Dictadores y Estados totalitarios

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Durante aproximadamente veinte años investigué rigurosamente al Tercer Reich para entender el contexto que incluiría en mi libro “Los Nazis en México”. Siempre me llamó la atención cómo la “magistral oratoria” de Hitler sedujo al “culto” pueblo alemán.

Juan Alberto Cedillo/Israel Internacional.-

Eso me condujo a investigar posteriormente a otros dictadores que provocaron con su megalomanía la desgracia de sus pueblos, Stalin entre ellos. No obstante, el dictador que provocó el mayor genocidio contra su propio pueblo fue Mao, cuya política del “Gran Salto Adelante” desató una hambruna que mató al menos a 45 millones de chinos.

Durante esa investigación fue evidente concluir que todos los gobernantes autoritarios, sean de izquierda o de derecha, comparten una serie de características que se mantiene independientemente de que los contextos donde gobernaron sean distintos.

A continuación describo algunas:

1. La mejor arma de líderes totalitarios es una oratoria sostenida con ideas extremadamente simples.

2. Todos los líderes carismáticos y totalitarios siempre enarbolan demagógicamente principios e ideales como el amor por la patria y enfatizan que su prioridad es el pueblo humilde.

3. Repiten con términos parecidos a los de la Biblia que desde el poder protegerán a los desvalidos y apoyarán a los desamparados.
4. Ilusionan a las masas con la idea de una patria próspera con “Justicia” y sin desigualdad.
5. Nunca se cansan y les fascina hablar ante las muchedumbres y seguidores.
6. Sus largos discursos siempre tienen tintes religiosos.
7. Prometen con palabras ligeras y vanas ilusiones una “nueva” nación donde los ricos y poderosos que aplastan al pueblo no tendrán cabida.
8. Enfatizan que antes de su llegada todo estaba mal pero que ellos lo solucionarán.
9. Siempre tienen las fórmulas para resolver los grandes problemas. Por ello no necesitan quien los asesore.
10. Sus políticas se presentan como infalibles pero cuando fallan argumentan que se debe a que “poderosos enemigos” los sabotean y no los permiten avanzar.
11. Sus primeras acciones están diseñadas para edificar hordas de fanáticos ideológicos quienes en el futuro serán las “Camisas Pardas” que disfrutarán y se alegrarán aplastando a los enemigos de su eficaz y magnánimo líder.
Desde mi experiencia, uno de los autores más autorizados para documentar las tragedias provocadas por esos líderes y las causas que las generan: Estados autoritarios, las describe el escritor judío nacido en Ucrania, Vasili Grossman.
Durante la Segunda Guerra Mundial Vasili fue corresponsal del diario del Ejército Rojo, Krasnaya Zvezda, escribiendo relatos de primera mano sobre las terribles y cruentas batallas por Volgogrado, en esa época conocida como Stalingrado.
Además, fue testigo y víctima de la persecución de los judíos en Alemania y en Rusia durante el conflicto bélico en Europa.
A continuación, algunas de sus reflexiones sobre los Estados totalitarios que escribió en su obra cumbre: “Vida y Destino”.
“La primera mitad del siglo XX entrará a la historia de la humanidad como la época del exterminio total de enormes estratos de la población… un exterminio basado en teorías raciales y sociales”
“Millones de seres humanos fueron testigos sumisos de las masacres de inocentes. Pero no sólo fueron apáticos, sino que en ocasiones votaron a favor de la aniquilación”.
La extrema violencia de los sistemas totalitarios demostró ser capaz de paralizar el espíritu humano de continentes enteros, describe Grossman en Vida y Destino.
Destaca que gracias a una atmósfera de odio y repulsión se preparó y llevó a cabo la aniquilación de los judíos ucranianos y bielorrusos.
“Después de haber movilizado y atizado la ira de las masas, Stalin abanderó la campaña para la aniquilación de los degenerados y saboteadores trotskistas-bujarinistas”.
La experiencia mostró que en el curso de estas campañas la mayor parte de la población obedecía hipnóticamente todas las indicaciones de las autoridades.
Una vez puesta el alma humana al servicio de los gobiernos totalitarios… el alma traidora a los principios humanistas proclama que los crímenes cometidos por gobiernos fascistas “son una forma de limpiar el mal y está conforme en dividir a los hombres en los puros y dignos y los impuros e indignos”.
En ese sentido ayuda la fuerza hipnótica de los grandes ideales que enarbolan los líderes totalitarios para engañar a las masas.
Para complementar la aniquilación de los “otros” interviene la gran fuerza representada por el terror y la violencia contra los disidentes, usada selectivamente por el Estado totalitario para mantener su “gobernabilidad”.
“La violencia del Estado totalitario es tan grande que deja de ser un medio para convertirse en un objeto de culto místico, un método de exaltación religiosa.”
En “Vida y Destino” Vasili se pregunta: ¿Sufre la naturaleza del hombre una mutación dentro del caldero de la violencia totalitaria? ¿Pierde el hombre su deseo inherente de ser libre?
“La respuesta encierra el destino de la humanidad y el destino del Estado totalitario”.
“El hombre condenado a la esclavitud se convierte en esclavo por destino, pero no por naturaleza. La aspiración innata del hombre a la libertad es invencible; puede ser aplastada pero no aniquilada”, concluye Grossman en “Vida y Destino”, publicado por Editorial Galaxia Gutenberg.

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