Gantz intenta formar gobierno y descartar ir a nuevo proceso electoral

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“No hay justificación para forzar otra ronda de elecciones”, le dijo el presidente Reuvén Rivlin, al encargarlo de formar gobierno

Apolinar Martínez-Mario Beroes/Israel Internacional

Como extraño debe resultarles a las nuevas generaciones israelíes el que no sea Benjamín Netanyahu el encargado para formar gobierno. Durante diez años el líder del Likud había sido primer ministro y eso no parecía tener fin.

Sin embargo las elecciones del septiembre pasado lo vieron ser superado, ajustadamente es verdad, por Benny Gantz, jefe del partido “Azul y Blanco” ( Kajol Laván), y aún cuando todavía fue Netanyahu el encargado de formar el gabinete, no logró hacerlo, pese a todas sus diligencias en las distintas agrupaciones.

¿El tiempo de Gantz?

Ayer en una ceremonia oficial en su residencia, el presidente del país, Reuvén Rivlin, al entregarle la responsabilidad a Benny Gantz señaló  que «es posible formar un gobierno y no hay justificación para forzar otra ronda de elecciones», que sería la tercera en menos de un año, tal como lo reseñan informaciones de la agencia española de noticias EFE

Tras repetir su intención de facilitar un gabinete de unidad entre los dos principales partidos, la coalición centrista Azul y Blanco (Kajol Laván) de Gantz y Likud de Netanyahu, aclaró que «mientras no haya voluntad de ceder y llegar a un acuerdo, no habrá gobierno».

«Serían los ciudadanos de Israel quienes paguen el precio más alto», agregó Rivlin.

Rivlin reiteró su voluntad de respaldar un gabinete de unidad entre las principales fuerzas políticas de Israel: la coalición centrista Azul y Blanco de Gantz y Likud, de Netanyahu.

Former military chief Benny Gantz will try to form Israel’s next government after a record reign for Prime Minister Benjamin Netanyahu https://t.co/UtcdK96pMW pic.twitter.com/IRjB4TwFNj— Reuters (@Reuters) October 24, 2019

«Los que intentan arrastrar a Israel a una tercera elección serán rechazados por el pueblo de Israel y desaparecerán del mapa político», advirtió Gantz. «Los ciudadanos de Israel no perdonarán a quienes ponen su propio bien personal primero, por delante del interés nacional», puntualizó.

Gantz, con el mandato ahora de intentar formar el Ejecutivo, propuso crear un «gobierno de reconciliación nacional» que disminuya las tensiones entre los distintos grupos que conforman la sociedad israelí.

«En el gobierno de unidad liberal que planeo formar, habrá lugar para todos los que tengan el interés nacional como prioridad», expresó, aunque remarcó que no se sentará con aquellos que «inciten al racismo o tengan un pasado violento».

Le tiende la mano a Netanyahu

El ex jefe del Estado Mayor se mostró abierto a gobernar junto a Netanyahu, con quien hasta ahora se negaba a compartir ejecutivo mientras pesen sobre él cargos en tres casos de corrupción, que el fiscal general del Estado formalizará o no en los próximos meses.

Azul y Blanco, el partido que se hizo con el voto popular y que supera en un escaño al Likud con 33 asientos de los 120 del Parlamento (Knéset), confirmó antes de la reunión con Rivlin que había invitado a representantes del Likud de Netanyahu a una reunión este jueves, con el fin de intentar avanzar en las negociaciones.

Sin embargo, Netanyahu, a quien Gantz se refirió en su discurso como un patriota israelí, mantuvo hoy una reunión con representantes de los partidos ultraortodoxos y de derecha en la que se comprometieron a continuar negociando como un bloque unificado -con 55 escaños-, algo que hasta ahora ha representado un obstáculo para Azul y Blanco.

Hasta el momento, las 54 recomendaciones de los diputados que ha recibido Gantz no le alcanzan para llegar a las 61 necesarias para formar gobierno, por lo que, según expresó en su discurso, dialogará con todos los partidos para obtener los apoyos que precisa.

De no lograr convencer a ninguno de los 55 parlamentarios que integran el bloque de Netanyahu, su única alternativa sería incorporar al partido Israel Beitenu (Israel Nuestro Hogar), con cuyo líder, el nacionalista laico Avigdor Liberman, ya acordó reunirse en los próximos días, y a la Lista Conjunta, compuesta por los partidos árabes.

Pero la coexistencia de estas fuerzas en un gobierno no parece factible, por lo que solo podría formar un gobierno de unidad con apoyo parlamentario externo de una de algunas de las formaciones.

El plazo con el que cuenta Gantz para afrontar esta tarea es de 28 días y, de no lograrlo, Rivlin otorgaría 21 días a los miembros de la Knéset (Parlamento) para que cualquiera intente conseguir el apoyo de una mayoría y pueda así convertirse en primer ministro.

De no alcanzarse tal solución, el Parlamento se disolvería y, en un plazo de tres meses, los ciudadanos de Israel acudirían nuevamente a las urnas, tras haberlo hecho ya en abril y septiembre de este año. 

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