Indecisos complican panorama electoral

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Comienza el cuatro procesoelectroalen menos de dos años en Israel, esta vez acompañado del fantasma de la abstención que, según las encuestadoras, «será muy grande». Pareciera que en materia política, Israel imita a los famosos «culebrones» de la televisión.

Apolinar Martínez-Mario Beroes/Israel Internacional.-

La indecisión está especialmente extendida entre quienes se definen como centristas (34%, en comparación con solo el 8% el año pasado).

La incertidumbre también es más frecuente entre los de izquierda, pero no en la misma medida (19% hoy, 9% hace un año). El porcentaje de indecisos es más bajo en la derecha (14%), pero aún mucho más alto que antes de las últimas elecciones (8%).

Muchos apuestan a una disminución hoy, día de las elecciones. Pero otra posibilidad, mucho más peligrosa para la democracia israelí, es que los indecisos simplemente decidan quedarse en casa; esto socavaría la legitimidad de cualquier gobierno futuro y volvería a condenar al país a un nuevo proceso electoral, el quinto.

Y es aquí donde uno se pregunta: ¿está el Estado de Israel dispuesto o preparado para otro proceso electroral? La respuesta está por verse.

Son 6.578.084 electores registrados que podrán depositar su voto en las 13.685 casillas electorales que se establecerán en el país, de acuerdo con cifras emitidas por el CEE israelí.

Se desplegarán drones para vigilar alrededor de 751 estaciones de votación designadas para las personas en cuarentena por COVID-19, de acuerdo con un comunicado de la directora del Comité Electoral Central, Orly Ades.

Unas 38 estaciones de votación han sido instaladas para pacientes en unidades de coronavirus dentro de hospitales. Cuatro estaciones operarán en el Aeropuerto Ben Gurion, el aeropuerto internacional de Israel, para permitir votar a los israelíes que regresen.

A principios de esta semana se levantaron las restricciones a la entrada al país a causa de la COVID-19, las cuales estuvieron en vigor durante dos meses.

La contienda es considerada ampliamente como un referéndum sobre Benjamin Netanyahu, el primer ministro con el mandato más prolongado en el país, quien enfrenta un juicio penal por cargos de corrupción en tres casos diferentes.

La mayoría de las encuestas de opinión recientes muestran una contienda muy apretada entre el bloque de derecha, encabezado por Netanyahu y su partido Likud, y varios partidos pequeños que desean poner fin a los cinco mandatos del primer ministro.

Las elecciones se llevarán a cabo en medio del más prolongado impasse político luego de una serie de resultados electorales no concluyentes.

Abstención por distintas razones

Las causas de esta incertidumbre varían de un campo a otro. El centro aún tiene que recuperarse de la traumática ruptura de las esperanzas depositadas en el partido Azul y Blanco.

Algunos de los que apoyaron al partido hace un año, ahora se inclinan a votar por Nueva Esperanza, con la expectativa de que podría poner fin al gobierno de Netanyahu; pero al mismo tiempo, están descontentos con esta decisión. Es que Gideon Sa’ar, quien dirige Nueva Esperanza, es claramente de derecha.

Solo dos partidos permanecen en la izquierda judía, por lo que no hay una división dramática a nivel partidario, pero ambos están luchando por superar el umbral electoral y sus listas de candidatos no son particularmente apasionantes.

Ninguno de ellos — Laborismo y Meretz — ofrece un mensaje conceptual u operativo nuevo o soluciones para las preocupaciones urgentes del momento. Dado que está claro que ninguno de ellos jugará un papel central en cualquier coalición factible, algunos de sus votantes potenciales están dudando y están considerando un voto «estratégico» para uno de los partidos grandes, principalmente Yesh Atid.

En la derecha, la incertidumbre se puede atribuir a la proliferación de listas en competencia (Likud, Nueva Esperanza, Israel Beitenu [Israel Nuestro Hogar], Yamina y Unión Nacional) que están carcomiéndose unas a otras.

CEE: Retrasos y otras menudencias

La presidenta del Comité Central Electoral advirtió  de crecientes esfuerzos por desacreditar los resultados de la votación, y agregó que algunas personas podrían aprovechar el recuento que al parecer tomará varios días para poner en duda el proceso., informó The Times of Israel.

“Estamos hablando de una estrategia que ha estado ganando terreno durante algún tiempo, y que ya comenzó en la campaña electoral para la vigésimosegunda legislatura en septiembre de 2019 y desvaneció. Luego comenzó de nuevo en las elecciones de abril de 2020”, explicó Orly Adás, en una entrevista con The Times of Israel.

Advirtió que las precauciones contra el coronavirus, así como las próximas festividades de Pésaj, podrían retrasar los resultados finales de las elecciones por varios días, y agregó que algunos podrían utilizar el retraso para sembrar la confusión y el malestar.

“Sin duda podría ser un terreno fértil para difundir todo tipo de información alejada de la realidad”.

 

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