Terrorismo yihadista no descansa. 9.748 muertos en 2020

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Según informa el Observatorio Internacional de Víctima del Terrorismo (OIET), contabilizó 2.350 ataques en 39 países, según datos aportados por Confilegal.

Redacción Israel Internacional.-

El terrorismo yihadista dejó al menos 9.748 muertos en todo el mundo en 2020, según ha informado hoy el Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo (OIET), que ha presentado su informe anual en torno al fenómeno yihadista.

Esta entidad, que depende de Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite), contabilizó el año pasado 2.350 ataques terroristas yihadistas en 39 países, un 52% más de ataques que en 2019 y un 5% más de víctimas mortales.

Afganistán vuelve a ser el país más golpeado por el terrorismo yihadista, tanto en número de ataques (919) como de víctimas mortales (3.959), lo que supone que el 40% de las víctimas del terrorismo yihadista a nivel mundial se han producido en un solo país.

Le siguen en número de muertos Nigeria, con 1.463, Burkina Faso con 799, y Mali con 624.

Hubo 380 víctimas mortales en Níger, 355 en Camerún, 353 en Mozambique, 299 en Chad, 292 en Irak, 272 en Siria, 252 en Congo, 209 en Somalia, 148 en Pakistán, 72 en Egipto, 63 en Filipinas, 51 en India, 42 en Kenia, 26 en Tailandia, 20 en Tanzania, 12 en Costa de Marfil, 11 en Yemen, 8 en Libia y Argelia, 7 en Francia, seis en Indonesia, cuatro en Austria, tres en Reino Unido y Túnez, dos en Rusia y uno en Canadá, Bangladés, Alemania, Suiza y Marruecos.

En Europa occidental se han producido 17 atentados de inspiración yihadista en 2020, en 2019 Europa registró seis.

Según informa el OIET, «mientras que las dos grandes organizaciones referentes -Al Qaeda y Daesh-, mantienen un perfil bajo de actividad en lo que concierne al corazón de sus estructuras, su peso ha sido transferido a sus diversas marcas regionales».

La presentación del anuario se ha celebrado esta mañana en Madrid, en Casa de América. En el acto han intervenido el director del OIET, Carlos Igualada, la investigadora del Observatorio Marta Summers, y ha contrado con la participación de la secretaria de Estado de Asuntos Exteriores y para Iberoamérica y El Caribe, Cristina Gallach Figueras.

Esta publicación anual del Observatorio recoge los datos sobre la actividad yihadista global en 2020, la actividad yihadista en el Sudeste Asiático, en el Magreb y el Sahel Occidental, así como las operaciones frente al yihadismo que se han producido en España en este año, el terrorismo yihadista y el empleo de armas químicas, la radicalización recíproca entre el yihadismo y la extrema derecha, el contraterrorismo financiero, los conflictos armado y la yihad, y las víctimas del terrorismo yihadista.

Un trabajo de recopilación y análisis realizado por Carlos Igualada, director del Observatorio, y los investigadores Ana Aguilera, Cristina Ariza, Rogelio Castro, Luis de la Corte. David Díaz, Inés Gaviria, Iñaki Méndez, Marta Summers y Javier Yagüe.

La radiografía de 2020

El director del OIET ha resaltado que las «estructuras centrales» tanto de Al Qaeda como de Estado Islámico «están perdiendo peso» en detrimento de sus filiales. En el caso del grupo terrorista que fundó Osama bin Laden esta cesión se ha hecho «de buena gana», mientras que en el caso de sus rivales se han visto «obligados por su derrota territorial».

«Estas franquicias regionales con el paso del tiempo están adoptando agendas puramente locales, conscientes de que necesitan el apoyo de la población civil para sobrevivir», ha explicado Igualada. Esta lógica les ha llevado también a «reducir los atentados sobre objetivos blandos» y adoptar «un comportamiento más insurgente».

Como resultado de ello, han disminuido los ataques indiscriminados contra la población civil y han aumentado los ataques contra las Fuerzas de Seguridad, según ha expuesto el director del Observatorio.

Carlos Igualada, director del Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo

Explica que estamos ante «un movimiento yihadista totalmente descentralizado, en el que no hay un foco único, como hace unos años podía ser Afganistán, Siria o Irak», y en el que se ha producido un «giro gravitatorio» hacia África y en particular hacia el Sahel, instalándose en países donde antes no estaban presentes, como ha venido sucediendo por ejemplo en el este de República Democrática del Congo (RDC) y el norte de Mozambique.

«Lo realmente preocupante es que ahora tienen gran capacidad para llevar a cabo acciones terroristas y ampliar sus dominios» aprovechándose de la «agenda local» en muchos de estos países y de las circunstancias socioeconómicas y de abandono de muchos de estos territorios, ha señalado Igualada.

También ha destacado que casi la mitad de los ataques terroristas sobre suelo europeo entre 2018 y la primera mitad de 2020 fueron cometidos por presos radicalizados o ya condenados previamente por su vinculación con el yihadismo.

Para los investigadores del OIET, esto pone de manifiesto que es necesaria una revisión de los programas de desradicalización y de prevención del radicalismo implementados en los centros penitenciarios.

El Shael

La secretaria de Estado de Asuntos Exteriores, Cristina Gallach, ha subrayado en su intervención que “el terrorismo yihadista es una de las más graves amenazas para la seguridad a nivel global y para España en particular», y ha reconocido que esta expansión hacia África preocupa al Gobierno.

La secretaria de Estado de Asuntos Exteriores, Cristina Gallach

«Nos preocupa mucho la incidencia creciente que tiene el terrorismo yihadista en la zona del Magreb y del Sahel, que nos pilla muy cerca. Hay una inestabilidad muy grande en el golfo de Guinea”, ha señalado.

Gallach ha indicado que «de los diez países con mayor número de atentados terroristas, siete se encuentran muy cerca de nosotros, en el área del Sahel, así que eso nos preocupa mucho y nos hace actuar».

También ha alertado de la «tremendísima preocupación» que hay en los países del golfo de Guinea por el avance de la amenaza yihadista en el Sahel hacia sus territorios, con la creciente presencia en el norte de países como Costa de Marfil, Benín o Togo.

Ha explicado que el temor es que «pueda llegar al Atlántico», ya que en el golfo de Guinea ya existe otro «foco de inestabilidad» como es la piratería, «que aún no tiene connotaciones yihadistas», pero que si esta confluencia se produjera sería «un grave problema».

La pandemia nos ha inmovilizado a todos, excepto a los terroristas yihadistas, cuya actividad no ha descendido, ha remarcado Cristiana Gallach durante su intervención

La secretaria de Estado ha expuesto que el Gobierno de España está desarrollando alianzas fuertes con los países de la región para realizar despliegues de seguridad de distinta índole, para contribuir en la ‘EUTM Mali’, la misión de la UE ayuda al Ejército maliense a mejorar sus capacidades militares, para que pueda recuperar la integridad territorial del país.

España también participa del Grupo de Transición de Mali para devolver al país su soberanía nacional tras el golpe de Estado. Además, nuestro país preside la Alianza Sahel para promover el desarrollo de la zona.

La investigadora del OIET especializada en el Sahel, Marta Summers, ha coincidido en que «lo más preocupante no es el aumento cuantitativo, sino la fuerte expansión geográfica» que la actividad yihadista ha venido experimentando en los últimos años en el Sahel, tanto en el escenario que engloba a Malí, Burkina Faso y el oeste de Níger como en el de la cuenca del lago Chad, con Nigeria como epicentro.

La investigadora del OIET Marta Summers, especializada en el Sahel

Ataques en Europa occidental

Francia ha vuelto a ser el país más castigado en Europa Occidental, con ocho atentados terroristas que dejaron un total siete víctimas mortales.

Reino Unido es el segundo país europeo que más a sufrido este tipo de terrorismo, con cuatro atentados que han dejado un total de tres fallecidos.

El ataque terrorista más letal que sufrió Europa en 2020 tuvo lugar en Viena (Austria)el 2 de noviembre de 2020, con cuatro víctimas mortales.

Según se desprende del anuario, a lo largo de 2020 se ha dado una continuación del modus operandi empleado: los ataques se han llevado a cabo mediante la utilización de armas blancas y, en menor medida, a través del uso de vehículos con los que se trata de atropellar a los viandantes o provocar accidentes.

El OIET señala que no se puede considerar que estos ataques estén siendo direccionados u orquestados por estructuras organizativas de alcance global, como son Al Qaeda o Estado Islámico (ISIS o Daesh), sino que «más bien se debe considerar en todo caso que estos atentados se cometen bajo en influjo de la ideología radical que emana de dichas organizaciones y que es asimilada como propia por aquellas que optan por el desempeño de la violencia sobre las mismas ciudades en las que han crecido o habitado».

El Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo ha informado que en España hubo 23 operaciones policiales antiyihadistas y 37 detenidos, 21 menos que en 2019.

La cifra de arrestos supone un ligero descenso con respecto al año anterior, y es una excepción a la tendencia al alza que se venía dando desde el año 2015, con 102, los 84 de 2017, los 76 de 2016, y los 58 detenidos que hubo en 2019.

Las 23 operaciones policiales realizadas a lo largo de 2020 presentan una mayor concentración geográfica respecto a otros años, ya que más de la mitad de ellas han tenido lugar en las provincias de Madrid y Barcelona.

Siete fueron en Madrid, cinco en Barcelona, dos en Alicante y Las Palmas de Gran Canaria y una en Zaragoza, Almería, Ciudad Real, Melilla, Tarragona, Valencia, Gerona, Guipúzcoa, Toledo y Castellón.

Consuelo Ordóñez, presidenta del Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE), ha asistido al acto; el OIET es un organismo creado por el Colectivo

Ordóñez conversando con los investigadores del OIET y asistentes a la presentación del anuario

 

Los cinco países más afectados

Afganistán, Nigeria, Burkina Faso, Mali y Camerún han sido los cinco países más afectados por el terrorismo yihadista durante 2020, según revela el informe. El 72% de víctimas mortales del yihadismo -7.200 de un total de 9.748- se concentran en ellos.

Son los países que más número de atentados han registrado y forman parte de los seis países que más víctimas mortales han registrado, sumándose a estos Níger.

Respecto a los atentados, 1.699 del total de 2.350 -un 72%- han tenido lugar en estos cinco países.

«Al igual que el año pasado, tres de cada cuatro víctimas del terrorismo fallecieron en los cinco países más afectados por el fenómeno terrorista», señala el OIET.

Manifiesta que «si bien Afganistán, Nigeria y Burkina Faso siempre han estado entre los cinco países del mundo más afectados por el terrorismo yihadista, Mali y Camerún no lo habían estado en los años anteriores, siendo mucho más castigados por el terrorismo yihadista Siria e Irak, en cuyos territorios ha descendido drásticamente el número de atentados terroristas durante 2020».

El informe refleja que los diez atentados yihadistas que han producido un mayor número de fallecidos en 2020 son un reflejo de la forma hacia la que evolucionan algunas de las tendencias en relación con este fenómeno.

«A través de una comparativa de estos atentados de mayor letalidad respecto a los ocurridos el año anterior, se aprecia que este apartado es un buen indicativo a la hora de valorar el progresivo descenso de víctimas provocadas por este tipo de terrorismo», señalan los investigadores.

El OIET expone, en 2017 fueron cuatro los atentados que provocaron más de 200 víctimas, mientras que en 2018 solo se dieron cuatro que superaron el centenar, y que en 2019 se pudo seguir apreciando esta tendencia, ya que solo hubo que lamentar dos ataques que se situaron por encima de las cien víctimas.

En 2020 se ha consolidado esta tendencia a la baja, ya que solamente se ha contabilizado un ataque terrorista que causara más de 100 víctimas mortales (cometido el 18 de marzo en Badiangara, Mali).

Los diez atentados yihadistas más letales de 2020 han tenido lugar en países en el África Subsahariana donde operan agrupaciones como JNIM, ISWAP, Boko Haram o Ansar al Sunna.

El Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo pone de relieve en este anuario la importancia que está adquiriendo la amenaza química por parte de grupos yihadistas, «siendo Daesh [Estado Islámico] el grupo que ha conseguido mejorar el sistema de fabricación de sus propios agentes químicos como para suponer un verdadero reto.

Recuerda que ya en 2013 el autodenominado Estado Islámico llevó a cabo sendos ataques químicos sobre ciudades de Siria e Irak, poniendo de relieve que «el terrorismo químico es una amenaza potencial sin precedentes».

Sin embargo, afirma que desde que se evidenciara una fórmula yihadista de ingenio químico, una de las principales prioridades de los países de la UE en esta materia ha sido mantener esta amenaza neutralizada desplegando un fuerte programa de prevención de este peligro dentro de sus fronteras.

El OIET destaca que la financiación del terrorismo es también «un pilar clave» a la hora de definir políticas y estrategias contraterroristas, «pues el eliminar la capacidad económica de estos grupos resulta ser una condición sin ecuánime para tratar de eliminar o reducir al máximo las capacidades e impacto de estos».

Las fases correspondientes al ciclo de adquisición y uso de fondos por parte de los grupos yihadistas quedan ilustradas en el siguiente gráfico:

Terrorismo, conflictos armados y Yihad

De este informe también se desprende que actividad terrorista y conflictos armas –ya sean internos o externos– son dos realidad que se caracterizan por una creciente convergencia entre ellas.

El OIET explica que algunos conflictos pueden ser aprovechados por grupos terroristas extranjeros para infiltrarse en los países en los que buscan establecer nuevas bases operativas y logísticas, actuando de forma independiente o apoyando a insurgencias locales.

Apunta que tanto Daesh como Al Qaeda han utilizado la técnica de involucrarse en guerras internas e internacionales y establecer bases territoriales en zonas de conflicto, adquiriendo así una vocación claramente transnacional.

Por otra parte, el OIET informa también que la radicalización recíproca es la teoría en la que se pretende explicar si los grupos extremistas están conectados y se alimentan mutuamente de la retórica y las acciones del otro para justificar un aumento de la violencia.

Señala que «la gran diferencia entre ambos tipos de radicalización es que la actividad de la extrema derecha es sumamente descentralizada por la inexistencia de organizaciones terroristas, lo que provoca una ausencia de un marco organizativo al que pueda guiar y dirigir su actividad violenta».

El Observatorio señala también que hay algunas víctimas del terrorismo que por el tipo de atentado que sufren, el contexto o las circunstancias en las que son asesinadas, el significado que entraña su atentado, o la valentía y el arrojo que demuestran al hacer pública su historia pasan a convertirse, en cierta manera, ensímbolos de todas las víctimas del terrorismo.

Explica que buen ejemplo de este fenómeno es cómo de entre las ocho víctimas mortales que el terrorismo yihadista ha dejado tras de sí en Europa en 2020, ha habido una de ellas cuyo nombre ha resonado durante meses: Samuel Paty.

En este capítulo, los autores ponen, asimismo, de relieve el hecho de que “mientras en Europa el debate se centra en cómo mejorar el apoyo institucional en todos los niveles hacia las víctimas del terrorismo, en buena parte de África o de Oriente Medio apenas se ha planteado el apoyo a las víctimas de nivel institucional”.

Al terminar el acto, la presidenta de COVITE, la abogada Consuelo Ordóñez, hermana del concejal del PP vasco Gregorio Ordóñez asesinado por ETA el 23 de enero de 1995 en San Sebastián, ha transmitido a todo el equipo del OIET el orgullo que se siente orgullosa del director del Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo y del «gran equipo de investigadores».

También ha agradecido el apoyo del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación de España, y su participación a Cristina Gallach Figueras.

 

 

El Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo (OIET) nace de la voluntad del Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE) de crear un organismo que promueva el desarrollo de proyectos de investigación enfocados a la prevención de la radicalización violenta y a la difusión de principios democráticos.

Surge para fomentar la investigación nacional e internacional en torno al terrorismo y al desarrollo de estudios estratégicos enmarcados en la prevención de la radicalización violenta.

Con ese objetivo, el OIET es un punto de encuentro entre investigadores, universidades e instituciones públicas o privadas que compartan la máxima fundacional del OIET: Deslegitimación ética, social y educativa del terrorismo.

El pasado 28 de noviembre se cumplieron 22 años del activismo de Covite combatiendo el terrorismo con la palabra.

 

 

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