Juicio a Netanyahu divide a Israel y se aplaza hasta el 19

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Con Benjamín Netanyahu no existen medias tintas. Hay quienes lo aclaman, en verdad la mayoría y los que piden que renuncie. Eso queda claramente evidenciado en el juicio que se le sigue por corrupción y cohecho.

Apolinar Martínez-Mario Beroes/Israel Internacional.-

Cientos de personas se congregaron en la calle Salahedin, frente a la sede del Tribunal de Distrito, con banderas israelíes, fotos y pancartas de apoyo al jefe del Gobierno y de rechazo al fiscal general del Estado, Avichai Mandelblit.

«El juicio de Dreyfus al estilo Mandelblit», rezaba un cartel, mientras en otros se leía «Mandelblit, dimite», aunque fue el propio Netanyahu quien nombró para este puesto al fiscal.

Alguna pancarta mostraba incluso a Mandelblit con uniforme de presidiario, después de que este recibiera en los últimos días ataques directos de varios miembros del Gobierno y del Likud, el partido de Netanyahu.

Esta formación nacionalista pidió a los manifestantes que no llevaran hoy banderas del Likud, ya que considera que no se trata de una cuestión de partido, sino un ataque a toda la ciudadanía.

Frente a la residencia del primer ministro, en la calle Balfour, del barrio jerosolimitano de Rehavia, se congregaron también cientos de personas, pero con el mensaje contrario, muchos de ellos pertenecientes a la organización prodemocracia Banderas Negras.

«Ministro del crimen», se leía en la pancarta de grandes dimensiones que portaban.

La Policía reforzó hoy la seguridad en estas dos zonas, con el objetivo de mantener la calma, pero permitir al mismo tiempo la libertad de expresión de una ciudadanía enormemente dividida.

«Hay mucha gente en Israel que siente que son ellos los que están siendo juzgados ahora, y no Netanyahu. Hay otros que piensan que el juicio a Netanyahu es la última oportunidad de salvar a Israel», resumía hoy en el diario «Yediot Ahronot» el periodista Hanoch Daum.

Por su parte, Ben-Dror Yemini, comentarista del rotativo, reflexionaba que «una parte ya ha condenado a Netanyahu, mientras que la otra ya le ha exculpado. Los representantes de ambas partes no están esperando ningún juicio. Después de todo, la gente con opiniones firmes no necesita esperar a ese tipo de trivialidades».

Netanyahu se sienta en el banquillo acusado de cohecho, fraude y abuso de confianza en tres casos relativos a la recepción de regalos a cambio de favores y supuestos tratos para recibir una cobertura informativa positiva tanto él como su familia. 

Nentanyahu: Altivo, despreocupado

Benjamín Netanyahu ha plantado cara a la justicia de Israel desde el banquillo de los acusados. Con la altivez del poder en la mirada, llegó el domingo al tribunal de Jerusalén que le juzga por tres casos de corrupción directamente desde la sede del Gobierno, donde había reunido por primera vez al nuevo Gabinete de coalición de centroderecha.

“Me presento como primer ministro, erguido y con la cabeza bien alta”, declaró, rodeado de un séquito de ministros de su partido, el Likud, a la prensa que le aguardaba en la sede judicial.

«Estas acusaciones son absurdas, y han sido amañadas desde el primer momento”, replicó a las imputaciones del fiscal general por soborno, fraude y abuso de poder, por las que puede ser condenado hasta a 10 años de cárcel. El alegato de inocencia se produjo en los pasillos de los juzgados, antes de ocupar frente a los magistrados el lugar reservado a los encausados.

“Solo es una intentona para derrocarme. Pido que el juicio se retransmita en directo para que el público pueda seguirlo todo, y no mediante el filtro de la fiscalía y los periodistas”, advirtió el Primer Ministro, quien volvió a culpar de su procesamiento a una caza de brujas instada por la izquierda desde la policía, la judicatura y los medios.

Después de haber inaugurado su quinto mandato como jefe de Gobierno, (14 años en el poder acumulados, los 11 últimos de forma consecutiva), compareció ante el Tribunal de Distrito situado en la parte oriental de Jerusalén, bajo ocupación israelí desde el año 1967, sin haber tenido que renunciar a su cargo pese al procesamiento.

Cuando la presidenta de la sala de tres magistrados que le juzga le preguntó si había leído y comprendido los cargos que se le imputan se limitó a responder, con una mascarilla en la cara: “Sí, su señoría”.

La vista quedó aplazada al cabo de una hora, después que los letrados de la defensa solicitaran un plazo de seis meses para poder estudiar el sumario y las pruebas aportadas durante más de tres años de investigaciones de la brigada antifraude. La fiscalía urgió, sin embargo, a acelerar el proceso y los magistrados fijaron para el 19 de julio la segunda sesión.

En sus distintas instancias, el juicio durará previsiblemente varios años. El líder del Likud no está legalmente obligado a dimitir mientras no se haya dictado sentencia firme.

1.000 – 2.000 y 4.000

Netanyahu es el primer jefe de Gobierno en ejercicio del cargo que se sienta en el banquillo de los acusados en la historia de Israel. Su predecesor inmediato en el cargo, Ehud Olmert, pagó con 14 meses de cárcel el cobro de comisiones por un escándalo urbanístico. Un jefe del Estado, Moshe Katsav, fue también sentenciado en 2010 a cinco años de prisión tras ser juzgado por violación y agresiones sexuales.

Estos son los tres casos por los que comparece Netanyahu ante la justicia:

1-Caso 1.000. La afición al lujo de la familia integrada por el primer ministro; su esposa, Sara, y su primogénito, Yair, fue la primera pista seguida por la brigada policial anticorrupción. Los Netanyahu recibieron caros regalos —joyas, puros habanos Cohiba o champán rosado— evaluados en un millón de shequels (250.000 euros) de manos, entre otros, del productor de Hollywood Arnon Milchan, quien pudo recibir a cambio millones de dólares en beneficios fiscales.

2-Caso 2.000. La imputación de la fiscalía se extiende además a las conexiones del gobernante con Arnon Mozes, editor del diario Yedioth Ahronoth, el de mayor circulación en Israel, para contar con una cobertura favorable a sus intereses. En compensación, le ofrecía la adopción de reformas legales para que mejorara la difusión del rotativo. Mozes mantenía entonces una disputa comercial con el magnate de los casinos Sheldon Adelson, quien financia a fondo perdido el diario gratuito Israel Hayom, el medio más proclive al líder del Likud de la prensa hebrea.

3-Caso 4.000. En la investigación policial más larga y compleja se destaparon los favores gubernamentales ofrecidos por Netanyahu que reportaron un beneficio fiscal multimillonario al gtupo de telecomunicaciones Bezeq. 

En contrapartida, la compañía puso al servicio de los intereses del primer ministro y de su familia el popular portal informativo digital Walla.

La policía y la comisión que controla la Bolsa de Tel Aviv constataron que entre 2012 y 2017 “Netanyahu y su entorno más cercano intervinieron notoriamente y de forma regular en la redacción de los contenidos de la web Walla, al tiempo que influyeron en la designación de redactores y editores para publicar fotos y artículos halagadores, y suprimir el contenido crítico contra el primer ministro y su familia”.

Además de ser jefe de Gobierno y titular de Exteriores, el mandatario israelí acumuló el cargo de ministro de Comunicaciones entre 2015 y 2017, por lo que era también el máximo responsable del marco regulatorio al que estaba sometido Bezeq, grupo empresarial que integra telefonía fija, servicios de Internet, móviles, medios de comunicación y una plataforma de canales de pago.

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