Iraníes piden renuncia de los ayatolás

0
257

En modo alguno podía imaginar el régimen de Irán que al derribar irresponsablemente  al Boeing PS752 de Ukranian International, en el que murieron 176 personas, que estaban desatando el rechazo internacional, sino lo que para ello es peor, la furia de los propios iraníes que ya empiezan a pedir hasta la renuncia de ayatolá Ali Jameini.

Apolinar Martínez-Mario Beroes/Israel Internacional

Y todo ello derivado de dos grandes cosas imperdonables: En el avión viajaban 85 iraníes, y en segundo término negó repetidamente que tuviera que ver nada con la caída de la nave, hasta que las evidencias mostradas, en primer término por Canadá,  país del que murieron 68 pasajeros, así como Estados Unidos y otras naciones, obligaron a las autoridades de Irán a reconocer su error, pero ya era tarde

Completa responsabilidad

El comandante de la Fuerza Aeroespacial del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria, el general Amir Hajizadeh, compareció ante los medios para asumir la completa responsabilidad de lo ocurrido y comenzó diciendo «ojalá me hubiera muerto yo y que este incidente no hubiera ocurrido».

Hajizadeh reveló que conocía lo sucedido desde el primer momento y se lo comunicó a las autoridades del país. La repentina transparencia del militar contrastó con las mentiras de políticos y diplomáticos y fue claro al explicar que el fallo se produjo cuando uno de los operadores de la defensa «confundió el avión con un misil de crucero de Estados Unidos (…) Intentó contactar con sus mandos, pero no pudo. Tuvo diez segundo para decidir, podía disparar o no y, debido a las circunstancias, disparó. Fue una mala decisión»

Canadá pide justicia

En el avión de Ukranian International Airlines viajaban 63 pasajeros canadienses y el primer ministro del país, Justin Trudeu, respondió al anuncio de Irán pidiendo «transparencia, justicia, sensación de cierre y responsabilidad jurídica» hacia las familias de los fallecidos.

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, fue un paso más allá y exigió a la república islámica tanto una disculpa oficial como su total cooperación para resolver este incidente. Zelenski espera además que «Irán lleve a los responsables ante la justicia, devuelva los cuerpos y pague indemnizaciones». Ambos líderes mantuvieron conversaciones telefónicas con Rohani a lo largo de la jornada.

La furia iraní

Pero en el propio Irán donde el rechazo al engaño del régimen puso a flote todo el descontento que la gente llevaba por dentro.

“Muerte a los mentirosos, fue el ayatola Jomeini”, eran de las tantas consignas lanzadas por manifestantes de una población cansada de sufrimientos, pero que ante el temor a la Guarda Revolucionaria prefería permanecer en silencio.

La gente expresa sus condolencias a los familiares instalando un pequeño altar en la calle Jeramand de Teherán, para rezar por las víctimas

.«Ofrecemos nuestras condolencias», dice la pancarta que flanquea el memorial. Instalaciones así se han desperdigado por Teherán, sobre todo alrededor de la Universidad Politécnica de Amir Kabir y la de Sharif, a las que pertenecían algunos de los muertos..

Y no podía ser de otra manera. Entre los iraníes fallecidos había un grupo grande de profesionales.

Arash Purzarabi y Puneh Gorji, graduados por la Universidad de Alberta, regresaban tras celebrar la boda junto con sus familias. Él había ganado una medalla de oro en las Olimpiadas de informática.

Irán lleva años sufriendo una fuga de cerebros. Jóvenes hastiados por la situación política o social, pero también por las duras condiciones económicas impuestas por las sanciones, hacen las maletas continuamente para recalar en países europeos, en Canadá o Estados Unidos.

Así que Irán no sólo ha derribado un avión por error, sino que la acción puede terminar por derribar el régimen de los ayatolas.

 «La República Islámica está en peligro. Haced lo que sea para acabar con esto. Es una orden”. Estas palabras del Líder Supremo, ayatolá Ali Jamenei, datan del 17 de noviembre. Jamenei se refería a las protestas de la población contra la subida del precio del combustible, unas manifestaciones que fueron sofocadas con gran violencia (al menos 1.500 muertos y 7.000 detenidos).

Este sábado 11 de enero los iraníes han vuelto a las calles, hartos de las mentiras del régimen de los ayatolás, que se ha resistido a reconocer durante días que había derribado un avión de Ukranian Airlines en el que viajaban 176 personas, la mayoría iraníes, parte de ellos afincados en Canadá, el país que ha esgrimido su defensa de manera ejemplar.

El gobierno quería seguir ondeando la bandera de su mártir, el general Soleimani, del que prometían venganza y un error como el cometido al fulminar el Boeing de manera fortuita enturbiaba su campaña de imagen. Efectivamente, la República Islámica está en grave riesgo.

«No queremos un gobierno de los Guardianes de la Revolución. No queremos la República Islámica. Muerte al dictador», gritan los manifestantes en Teherán, según relatan diversos activistas a través de las redes sociales.

A pesar de que se exponen a una feroz represión, un grupo de estudiantes ha marchado este sábado ante la Universidad Amir Kabir de Teherán para exigir la renuncia del ayatolá Ali Jamenei. «Abajo el comandante en jefe», han coreado, según informa la Deutsche Welle.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here