el español y podía comunicarse con él». En la parroquia también pudo aprovechar su profesión y dar algunas clases a los pequeños. Aunque es licenciada en Arte y estudió psicología infantil, en Teherán ejercía de maestra.

Ghazaleh Khorraminiya es una refugiada auténtica, su vida corre peligro si vuelve a su país de nacimiento. Esperemos que se imponga la sensatez y cordura y se le conceda el asilo total a Ghazaleh y que no se ceda a las presiones del régimen tiránico y criminal de los ayatolás, régimen amigo del vicepresidente Pablo Iglesias, del gobierno socialcomunista de obediencia chavista español.

 

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here