Hija del rabino de Viena agradeció ayuda de Pío XII

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La amabilidad mostrada en esa ocasión, que supera toda imaginación, me ha dado desde entonces esperanza en muchas horas oscuras”, se lee en una carta escrita en alemán datada, 4 de julio de 1944, en la que Margarethe Bach, hija del Rabino de Viena, agradeció a Pío XII (1876-1958) por la ayuda recibida y en la que dice que en las próximas fiestas hebraicas rezará, junto con su padre, por el líder católico. 

¿Por qué la hija del rabino de Viena habla de “horas oscuras”? Cabe mencionar que hasta 1938, cuando se produjo la anexión de Austria por la Alemania nazi, vivían en Viena casi 200.000 judíos, es decir un 10 % de la población de la capital. 130.000 lograron huir a tiempo de los nazis, mientras que el resto fueron enviados a los campos de concentración y de exterminio, donde la mayoría murieron, hasta el final de la Segunda Guerra Mundial en la primavera de 1945.

4 de julio de 1944

Su Santidad,

Con la más profunda reverencia me acerco al trono de Su Santidad, para dar expresión de los más profundos sentimientos de mi alma.

Soy aquella Margaretha Bach, hija del rabino vienés, que tuvo el honor de presentar la Biblia ante Su Eminencia el Cardenal Sibilia y que luego tuvo el honor de ser recibida en audiencia privada por Su Santidad el 4 de junio de 1938.

La amabilidad mostrada en esta ocasión, que supera toda imaginación, me ha dado desde entonces esperanza en muchas horas oscuras.

La misiva es uno de los tantos documentos de agradecimiento al papa, esta vez de un líder judío de una ciudad europea bajo asedio nazi y con una nutrida comunidad judía perseguida. 

En la Arquidiócesis de Viena, existen también documentos que muestran cómo Pío XII envió dinero para apoyar a la comunidad judía en la capital austriaca y promover las acciones del Vaticano para obtener visas para que muchos judíos viajaran a Sudamérica.

De hecho, en los archivos vaticanos apenas abiertos por voluntad del papa Francisco y a exactamente 81 años después de la elección al Solio de Pedro de Eugenio Pacelli en 1939,  hay documentos sobre personas escondidas dentro de los muros del Vaticano por algunas semanas para luego huir de Europa con destino a América Latina y otras destinaciones más seguras. 

Esconder la persona, planear el viaje y realizar las conexiones fue una operación hecha desde el organigrama más alto de la Santa Sede, hasta llegar a Pío XII. Pacelli, como Obispo de Roma, realizó varias operaciones en Italia a favor de la comunidad judía. Cabe citar un dato significativo presente en los libros: el 80% de los judíos italianos ha sobrevivido al exterminio, mientras el 80% de los judíos fuera de Italia terminaron asesinados.

Además, existen cartas en las cuales se habla del envío de dinero por parte del papa Eugenio Pacelli para ayudar a los judíos de Viena (Austria), Tolosa (Francia) y otros lugares de Europa.

En el mensaje de radio de la Navidad de 1942, Pío XII advirtió sobre la situación de “cientos de miles de personas que, sin culpa propia, a veces solo por razones de nacionalidad o raza, se ven destinadas a la muerte o al exterminio progresivo”.

Sus críticos, aseguran que el papa mantuvo un silencio complice ante los horrores del nazismo y de Hitler e incluso – sostienen – que no hizo nada para poner fin al arresto de los judíos romanos el 16 de octubre de 1943. 

El portal Reporte Católico Laico, destaca que el papa alemán, Benedicto XVI, quien ayudó a abrir los archivos principales, ha citado los “numerosos y unánimes testimonios de gratitud” dirigidos a Pío XII al final de la guerra y en el momento de su muerte, destacando los que provenían de las más altas autoridades del mundo judío, como Golda Meir, Ex Primer ministro de Israel: “Cuando el martirio más terrible sucedió a nuestro pueblo, durante los diez años de terror nazi, la voz del Pontífice se elevó a favor de las víctimas”. 

La carta de la hija del rabino de Viena a Pío XII, sería “una aguja en un pajar”, si no fuera por el trabajo de 14 años de los archiveros pontificios, pues los documentos sobre el pontificado de Pío XII (1939-1958) marcan un período decisivo en la historia del siglo XX, desde la Segunda Guerra Mundial hasta la Guerra Fría, un período de veinte años. 

Para dar una idea de la inmensidad de la documentación puesta a disposición por el Vaticano, los  expertos podrán analizar; 73 archivos de representaciones pontificias, 15 series de la Secretaría de Estado, 21 fondos de Congregaciones Romanas y de oficinas curiales y palatinas, 3 del Estado de la Ciudad del Vaticano y otros 8 fondos estarán disponibles para su consulta en los Archivos Vaticanos. En total, por lo tanto, 120 fondos y series, para un conjunto de alrededor de 20.000 unidades de archivo. 

Sólo una de estas series, sin duda la más grande, la de los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado, incluye casi 5.000 cajas que han sido reordenadas, numeradas y descritas por un grupo de 15 archiveros que han elaborado un inventario de unas 15.000 páginas, que pueden ser consultadas digitalmente, reflejando veinte años de la vida de la Iglesia y la sociedad, entre ellos, documentos inéditos como la carta de agradecimiento de la hija del rabino de Viena.

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