Neonazis utilizan videos de ISIS para entrenar milicianos

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En las redes aparecen simpatizantes del extremismo islámico y de la extrema derecha coincidiendo en su búsqueda de “la destrucción de Occidente”. Y hay varios casos de militantes que se pasaron de un grupo al otro, informa el portal Infobae

Reunión en 1941 en Berlín: Hitler y el gran muftí de Jerusalén, Muhammad Amin al-Husayni, tío abuelo del terrorista dirigente y fundador de la OLP, Yasser Arafat, cuyo nombre era Mohamed Yasir Abdel Rahman Abdel Rauf Arafat al Qudwa al Husayni.

 

El Gran Mufti de Jerusalén [Amin al Husseini] con los voluntarios bosnios de las Waffen SS. El Gran Mufti entró en el área de entrenamiento militar y se paseó por delante de los voluntarios con el brazo levantado.

Los extremos se tocan. Se atraen. Muy al Este es Oeste. Los grupos neonazis del Internet profundo mostraron esta semana que el pseudoteorema -ya consagrado durante la Revolución Francesa- se cumple una vez más.

Grupos neonazis utilizan videos del Estado Islámico (ISIS) que llegó a crear un califato entre Siria e Irak, para entrenar a sus seguidores. El Proyecto Contra el Extremismo (CEP), que investiga los métodos utilizados por los extremistas en las plataformas de las redes sociales para reclutar seguidores e incitar a la violencia, localizaron un vídeo en YouTube de un individuo perteneciente a un grupo ecofascista y neonazi en línea que daba instrucciones sobre el uso y el mantenimiento básico de un fusil AR-15.

Asimismo, los investigadores encontraron publicaciones en sitios de imágenes de “la web oscura” o “Internet profundo” (sectores de la red poco conocidos y utilizados por los programadores) en las que se ofrecían consejos para la construcción de artefactos explosivos y la selección de objetivos, y se alentaban los ataques selectivos contra judíos y liberales. Las imágenes de esos videos fueron tomadas de cursos de entrenamiento del grupo extremista islámico.

En otro caso reciente, los miembros de un chat neonazi de Telegram compartieron dos vídeos realizados por grupos favorables al ISIS que contenían instrucciones para construir explosivos caseros. Y los terroristas de la autoproclamada “provincia del califato” del ISIS en la península del Sinaí, en Egipto, publicaron una serie de fotos de propaganda mostrando el ataque a un puesto de control que coinciden con otras imágenes publicadas por neonazis en sitios europeos.

El 16 de febrero publicaron varias fotos de personas que cayeron combatiendo al ISIS a través de Telegram, RocketChat, Hoop y la plataforma de anuncios Telegra.ph, los mismos canales que utilizan los grupos neonazis estadounidenses y europeos.

El vídeo llevaba nueve días en línea cuando fue localizado y tenía más de 150 visitas. La cuenta que publicó el vídeo pertenece a un antiguo militante neonazi que hace frecuentes referencias al Unabomber, Ted Kaczynski. La cuenta tenía más de 200 suscriptores y unas 9.700 visitas el 18 de febrero.
Ese mismo día, miembros de un chat neonazi de Telegram compartieron dos vídeos realizados por grupos pro-ISIS con instrucciones para fabricar explosivos caseros. El chat contaba con unos 80 miembros, que se conectaban desde varios países europeos y Estados Unidos.

Imagen de propaganda utilizada por el Estado Islámico

 

Imagen de propaganda de un grupo neo-nazi estadounidense. Similar a la utilizada por el Estado Islámico

En mayo del 2019, desde una base militar en Europa, el soldado del ejército estadounidense Ethan Melzer escribió una serie de mensajes encriptados en los que ofrecía apoyo a la Orden de los Nueve Ángeles (O9A), un grupo neonazi, y revelaba información sensible sobre el próximo despliegue de su unidad. Pero, en realidad, el mensaje no estaba destinado a los neonazis sino a un agente de la red terrorista Al Qaeda que utilizaba el medio de comunicación de los neonazis para enviar y recibir mensajes que pudieran llevar a un ataque yihadista.

En julio, Melzer se declaró culpable y el Departamento de Justicia estadounidense informó que: “el acusado supuestamente intentó orquestar una emboscada asesina a su propia unidad revelando ilegalmente su ubicación, fuerza y armamento a un grupo neonazi, anarquista y de supremacía blanca. Melzer supuestamente proporcionó esta información potencialmente mortal con la intención de que fuera transmitida a terroristas yihadistas”.

Los movimientos neonazis y extremistas islámicos parecen opuestos: uno aboga por una sociedad de supremacía blanca, mientras que el otro quiere levantar un califato islámico sin influencias occidentales y basado en una determinada interpretación del Corán. Pero son, en realidad, más parecidos que diferentes.

Los miembros de cada grupo creen que su identidad está amenazada. Ambos movimientos afirman tener los mismos enemigos: los judíos y el Occidente capitalista. Y ambos abogan por el mismo deseo básico: un nuevo orden mundial, centrado en la exclusión religiosa o racial.

Los dos grupos suelen reclutar de la misma manera, utilizando una propaganda de aspecto elegante para atraer a personas vulnerables. Este fue supuestamente el caso de Melzer, de quien los fiscales dicen que poseía propaganda tanto del ISIS como del O9A. También coinciden en el entrenamiento que dan a sus milicianos.

Los neonazis estadounidenses se desplazan cada vez más al extranjero para recibir formación militar y doctrinaria, como advirtió el entonces director del FBI, Chris Wray. Es lo que los extremistas islámicos vienen haciendo desde al menos la década de 1990.

También coinciden en los métodos para sembrar el terror. Por ejemplo, en 2017, primero en Finsbury Park (Londres) y luego en Charlottesville (Virginia), extremistas de extrema derecha embistieron vehículos contra multitudes, una táctica de los extremistas islámicos desde hace mucho tiempo.

Más recientemente, en junio, un hombre en Virginia que se identificó como un líder local del Ku Klux Klan atropelló a un grupo de personas durante las manifestaciones contra el racismo y la violencia policial. Y la táctica se está extendiendo entre los simpatizantes de la extrema derecha que apoyaron al ex presidente Donald Trump.

The New York Times contabilizó al menos 66 casos de vehículos que embistieron a la multitud, incluidos siete con agentes de policía al volante, durante las recientes manifestaciones. Las herramientas de los extremistas islámicos terminan siendo copiadas por simpatizantes neo nazis.

El Estado Islámico desarrolló una sofisticada red de propaganda en las redes sociales que ahora es imitada por organizaciones neo-nazis

Incluso, se manifiestan admiración mutua. El grupo al que apoyaba Melzer, O9A, admira abiertamente al fundador de Al Qaeda, Osama bin Laden. El líder de O9A, David Myatt, que proviene de una banda neonazi británica de inspiración global, terminó convirtiéndose al Islam y apoyando el extremismo islámico.

El profesor de la Universidad de Westfield, George Michael, escribió en su libro de 2006, “The Enemy of My Enemy: The Alarming Convergence of Militant Islam and the Extreme Right”, que Myatt “es posiblemente el teórico que más trabajó en el desarrollo de una síntesis de la extrema derecha y el Islam”.

Sobre este cruce entre neonazis y extremistas islámicos estuvo trabajando por años Daveed Gartenstein-Ross, director general de Valens Global, una firma que analiza las amenazas extremistas. Denomina a esta fusión como “fluidez marginal”. En un artículo de 2018 en la revista “Studies in Conflict & Terrorism”, identificó ocho ejemplos de esta amalgama y de miembros de un movimiento que se pasan al otro.

Uno de los casos es el de Nicholas Young, un ex policía de tránsito de Washington D.C. que en 2018 fue condenado a 15 años de prisión por intentar apoyar al ISIS y atentar contra la Casa Blanca. La casa de Young estaba llena de parafernalia nazi, tenía un tatuaje nazi y asistía a reuniones de un grupo neonazi.

El profesor de psicología de la Universidad de Maryland, Arie Kruglanski, cree que también hay en estos militantes una “búsqueda de significación” que los une. Este deseo de “ser”, de “importar”, es un instinto humano básico, y estas personas están dispuestas a realizar cualquier cosa por “pertenecer”.

Por ejemplo, el soldado Melzer escribió en mensajes en el que decía que si moría en el atentado, “habría muerto con éxito” porque provocaría una “nueva guerra, y “otra guerra de 10 años en Oriente Medio dejaría definitivamente una marca”. Y este es el punto más peligroso. No todo el mundo creerá en “Mein Kampf” o en la propaganda del ISIS, pero hay mucha gente en el mundo buscando un “significado” a su vida y que los “reconozcan”. Allí es donde abrevan los grupos extremistas de ambos polos.

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