Fantasma de cuarto proceso electoral ronda Israel

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Israel está presentando un espectáculo lamentable desde el punto de vista político, con unos líderes que han resultado en un año, incapaces de ponerse de acuerdo para constituir un gobierno, lo que ha llevado a tres elecciones, con la sombra de un cuarto proceso, si el Parlamento (Knéset), no logra tal iniciativa.

Apolinar Martínez-Mario Beroes/Israel Internacional

El ente legislativo israelí tiene 21 días para conformar la tarea y presentar al presidente Reuven Rivlin un candidato, y así terminar con la crisis política que está haciendo un profundo daño al Estado de Israel.

La pelota ahora al Parlamento

El presidente israelí, Reuvén Rivlin, encomendó este jueves al Parlamento (Knéset) la tarea de conformar un Ejecutivo, para lo que contará con 21 días, tras expirar anoche sin éxito el plazo de dado al líder del partido centrista Azul y Blanco, Benny Gantz.

Como presidente de la Knéset, fue al propio Gantz a quien Rivlin quien trasladó el encargo a la Cámara esta mañana en una misiva.

«Estamos en una tercera elección consecutiva este año, sin que un oficial electo haya podido formar un gobierno que obtenga la confianza de la Knéset. Como presidente es mi deber (…) actuar de modo que se forme un gobierno en Israel, tan pronto como sea posible», señaló en su carta.

Los mismos negociadores

Las negociaciones de Gantz con Benjamín Netanyahu para establecer un gobierno de unidad continuarán hoy. A partir de este momento, cualquier miembro de la Cámara podrá intentar conseguir una mayoría simple de al menos 61 parlamentarios (de un total de 120) para asignarle la tarea de formar un Ejecutivo que permita a Israel evitar unas cuartas elecciones.

Tras haber otorgado una extensión de 48 horas a Gantz, cuyo plazo inicialmente finalizó el lunes, Rivlin optó por no encomendar la tarea de formar ejecutivo al primer ministro en funciones, Benjamín Netanyahu, quien había recibido la recomendación de 58 diputados para que se le asigne la labor y, sin Gantz, solo tiene en principio el apoyo de 59, su bloque tradicional y una diputada de Guesher que se unió más tarde.

Las negociaciones entre ambos partidos, Likud y la facción de Azul y Blanco que sigue apoyando a Gantz, para un gobierno de unidad continúan y, por el momento, parecerían ser la principal alternativa a una eventual disolución de la Knéset el próximo siete de mayo. Esta llevaría a los israelíes a las urnas por cuarta vez en poco más de un año.

Los equipos negociadores muestran desde hace días señales positivas y dicen estar cerca de un acuerdo, algo que transmitieron a Rivlin el pasado lunes por la noche para obtener la extensión que caducó anoche.

El principio de acuerdo, que incluiría una rotación de ambos en la jefatura de gobierno, se trabó en los últimos días debido a una disputa en torno a la composición del Comité de Nombramientos Judiciales, según informaron fuentes de Azul y Blanco.

A este obstáculo, agregaron, se sumó ayer otro: la voluntad de Netanyahu de implementar medidas para evitar que la Corte Suprema pueda interceder en su continuidad en el cargo debido al juicio por tres cargos de corrupción en su contra que debería haber comenzado el mes pasado y fue aplazado hasta mayo a causa de la pandemia.

Netanyahu (apodado «Bibi») que hasta el momento ha contado con el apoyo absoluto de su partido y del bloque de parlamentarios de derecha y ultraortodoxos, podría a partir de ahora intentar también conseguir el apoyo de dos parlamentarios de formaciones opositoras, algo que le permitiría prescindir de Gantz sin necesidad de incluirle en un gobierno de unidad

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