Francisco en Irak intenta evitar exterminio de los cristianos

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Entre cantos religiosos y fuertes medidas de seguridad, el papa Francisco llega a Irak, «a dejar un mensaje de amor», aunque en medio de una visita de alto riesgo.

Rosana Ordoñez V.*/Israel Internacional.-

A su llegada a Bagdad, la primera cita fue con el primer ministro iraquí, Mustafa Abdellatif Mshatat, conocido como Al-Kadhimi, en la sala VIP del aeropuerto de la capital en Bagadad. Es un viaje particular, se estima que diez mil personas se encargarán de la seguridad del Pontífice, pero Francisco lo ha concebido como un gesto de amor a esa tierra, a su pueblo y a los cristianos.

Una comunidad cristiana asesinada

De más de 1,5 millones de cristianos que habitaban Irak, apenas quedan unos 250.000. Se estima que al menos un millón de ellos huyeron a Europa y EE.UU. debido a los conflictos internos originados por la invasión y otros fueron desplazados por los grupos islamistas. Desde la invasión de EE.UU. a Irak en 2003 y hasta 2019, la comunidad cristiana iraquí se redujo en un 83%.

 

«Pienso constantemente en Irak, adonde quiero ir, con la esperanza de que ese país pueda enfrentar el futuro a través de la búsqueda pacífica y compartida del bien común por parte de todos los elementos de la sociedad, incluidos los religiosos», dijo durante una audiencia en 2019.

Inminente extinción de cristianos

La advertencia más enfática sobre su inminente extinción la ha hecho varias veces el arzobispo de Erbil -una de las ciudades que visitará Francisco-, el reverendo Bashar Warda.

«El cristianismo en Irak es una de las iglesias más antiguas, si no la más antigua del mundo, y está peligrosamente cerca de la extinción. Los que nos quedamos debemos estar preparados para enfrentar el martirio».

Las tres grandes religiones monoteístas

En región de Ur, en Irak, se cree que nació Abraham, considerado el padre de las tres principales religiones monoteístas del mundo, judíos, cristianos y musulmanes.

Es el hogar actual de una minoría cristiana que está al borde de la extinción debido, entre otras razones, a la persecución de grupos radicales como el autodenominado Estado Islámico (ISIS), culpable de la matanza de numerosos niños yazidíes.

 Iglesia de la Inmaculada en Irak

Perseguidos por siglos

El viaje de cuatro días, sin duda es una visita de alto riesgo que el Papa Francisco quiere asumir y que incluye una misa a campo abierto en una cancha de fútbol. Francisco también estará en Bagdad, Mosul, Erbil, Najaf y Qaraqosh. Francisco, quien tuvo que aplazar este viaje, siempre ha señalado su intención de visitar la región.

La presencia cristiana en Irak se remonta casi a la misma aparición de esta religión en la historia. Son muchas más las localidades y los lugares nombrados en la Biblia que están ubicados en este país,  en la llamada «Tierra Santa» de Israel y los territorios palestinos.

Su punto de inicio podría ubicarse en el siglo V, cuando en el concilio de Nicea se registró la presencia de obispos de la región de Mesopotamia.

Después vino la creación de la Iglesia Oriental, con fuerte raíces en la zona norte del país, y el establecimiento del monasterio de san Elías en las cercanías de la actual Mosul durante el siglo VI.

Etnícamente asirios

En un artículo para The Conversation, Ramazan Kılınç, profesor de ciencia política en la Universidad de Nebraska, escribió que la mayoría de los cristianos iraquíes son étnicamente asirios. Pertenecen a la Iglesia de Oriente, una de las tres grandes ramas del cristianismo oriental.

Rezan en arameo

«Su idioma para la adoración es un dialecto del arameo, lenguaje en el que supuestamente hablaba Cristo». El profesor Kılınç agrega que la mayor de estas comunidades asirias pertenecen a la Iglesia Católica Caldea, que reúne a más de dos tercios de todos los cristianos que viven en Irak.

Desde entonces comenzó una lucha por sobrevivir a las constantes persecuciones religiosas y políticas, que han escalado en los últimos cinco años.

El obispo Warda lo resume en una frase ciertamente polémica «hay un número creciente de grupos extremistas que afirman que la matanza de cristianos y yazidíes durante estos años ayudó a difundir el islam», dijo el reverendo iraquí.

Quedan unos 250.000 cristianos

«Estamos tratando de curar esta herida creada por el Estado Islámico», le dijo a la Noticia Católica el padre Karam Shamasha, uno de los sacerdotes de la iglesia San Jorge, en una aldea cristiana a unos 30 kilómetros al norte de Mosul.

Han defendido la Fe

«Nuestras familias son fuertes; han defendido la fe. Pero necesitan a alguien que les diga «lo has hecho muy bien, pero debes continuar con tu misión'», agregó Shamasha.

Cuando el autodenominado Estado Islámico irrumpió a mediados de 2014 e invadió la ciudad de Mosul, los cristianos fueron uno de los grupos más perseguidos por parte de los islamistas radicales. Tras el asalto inicial del grupo, que desplazó a más de 125.000 cristianos de sus lugares de origen, muchos líderes consideraron que esta es «la lucha existencial final» para el cristianismo iraquí.

«Nuestros torturadores confiscaron nuestro presente, mientras buscaban borrar nuestra historia y destruir nuestro futuro», expresó Warda.

El reverendo señala que la destrucción por parte Estado Islámico fue tan devastadora que ahora los sobrevivientes no tienen cómo probar quiénes eran y de qué eran dueños.

«En Irak no hay reparación para quienes han perdido propiedades, hogares y negocios. Decenas de miles de cristianos no tienen cómo demostrar que ese ha sido su lugar de residencia y el de sus ancestros por miles de años».

A pesar del desmantelamiento del califato establecido por Estado Islámico y de que su influencia se ha reducido considerablemente, varias células continúan activas.

Hubo un ataque en Bagdad en enero que dejó al menos 32 muertos- y son incluso una amenaza del alto riesgo para el viaje del pontífice, ya que podrían planear un atentado en su contra.

«Están empezando a perder relevancia y eso los pondría de nuevo en la cima. Otros grupos pueden tener algunas restricciones morales. El Estado Islámico no tiene ninguna», le dijo al Wall Street Journal Michael Knights, del Instituto de Política de Oriente Cercano de Washington.

En el mencionado artículo de The Conversation, Ramazan Kılınç indica que entre 2017 y 2019 la administración de Donald Trump entregó ayuda por $ 300 millones para reconstruir las ciudades y pueblos critianos de las llanuras de Nínive, norte de Irak, destruidos por Estado Islámico.

Pero los líderes católicos en Irak son conscientes de que su desaparición podría estar cerca en medio de esta situación.

El fin de los antepasados

El arzobispo Warda ha llegado a una amarga conclusión sobre lo que depara el futuro. «Es posible que estemos enfrentando nuestro fin en la tierra de nuestros antepasados. Lo reconocemos. En nuestro fin, el mundo entero enfrenta un momento de la verdad».

Warda ha sido especialmente crítico de las iglesias en Europa, que considera que no han condenado la persecución con firmeza por miedo a que se las acuse de islamofobia. «¿Será el mundo cómplice de nuestra eliminación?»

«¿Se permitirá que un pueblo pacífico e inocente sea perseguido y eliminado por su fe? Y por no querer decir la verdad a los perseguidores».

El papa Francisco ha sido enfático al decir que su viaje tiene la intención de evitar que esto ocurra. «Soy el pastor de personas que sufren», dijo el Papa a varios medios, el pasado febrero.

Y Warda tiene esperanza de que su visita pueda ser una ayuda en ese camino. «La visita del Papa le hará notar a tanta gente, especialmente a los iraquíes, que hemos estado aquí durante muchos siglos. Los cristianos hemos contribuido mucho a este país».

*Rosana Ordoñez publicó este artículo en www.elpolitico.com

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