Elecciones en Israel: ¿A la tercera va la vencida o gana la apatía?

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El Estado de Israel enfrenta a su tercer proceso electoral en menos de un año, y todo pareciera indicar que no habrá un claro ganador. En pocas palabras, o los partidos que conforman el Knéset se ponen de acuerdo y negocian el otorgamiento de un nuevo período de gobierno para el actual primer ministro, Benjamín Netanyahu, o se decantan y eligen a Benny Gantz como su sucesor.

Mario Augusto Beroes Ríos/Israel Internacional

La historia de este drama político hebreo pareciera continuar para drama de los millones de judíos, tanto en Israel como fuera del Estado, que desean una conclusión del atolladero político que tiene sumida a la nación del Medio Oriente desde hace más de un año. Las encuestas señalan un nuevo empate entre el Likud y Azul y Blanco, lo que alargaría el bloqueo político en el país, ya que ni Netanyahu ni Gantz poseen las herramientas para convencer y negociar un acuerdo que les catapulte al cargo; además de que a Netanyahu el 17 le toca enfrentar un proceso por corrupción ante la Fiscalía General.

Los medios israelíes e internacionales prevéen que el partido del jefe del Gobierno en funciones, Benjamín Netanyahu, saque 34 diputados, al igual que su rival, Benny Gantz, al frente de la coalición Azul y Blanco. La radio pública Kan da una ligera ventaja de un diputado al Likud, mientas que el diario Israel Hayom también da empate, pero con 33 asientos. La tercera fuerza política volvería a ser la Lista Conjunta, que representa al sector árabe de la población, con entre 13 y 14 escaños.

En una Cámara de 120 asientos, enormemente dividida y con la imposibilidad de que ningún partido supere por sí solo la mayoría absoluta, cada escaño cuenta. Pero las predicciones muestran que los israelíes no cambiarán mucho los votos que emitieron los pasados abril y noviembre. De nuevo, la elección de un presidente del gobierno quedará en manos de los pactos entre partidos, que tendrán que hacer equilibrismos para lograr 61 apoyos.

Según los sondeos, el bloque de las formaciones de derecha y religiosas logrará entre 57 y 58 asientos, a tres o cuatro de poder formar Ejecutivo. El denominado bloque de centro-izquierda y árabe se situaría en 56, aún más lejos de la mayoría.

Nuevamente, los seis escaños del nacionalista secular Israel Nuestro Hogar (Israel Beitenu), de Avigdor Liberman, serán determinantes, al igual que en noviembre. Este se opone a que los ultraortodoxos estén en el poder, lo que le impide unirse a lo que sería su bloque ideológico natural, del que formó parte en el pasado.

Liberman exige la creación de un Ejecutivo «liberal sionista», una definición que sugiere la exclusión tanto de los partidos religiosos ultraortodoxos como de los árabes. Pero sacar de la ecuación a estas dos fuerzas dejaría nuevamente una situación de estancamiento.

Por triste que suene, en base a las encuestas unas cuartas elecciones son la opción más probable, una oscura predicción que comparte un 38% de israelíes, según el sondeo del Israel Hayom.

La Knéset o Parlamento

Como democracia parlamentaria, la Knéset (parlamento) de Israel es el órgano soberano elegido directamente por los votantes. Las elecciones populares determinan la composición de la Knéset, y cada ciudadano israelí de 18 años o más el día de las elecciones tiene derecho a votar. El artículo cuatro de la «Ley básica: la Knéset» establece que «la Knéset será elegida por elecciones generales, nacionales, directas, iguales secretas y proporcionales».

Una nueva jornada electoral

En las elecciones, todo el país constituye una única circunscripción electoral. Los candidatos representan partidos nacionales (no distritos electorales o circunscripciones locales) y la Knéset es elegida directamente por los votantes (no a través de un cuerpo de electores). El día de las elecciones, los votantes emiten un voto cada uno para que un solo partido político (no un individuo) los represente en la Knéset. Los 120 escaños de la Knéset se asignan en proporción al porcentaje de cada partido del total de votos nacionales. Sin embargo, se requiere un umbral mínimo (3.25% del total de votos emitidos) para obtener representación.

Después de las elecciones, el Presidente del Estado asigna la tarea de formar un gobierno a un miembro de la Knéset, generalmente el jefe del partido más grande que recibió el mayor número de recomendaciones de otros líderes del partido. Ese líder del partido, si tiene éxito en la formación de una coalición, se convierte en el Primer Ministro.

El Primer Ministro anuncia la composición del nuevo gobierno, la cartera que ocupará cada ministro y las pautas básicas de la política del gobierno. El gobierno propuesto se instala cuando al menos 61 de los 120 miembros de la Knéset expresan su confianza. El parlamento saliente (21.ª Knéset) estaba compuesto por 11 listas.

La Knéset es el parlamento único del Estado de Israel. La Knéset se encuentra en Jerusalén, y tiene 120 miembros que son elegidos para un período de cuatro años. Durante su mandato, la Knéset puede disolverse, lo que lleva a una nueva elección.

Partidos minoritarios… con quién o a quién apoyarán

Los grupos minoritarios en Israel han estado representados en el parlamento desde la formación de la primera Knéset en 1949, y sus diputados han servido tanto en los partidos nacionales principales como en los partidos sectoriales que representan los intereses específicos de sus comunidades.

Individuos musulmanes, cristianos y drusos israelíes han ocupado una amplia variedad de cargos tanto en la Knéset como en el Gobierno. Mientras que los debates son generalmente realizados en hebreo, los miembros también pueden hablar árabe, y está disponible la traducción simultánea.

https://wetransfer.com/downloads/7d88aabd240bc5194deb71af067f27d720200228184238/e8d95433d29b3461ac623c03c5207ceb20200228184238/b4637b

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