Diferencias insalvables impiden conformar nuevo gobierno

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Nada parece sencillo para la formación del nuevo gobierno de Israel. Benny Gantz, quien recibió el encargo de parte del presidente Reuven Rivlin, si bien ha llegado a acordar con el primer ministro en funciones Benjamín de que éste vuelve a ocupar el cargo por año y medio, no ha podido completar el esquema.

Apolinar Martínez-Mario Beroes/Israel Internacional

Reunión tras reunión

Tras numerosas reuniones que se llevan a cabo en paralelo a la crisis por el coronavirus, los líderes de las dos principales fuerzas políticas de Israel no han logrado aún formar el tan ansiado -y prometido- gabinete nacional de emergencia que acabará con más de un año de Gobierno en funciones.

De no lograr la conformación de un Ejecutivo antes del 13 de abril, fecha en que expira el plazo de veintiocho días que tiene Gantz para hacerlo, deberá solicitar al presidente del país, Reuvén Rivlin, una extensión de catorce días.

De no lograrlo, Rivlin deberá trasladar el encargo de formar gobierno a otro diputado, previsiblemente a Netanyahu. Hasta el momento, según indican los reportes, tres cuestiones centrales traban la negociación.

Una es quién ocupará el cargo de ministro de Justicia, un puesto fundamental dada la disputa existente entre el sector que lidera Netanyahu y las instituciones judiciales y que se considera podría influir en el juicio de corrupción a que se enfrenta este, previsto para marzo y que, por la crisis sanitaria, se pospuso al mes que viene.



El actual jefe del Gobierno considera las acusaciones de corrupción a las que se enfrenta como una «persecución política».

Otra cuestión espinosa es quién ocupará el cargo de presidente de la Knéset (Parlamento), que actualmente ostenta el propio Gantz, tras una sucesión de maniobras inesperadas que culminaron con la ruptura de su coalición, Azul y Blanco, y la renuncia del ahora ex presidente de la cámara Yuli Edelstein, perteneciente al Likud de Netanyahu.

El tercer asunto que dificulta las negociaciones, y tal vez el más importante de todos, es la voluntad del actual primer ministro de avanzar rápidamente hacia la anexión de los territorios de Judea y Samaria (Cisjordania), algo que el líder centrista rechaza, al considerar que no debe hacerse de manera unilateral y que no se deben tomar decisiones en torno a los palestinos hasta después de la crisis de la COVID-19.

Además, según datos aportados por la agencia EFE y el portal Aurora, el partido nacionalista religioso Yamina, otro de los que integraría el Gobierno de unidad, exige anexionar los territorios de manera inmediata, en un plazo máximo de un mes y también reclama recibir dos ministerios de peso para sus líderes, Naftali Bennett y Ayelet Shaked

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