Joyería hebrea es exhibida en el MOMA de NYC

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El tesoro perteneciente a una familia judía, oculto en una casa en Colmar, Francia, desde 1348 hasta 1867, es de una belleza sin par

Apolinar Martínez/Israel Internacional

La búsqueda de tesoros ocultos, de monedas de gran valor o joyas inimaginables, metidas en baúles, enterradas en recónditos lugares, ha sido una constante para la humanidad, y un incentivo para la búsqueda de esos recursos. El descubrimiento en muchos casos ha sido el tema para libros, películas y para el desbordamiento de la fantasía.

Pero cuando el hallazgo podemos verlo, y admirarlo se torna entonces de una ocasión para el entusiasmo y el reconocimiento a quienes tuvieron la idea de preservarlo.

Tal ocurre con la joya que acaba de llegar al Museo Metropolitano de Nueva York y que está allí para su observación directa.

Todo el esplendor en una sola pieza

Permanecer en la pared de una residencia  francesa por más de 500 años, este tesoro judío está formado por anillos, broches, diademas, cientos de monedas y otros valiosos objetos.

El origen judío de los artículos lo confirma la inscripción de «Mazel Tov» -«buena suerte» en hebreo- en uno de los anillos de la colección, una alianza matrimonial considerada extremadamente excepcional.

«Estaba escondido de la misma manera que la gente puede guardar algo debajo del colchón cuando te vas de fin de semana, por si alguien asalta la casa, pero en este caso los propietarios no volvieron», explica la curadora de la muestra, Barbara Drake Boehm.

Los artículos datan del siglo XIV, y se estima que permanecieron ocultos en una casa de Colmar, en el noreste de Francia, desde 1349 hasta 1867, cuando el entonces propietario del edificio se topó con el ahora denominado «Tesoro de Colmar» por casualidad durante una renovación.

Pero tras cientos de años oculto, este grupo de valiosas pertenencias de una familia judía no recibió de forma inmediata el reconocimiento que merecía, ya que estuvo en manos privadas varias décadas.

Después, fue adquirido por el Museo Cluny de París, pero, teniendo en cuenta su origen judío, «no recibió mucha atención durante una temporada porque fue comprada poco antes de estallar la Segunda Guerra Mundial y las cosas tardaron en volver a la normalidad», expone Boehm.

Los expertos creen que el «Tesoro de Colmar» era una colección de joyas de una familia judía, que la escondió en su residencia en un momento en el que la peste negra asolaba parte de Europa y que llevó a una campaña contra los judíos, acusados de ser los causantes de la epidemia.

«En términos históricos diría que el anillo de boda judío, del que solo se conservan otros cinco ejemplares del periodo medieval, es un ejemplar espectacular», explica Boehm.

Al margen de su valor económico, que la curadora no quiso desvelar, la experta apuntó que el «Tesoro de Colmar» representa una rara oportunidad para entender cómo vivían los mercaderes del medievo.

«Así somos capaces de transmitir cómo era la clase de los comerciantes en la Edad Media, en lugar de los reyes o la nobleza, y saber cómo era su existencia», apuntó la comisaria.

El Museo Cluny de París ha cedido hasta enero de 2020 este particular tesoro al Met, institución que lo ha complementado con artículos de la época de su propia colección para presentar un retrato aún más específico de la vida de una familia de mercaderes en el medievo.

Afortunadamente todavía tenemos oportunidad de sorprendernos, y por qué no, hasta de encontrar nuestro propio tesoro

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