¿Nuevas elecciones o primer ministro interino?

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La situación política israelí se complica No hay acuerdo para formar gobierno ya que ni Netanyahu ni Gantz ceden. Ambos podrían rotarse, tal como hicieron  Shimon Peres e Itzjak Shamir en 1984

Apolinar Martínez-Mario Beroes/Israel Internacional

Ha pasado una semana de las elecciones parlamentarias y el estancamiento sigue dominando en el panorama político de Israel, con incidencias en toda la vida del país.

Uno de ellos con trascendencia universal fue la ausencia del Primer Ministro Benjamín Netanyahu en la Asamblea General de la ONU, en la que debió ser representado por el canciller Ysrael Katz, quien de paso pronunció el formidable discurso.

A Netanyahu se le complica el panorama

Desde el momento de recibir de parte del presidente Reuvén Riblín, el mandato para intentar conseguir los 61 votos que le permitirían formar gabinete, el primer ministro no ha tenido un momento de sosiego, pero todo ha sido en vano

Los dos partidos mayoritarios Azul y Blanco de Gantz y el Likud de Netanyahu, han tenido varias conversaciones, pero la inflexibilidad del ex ministro de la defensa no ha permitido ningún acuerdo.

Alternabilidad del Primer Ministro

Los negociadores trataron sobre la posibilidad de una presidencia del gobierno rotatoria y discutieron sobre la continuidad de Netanyahu en el cargo de primer ministro, pero no parecen haberse acercado a un acuerdo. El reparto del cargo de forma equitativa, ya se dio en 1984 entre el laborista Shimon Peres e Itzjak Shamir

Azul y Blanco explicó en un comunicado que su equipo presentó sus demandas iniciales y acusó al Likud de «seguir atrincherado» en sus posturas: exigir que Netanyahu siga en el cargo y que el gobierno incluya a sus socios habituales, la unión de partidos nacionalistas religiosos Yamina y las formaciones ultraortodoxas.

«Desde un principio ha quedado claro que Azul y Blanco no aceptaría estas condiciones», señala la nota, que afirma que el Likud quiere «arrastrar a Israel a una tercera ronda de elecciones» solo por los intereses de Netanyahu.

El líder de Azul y Blanco, Benny Gantz, se opone a apoyar un ejecutivo liderado por «Bibi», apodo de Netanyahu, mientras este esté bajo la sombra de la acusación en tres casos de corrupción por los que la Fiscalía podría acusarle formalmente tras una audiencia (vista) que empezará el próximo miércoles.

Complejo panorama para Netanyahu

El primer ministro tiene encargado desbloquear la situación y evitar unas terceras elecciones. Su principal objetivo es evitar el juicio político por corrupción y fraude, por lo que necesita conseguir la mayoría para lograr la inmunidad ante el Tribunal Supremo. Su habilidosa característica de moverse en la política dejó demostrado que haría pactos no convencionales  demonios para conservar el poder del Estado hebreo.

Incluso, convenció a un personaje que lidera la coalición ultra-ortodoxa, Arye Deri de Shas, para que se pronuncie a favor de un gobierno con Yair Lapid, el segundo de Gantz.

Sin embargo tendrá que hilar fino si quiere no sólo conservar el poder sino garantizar la estabilidad política de Israel

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