Irán convierte Gaza en su depósito de armas

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(Photo by MOHAMMED ABED/AFP via Getty Images)
«Hamás y la Yihad Islámica Palestina (YIP) no están haciendo nada por conseguir vacunas contra el covid-19 para los dos millones de personas que viven bajo su férula en la Franja. En cambio, siguen volcadas en aquello en lo que han demostrado una gran experiencia: prepararse para la guerra contra Israel y poner en peligro la vida de civiles inocentes, tanto israelíes como palestinos.
Gatestone Institute/Israel Internacional.-

Mientras numerosas voces en la comunidad internacional expresan una creciente preocupación por la crisis económica y humanitaria en Gaza, controlada por Hamás, las organizaciones terroristas palestinas parecen ocuparse cada vez menos en la mejora de las condiciones de vida de su gente.

Juventud de Hamás preparados para la Yihad. Saludo nazi

Estas organizaciones, específicamente Hamás y la Yihad Islámica Palestina (YIP), no están haciendo nada por conseguir vacunas contra el covid-19 para los dos millones de personas que viven bajo su férula en la Franja. En cambio, siguen volcadas en aquello en lo que han demostrado una gran experiencia: prepararse para la guerra contra Israel y poner en peligro la vida de civiles inocentes, tanto israelíes como palestinos.

En su preparación para la guerra, tanto Hamás como la YIP –ambas respaldadas por Irán– están fabricando y contrabandeando varios tipos de armas, como cohetes y artefactos explosivos, que planean utilizar en sus ataques contra Israel. En efecto, en vez de hacer acopio de medicamentos y vacunas, se afanan en acumular cohetes y explosivos.

Las armas son almacenadas en viviendas y en dependencias públicas de toda Gaza: escuelas, hospitales, mezquitas, etc. Hamás y la YIP no las guardan en sus instalaciones y oficinas porque temen que Israel las ataque. Con esta manera de proceder, exhiben una total falta de respeto por la vida de su propia gente, a la que utiliza como carne de cañón y escudo humano en su yihad (guerra santa) contra Israel.

Llamativamente, también las organizaciones internacionales pro derechos humanos y los grupos propalestinos de todo el mundo muestran desdén por la seguridad y la vida de los palestinos al ignorar las peligrosas actividades de Hamás y la YIP no sólo contra Israel sino contra los propios palestinos.

Mientras el mundo mira para otro lado, Hamás y la YIP han convertido Gaza en un enorme depósito de armas de todo tipo. Las organizaciones terroristas palestinas que claman por la tremenda crisis económica que padece la Franja siempre encuentran la manera de conseguir dinero para comprar, contrabandear y fabricar armas.

Los campistas hacen un saludo al estilo nazi en el campamento de Hamas

Tampoco se escucha a las organizaciones internacionales pro derechos humanos y a los activistas propalestinos cuando los palestinos son víctimas de las temerarias actividades de las bandas terroristas palestinas. Pensemos, por ejemplo, en la explosión que sacudió la localidad de Bet Hanún, en el norte de Gaza, la mañana del pasado 23 de enero. Según el hamasino Ministerio de Vivienda y Obras Públicas, se produjo en el interior de una vivienda, destrozó otras dos y dañó un centenar. Al menos 47 personas, incluidos 9 menores y 15 mujeres, resultaron heridas, según el Centro Al Mezán para los Derechos Humanos.

La explosión, descrita por los palestinos como un «accidente», fue consecuencia del almacenamiento de armas en una vivienda propiedad de un miembro de la YIP de la familia Alkafarna.

Esa clase de «accidentes» no son inauditos en la Franja. En 2009, un cohete lanzado por una organización terrorista contra Israel impactó en la localidad de Bet Lahiya, matando a dos niñas de 5 y 12 años, respectivamente.

Hamás y las demás organizaciones terroristas palestinas violan con frecuencia las leyes de la guerra al lanzar proyectiles contra zonas habitadas.

El pasado 2 de enero, tres menores y una mujer resultaron heridos en otro «accidente», registrado en la barriada de Shayaiyeh, en la ciudad de Gaza. Al parecer, la explosión se produjo en una vivienda utilizada como depósito de armas. En abril de 2020 un varón perdió la vida y otros tres resultaron heridos en el «accidente» que tuvo lugar en la barriada del Jeque Radwan, también en la ciudad de Gaza. De nuevo, parece que la explosión tuvo por origen unas armas de Hamás y la YIP.

Cuatro meses más tarde, cuatro milicianos de la YIP murieron mientras portaban un misil por el este de la ciudad de Gaza. Por lo visto, se disponían a lanzarlo contra Israel desde una zona residencial de la Franja.

La mayoría de los gazatíes tienen demasiado miedo como para criticar a los grupos terroristas que almacenan armas en zonas urbanas. No obstante, tras la explosión de Bet Hanún fueron varios los palestinos que condenaron a Hamás y la YIP por poner en peligro la vida de civiles inocentes. Así, Al Masri Al Yum informó que usuarios de las redes sociales y ciudadanos del común formularon duras críticas contra la Yihad Islámica debido a su imprudencia y despreocupación por la seguridad de los civiles inocentes al ocultar y almacenar materiales explosivos en viviendas, lo que causó multitud de víctimas en el pasado.

El diario egipcio citó a un testigo no identificado que dijo que la explosión se produjo en la vivienda de una familia conocida por sus estrechas relaciones con Hamás y la YIP.

Maysara Alkafarna, que vive en la zona donde se produjo la explosión, dio el inusual y audaz paso de arremeter en Facebook contra las bandas terroristas por su irrespeto de la seguridad de los gazatíes ¿Hasta cuándo se seguirá dando esta falta de respeto por la vida de la gente? ¿Por qué debería un vecindario estar muerto de miedo y clamar al cielo? ¿No es suficiente con que vivamos hambrientos y en la miseria? A nuestros líderes: basta de despreocupación. Nos habéis destruido. No somos un campo de pruebas.

Por su parte, el Centro Al Mezán para los Derechos Humanos ha pedido que se abra una investigación y revelado que la explosión de Bet Hanún destrozó por completo una vivienda de tres plantas y dañó seis inmuebles adyacentes, entre ellos una escuela, un club juvenil y una comisaría. «El Centro Al Mezán para los Derechos Humanos ve la explosión con preocupación», dijo en un comunicado en el que recordaba otros incidentes del mismo tipo registrados en zonas residenciales de la Franja.

Esos incidentes violan los derechos humanos y la legalidad internacional. Al Mezán reitera su demanda de una investigación rigurosa y exhaustiva del incidente, así como de que sus conclusiones sean publicadas y de que se tomen las medidas necesarias para impedir su recurrencia.

A todo esto, se espera que los líderes de Hamás, la YIP y otras facciones palestinas se reúnan en Egipto en las próximas semanas para debatir sobre los preparativos para la celebración de unas elecciones generales. No está previsto que hablen de las consecuencias de la explosión, principalmente porque se considera un incordio para los grupos terroristas que utilizan viviendas de civiles para almacenar explosivos.

Hamás ya ha manifestado su disposición a participar en los comicios. Confía en revalidar su victoria de las legislativas de 2006.

Es importante subrayar que Hamás planea participar en unas elecciones al tiempo que sigue almacenando armas en zonas residenciales de Gaza.

Hamás puede descansar tranquila sabiendo que a la comunidad internacional no le importa que los palestinos sigan pagando el precio de los «accidentes» provocados por el almacenamiento de cohetes y explosivos en sus domicilios. Si la explosión de Bet Hanún hubiera sido cosa de Israel, los medios internacionales habrían clamado contra un nuevo «crimen de guerra». Quizá ha llegado la hora de prestar atención a posteos como los de Alfakarna, que piden cuentas al verdadero enemigo: Hamás, la YIP y el resto de organizaciones terroristas palestinas.

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