Gantz solo le quedan 24 horas para formar gobierno

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Benny Gantz, que encarnaba la esperanza de muchos israelíes para sustituir en el poder a Benjamín Netanyahu, finalmente se vio obligado a pactar con este para hacer un Gobierno de unidad. Pero puede que ni eso logre sacar adelante: se le acaba el tiempo.

Mario Beroes-Apolinar Martínez/Israel Internacional.

Al sonar las campanadas en la medianoche del miércoles se acabarán las 48 horas de extensión del plazo que el presidente israelí, Reuvén Rivlin, concedió al líder del bloque Azul y Blanco para formar un Gobierno.

Generalmente, en Israel, si el encargado de la tarea pide una prórroga de 14 días al jefe del Estado, esta se le concede casi automáticamente, con el entendimiento de que cerrar acuerdos de Gobierno, programa y reparto de cargos puede llevar su tiempo en un país con un Parlamento muy atomizado que exige a menudo pactar con varias fuerzas.

Pero, en esta ocasión, Rivlin ha dicho «no». Quiere un Gobierno, y lo quiere ya. Ya se lo advirtió a los partidos tras los comicios del 2 de marzo: el país, tras un año de Ejecutivos en funciones, necesita urgentemente instituciones renovadas y legítimas para hacer frente a la pandemia mundial y la crisis económica que le seguirá, asevera la agencia EFE.

Rivlin se rebela

-Es una forma de decirles a los partidos que se dejen de politiqueos, disputas y egocentrismos y que pongan por encima de todo el bien y las necesidades de los ciudadanos. Ya está bien: tres elecciones en un año, miles de noticias sobre posibles pactos, alianzas, traiciones, campañas y más campañas, promesas y más promesas, bailes de escaños, peleas por cargos y ministerios… Ya está bien, parece decirles: formen ya un Gobierno.

Gantz lleva semanas negociando con el bloque de derecha y religioso que apoya a Netanyahu. El sueño de muchos de sus votantes de que se convirtiera en primer ministro y sacara de la residencia de Balfour a quien la ha ocupado los últimos once años se esfumó pronto.

Este ex jefe del Estado Mayor no apostó por formar coalición con los grupos que le recomendaron para liderar el país, con 61 diputados. Montar un Ejecutivo con grupos de la izquierda y el centro, apoyados por uno nacionalista secular y por la Lista Unida que representa a los árabes hubiera dado lugar a una mayoría palpablemente endeble y previsiblemente poco duradera.

Aunque las cifras daban, muchos lo veían como un equilibrio entre fuerzas dispares imposible de mantenerse en el tiempo. Pero la otra opción implicaba dar la espalda a muchos de sus votantes y, también, a su grupo político.

Gantz rompe el centrismo que formó y lideró

La decisión de Gantz de negociar con «Bibi» (Netanyahu) un amplio Ejecutivo de unidad le costó la práctica disolución de Azul y Blanco, la plataforma con la que encabezó tres comicios, partida entre los que apoyaban a su líder y los que se negaban a gobernar con este y los ultraortodoxos.

Las negociaciones habían avanzado y los mayores asuntos parecían resueltos. Netanyahu lideraría el Gobierno 18 meses y Gantz el siguiente año y medio, el Gabinete se ampliaría para dar lugar a las reclamaciones de cargos de todos los grupos y se hablaba de acuerdo sobre el nombramiento del presidente de la Knéset (Parlamento). Pero el toma y daca se estancó esta semana con un asunto espinoso: la recomposición del Comité de Nombramientos Judiciales.

Gantz insistió en que está dispuesto a gobernar con él, pero también dijo que «no a cualquier precio». «Unir fuerzas en un momento de crisis es importante, pero en momentos como estos, preservar la democracia y el imperio de la ley por el futuro de Israel es importante y esencial», dijo en una crítica a su rival devenido en socio.

El Likud, por su parte, acusó a Gantz de echarse atrás en dos principios para ellos fundamentales: «la toma de decisiones común en cada asunto y el avance de la anexión» de territorio de Judea y Samaria (Cisjordania).

Netanyahu no ha dejado escapar la oportunidad, y reclamó de inmediato para sí el encargo de formar Gobierno. Pero no le será tan fácil conseguirlo. Primero, porque cuenta solo con el apoyo de 59 diputados, a dos de la mayoría simple necesaria. Y, también, porque primero necesitará que la Corte Suprema se lo permita.

Minutos después de que Rivlin rechazase la prórroga, grupos contrarios a Bibi presentaron una petición a la Corte para que impida que se permita a un encausado formar Gabinete. La corte ya recibió esta petición hace meses, pero en enero rechazó tomar una decisión, alegando que se trataba de una situación hipotética y que se pronunciaría solo si finalmente se producía.

Netanyahu está acusado de tres cargos de corrupción. Se debería haber sentado en el banquillo el mes pasado, pero el Ministerio de Justicia decidió el cierre de los procedimientos judiciales por el coronavirus, y fueron pospuestos a mayo.

Gantz dijo esta semana que «no es momento de jugar con el tiempo, torcer brazos y hacer política mezquina» y recordó que el pueblo espera un Gobierno. Está por ver, en el próximo día y medio, si él se garantiza un puesto dentro o vuelve todo a recomenzar.

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