Dinero supera a la afición en venta del CF Beitar Jerusalén

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Que el dinero lo puede todo incluido el fanatismo religioso, étnico o deportivo, se acaba de comprobar una vez más con la adquisición por parte del millonario jeque Hamad bin Jalifa Al Nahyan, miembro de la familia real de los Emiratos Árabes Unidos, de la mitad del equipo Beitar Jerusalén, no simplemente el equipo más popular de Israel, sino el más fanatico, el más sectariamente anti árabe, en el que hasta ha sido impensable que pudiera militar un jugador árabe.

Apolinar Martínez/Israel Internacional.-

Se recuerda por ejemplo que en 2013 , cuando fichó a dos jugadores musulmanes chechenos, miembros de su grupo de ultras, La Familia, quemaron parte de las instalaciones del club como protesta.

Y ahora mismo al producirse la venta un pequeño grupo ya irrumpió la semana pasada en las pistas del club para rechazar la compra de Al Nahyan, según la prensa local.

Dinero para formar un club competitivo

El jeque compró la mitad de acciones del club e invertirá unos 92 millones de dólares en la entidad en la próxima década, informó el conjunto israelí en un comunicado.

Moshe Hogeg, actual propietario del Beitar, firmó con el magnate emiratí en Dubai para repartirse las acciones. Al Nahyan —también presidente de la influyente compañía Autoridad de Inversión y Desarrollo Árabe (AIDA)— se compromete a «invertir en infraestructura, en la cantera y en la adquisición de jugadores para el desarrollo futuro» del club, añadió el Beitar, que calificó el acuerdo de «histórico».

Nueva junta directiva

A su vez, se creará una nueva junta directiva en la que se incluirá al hijo de Al Nahyan, Mohamed bin Hamad bin Jalifa, quien ejercerá como su representante en todos los asuntos del equipo. «Todos encaminamos al club hacía nuevos días de convivencia, logros y hermandad», expresó Hogeg durante la firma del acuerdo. Al Nahyan, por su parte, se mostró «emocionado de ser socio de un equipo tan glorioso», perteneciente a «una ciudad tan grande» como Jerusalén, que calificó como la «capital de Israel» y «una de las urbes más sagradas del mundo».

¿Y la afición?

Es posible que los aficionados más radicales realizan todavía acciones de protesta, pero los tiempos han cambiado y esta adquisición se produce después de que Israel y EAU normalizaran relaciones con la firma de los Acuerdos de Abraham en septiembre, propiciados por la administración Tump.

El acercamiento a nivel comercial, económico o turístico entre empresas de ambos países ha sido muy rápido desde entonces, y con el acuerdo con el Beitar se culmina otra aproximación simbólica en el ámbito deportivo. Así que es de pensarse que las dificultades se superarán y el dios dinero impondrá su ley

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