Gobierno israelí atento a deterioro de salud del jefe de Estado de Omán

0
408

Informes de prensa recientes sugieren que Omán se está preparando para ejecutar el proceso que llevaría a la designación del sucesor de su sultán enfermo, quien ha estado sufriendo de cáncer colorrectal resurgente.

Mario Augusto Beroes Ríos/Israel Internacional

El domingo, el diario británico The Guardian basándose en varios informes surgidos en los últimos días en Omán, que hablaban del estado de salud poco prometedor del jefe de Estado, Sultán Qaboos bin Said Al Said y la disposición del sultanato para el delicado protocolo que permite el nombramiento de su sucesor.

Diversos medios de comunicación y agencias de noticias en el Medio Oriente y Europà hablan que el sultán Qaboos, quien ha estado al frente del Estado durante aproximadamente medio siglo, estuvo recluido en uno de los más importantes hospìtales oncológicos en la capital de Bélgica, Bruselas, donde los médicos y en vista del avance de la enfermedad recomendaron que regresase a Muscat. También se ausentó de una cumbre anual del Consejo de Cooperación del Golfo Pérsico (CCG) en Arabia Saudita celebrada varias semanas atrás.

Si pasa, la corte del sultanato tiene que elegir un reemplazo en tres días. El sultán ya nombró a su sucesor deseado, pero mantuvo su identidad en secreto para evitar consecuencias políticas.

Ha escrito el nombre del heredero al trono en letras selladas separadas, que se abrirían en caso de que el tribunal no llegara a un acuerdo sobre un sucesor.

Una primera carta se guarda en el palacio de la capital, Muscat, y otra, escrita en caso de que la primera desaparezca o con fines de autenticación en la ciudad portuaria de Salalah, en el sur del país.

Los informes citados por el documento también sugirieron que la segunda carta duplicada se está preparando para ser llevada a Muscat debido a la gravedad de la condición del sultán y las disputas no resueltas dentro de la corte.

El Consejo de Defensa de la nación, el jefe de la Corte Suprema y los jefes de las dos salas del consejo consultivo abrirían juntos el primer sobre que contiene la elección de Qaboos.

Él mismo ha establecido un sistema de transición a la sucesión que uno no sabe si calificar de absolutamente genial o demencial. Las reglas del juego son las que siguen: cuando el sultán muera, la familia real ha de reunirse para escoger a un sucesor. Si no se ponen de acuerdo, un edecán de la corte y el jefe del Estado Mayor del Ejército tienen que dirigirse a cierto punto secreto del palacio donde encontrarán la carta en la que el finado expresó su preferencia; carta de la que es bueno recordar existen dos copias más.

Omán el país «negociador» y su relación con Israel

Omán ha negociado negociaciones de resolución de conflictos entre muchos estados regionales bajo Qaboos.

El sultanato, sin embargo, acogió notoriamente al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, el año pasado en medio de advertencias contra los intentos de acercar a los estados árabes regionales y al régimen.

El sultán Qaboos, de 78 años, divorciado y sin hijos, lleva una vida más bien solitaria en sus palacios, pero es un personaje clave en Oriente Medio. Es un autócrata árabe, pero también un gobernante ducho a la hora de hacer equilibrios entre Arabia Saudí e Irán, sus vecinos siempre enfrentados, y entre Israel y sus enemigos árabes.

Consciente de su mortal enfermedad, el sultán en octubre pasado sorprendió al mundo entero al aparecer en uno de sus palacios junto con el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, la figura más odiada en el mundo árabe.

Durante años, Omán ha ejercido como un discreto mediador en los conflictos de Oriente Medio. «Lo que hacemos no es mediar, no exactamente. Solo facilitamos las cosas», afirmó Mohammed al-Hassan, subsecretario de Estado, al hablar de las relaciones de los países que conforman el Medio Oriente e Israel. Se queda corto.

Moscat fue el escenario de las reuniones secretas entre altos cargos norteamericanos e iraníes que llevaron a la firma del tratado nuclear en 2015. Obama envió a su gente a hablar con los iraníes sin que nadie se enterase.

Es sabido que a Donald Trump no le gusta nada ese tratado. Al principio, su pataleta con el acuerdo
–del que se retiró en mayo– se extendió a todos los implicados, también a Omán. Trump no cruzó palabra con el sultán Qaboos al asumir la Presidencia. Para él, Irán era un enemigo, y el príncipe Mohammed de Arabia Saudí, un amigo que, además, había invertido miles de millones en la compra de armamento estadounidense.

Dieciocho meses después, las cosas han cambiado. Los saudíes se han ganado el descrédito internacional por el asesinato del periodista saudí Khashoggi Irán no va a someterse a las exigencias estadounidenses y ha quedado aparcado el «acuerdo histórico» entre israelíes y palestinos que trataba de promover Trump.

El encuentro fue todo un mensaje para Trump. En enero, Mike Pompeo –el secretario de Estado– finalmente se presentó en Mascate. Pocos días después, otro visitante llegó al sultanato: Mahmud Abás, el presidente palestino. Una vez más, todo apunta a que Omán está haciendo lo posible por facilitar un acuerdo de paz.

Un «particular» Qaboos bin Said Al Said

Un veterano periodista británico, Richard Spencer describió a este pequeño país del Golfo Pérsico como «único en el mundo. Donde vive la belleza», según dice el lema de su Oficina de Turismo.

-El resto de la península Arábiga se ha empleado a fondo a la hora de crear fealdad: los rascacielos de Dubái, el skyline de Kuwait… En Omán han hecho todo lo contrario. En la capital, Mascate, no hay un solo edificio con más de diez alturas. Con sus viejos caserones frente al mar, sus fiordos con delfines y sus montañas, Omán recuerda a una Noruega calurosa. Pero, a diferencia de Noruega, Omán –con poco más de 3 millones de habitantes– cuenta con un sultán. Él es responsable de que no haya rascacielos, de que en la radio suenen gaitas y de que el paisaje apenas haya sido destruido.

El sultán se hizo con el control del país en 1970, después de estudiar dos años en la academia militar británica de Sandhurst y de otro más sirviendo en filas del ejército de su majestad; desde el primer momento dejó clara su pasión musical. E hizo lo posible para que las gentes de su país la compartieran. La asignatura de Música se convirtió en obligatoria y en 1985 creó una orquesta sinfónica compuesta íntegramente por músicos omaníes

¿Quién asume a su muerte?

Se cree que hay tres candidatos principales; todos ellos, primos del sultán. «Hay constantes especulaciones sobre quién es el predilecto», aseguró un diplomático. Añade que el sultán es tan respetado que nadie osará hacer trampas. Sea quien sea el ganador, parece claro que las líneas de falla entre la ambición modernizadora del sultán y su conservadora sociedad y estructura política van a agudizarse con el tiempo.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here