El Holocausto se concretó con la II Guerra Mundial

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La invasión a Polonia, hace 80 años, fue para Adolf Hitler el momento exacto para intentar su sueño esencial: “La Solución Final”, o extermino del judaísmo de la faz de la tierra.

 Apolinar Martínez/Israel Internacional

El 1º de septiembre de 1939, que para toda la humanidad significó el inicio de uno de los momentos más dolorosos que haya vivido, por la muerte de una cifra de personas todavía no calculadas exactamente.

Los más conservadores hablan de 50  millones, en tanto para otros se habla hasta de 100 millones, con un saldo de heridos también desconocidos; ciudades y pueblos destruidos, algunos hasta borrados completamente.

Pero particularmente este drama afectó directamente a un grupo humano que no provocó la guerra, que no invadió territorio alguno, pero que debió pagar el más alto precio por el odio de un criminal

Obsesión de Hitler: La cuestión judía

Y en 1919 en lo que sería el catecismo del nazismo, Hitler en su libro Mi Lucha ( Mein Kampf), con fanatismo enfermizo, planteaba que la “cuestión judía debía ser resuelta con la remoción total de los judíos de Europa.

Muchos, incluso miembros de la propia comunidad judía tomaron casi en broma o con desdén aquel pronunciamiento, que se fue convirtiendo en la consigna de Hitler y sus seguidores, con la cual hicieron toda su campaña para llegar al poder en 1933

El Tercer Reich persiguió a los judíos

El ascenso de Hitler a la Cancillería alemana fue el punto de partida de una política de crueldad contra el pueblo judío. En 1935 se aprueban Las Leyes de Nuremberg, que les negaban la ciudadanía los judíos alemanes.

Se prohibía el matrimonio entre alemanes judíos y no judíos. Fueron despojados de todos sus derechos ciudadanos.

La noche de los cristales rotos y la deportación

El 9 de noviembre de 1938 ha quedado como un signo de vergüenza para los alemanes. Esa noche  bandas nazis destruyeron localidades comerciales judías con un desenfreno que no admite comprensión.

Allí mismo comenzaron las deportaciones hacia los campos de concentración, que recibían su bautizo de horror y muerte:, Buchenwald y Dachau.

La Solución Final

Pero aquella mentes enfermas no se conformaban con enviar a miles de hombres, mujeres o niños a los campos de la muerte o desterrarlos. Necesitaban hacerlos desaparecer.

Y esa oportunidad la brindaba la invasión de Polonia, y de los otros países de los cuales Hitler precisaba en lo que llamó “el espacio vital”.

Después de finalizada la II Guerra en 1945, y con la obtención de documentos de los jefes nazis fue como pudo irse conociendo cómo se planificó esta Solución Final.

En una serie de documentos, que según Adolf Eichmann fueron redactados por el mismo, Heydrich y presentada solo para su firma, Göring, después de encargar una «solución global» (Gesamtlösung) de la cuestión judía en el área de influencia alemana, repite la orden de que «me presente sin demora un plan global de las medidas organizativas, prácticas y financieras necesarias para la ejecución de la solución final [Endlösung] que se pretende dar al problema judío».

Así se planificaron las torturas, las matanzas en masas, el desprecio por la vida humana, que 80 años después ningún hombre puede olvidar, porque el odio y el rencor que sembraron los nazis, siempre están a la espera de cualquier descuido para intentar volver a destruir lo que de hermoso existe sobre la tierra

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