Cristiano alcanza el rango más alto en las Fuerzas Armadas de Israel

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Se identifica con la inicial «I» por razones de seguridad. Es el oficial cristiano de más alto rango en las fuerzas armadas israelíes y está muy orgulloso de su carrera, pero las autoridades militares prefieren mantener su identidad en reserva, no solamente por su delicado trabajo como jefe de Operaciones Informáticas de la fuerza naval, sino también porque la integración de soldados de otras religiones es siempre un trabajo en desarrollo en este país.

Marcelo Raimón/Israel Internacional

El servicio militar, usualmente de dos años para las mujeres y tres para los varones, es obligatorio para los israelíes judíos, drusos y circasianos, mientras que entre los beduinos es también una arraigada tradición sumarse al ejército nacional.

Del llamado a las filas quedan exceptuados los árabes, en especial los musulmanes. Los árabes cristianos, en cambio, desde hace un tiempo vienen siendo levemente cortejados por las autoridades de las FDI para que se sumen a las camadas de nuevos conscriptos.

No es una tarea fácil, porque estos cristianos israelíes son también árabes y viven en ciudades con grandes poblaciones de esa minoría étnica, lado a lado con sus hermanos de religión musulmana. Y si bien los musulmanes israelíes cuentan en teoría con todos los derechos de los ciudadanos, y muchísimos de ellos se destacan en los negocios, la medicina, los deportes y la ciencia, también existe en el país el racismo y el recelo.

«Mi historia es un ejemplo» de estos avances y retrocesos en la convivencia entre judíos y árabes en Israel, le dice el teniente coronel «I» a Infobae. Si se enteran que algún hijo o hija de familias vecinas está pensando en enrolarse, los amigos musulmanes «le dicen a los cristianos que los judíos no les van a dejar alcanzar altas posiciones en el ejército«, afirma el oficial. «Pero yo soy la demostración de lo contrario«, remarca.

Las «recomendaciones» de los vecinos musulmanes para no enrolarse en las FDI, cuenta, a veces pueden escalar hasta abiertas amenazas, por lo que muchos jóvenes cristianos le dan muchas vueltas al asunto y consultan con sus familias antes de dar el gran paso.

Según estadísticas de las FDI, unos 170 israelíes cristianos de habla árabe están actualmente enrolados en el servicio militar. «I» cuenta que pertenece a un grupo de WhatsApp de cristianos que sirvieron y sirven en las fuerzas armadas y afirma que son «cientos» los que participan de las conversaciones.

«I», que ahora tiene 37 años, está casado y con dos hijos, fue promovido de mayor a teniente coronel a principios del 2019. Su historia empezó cuando terminó la secundaria y pensaba en entrar a estudiar ingeniería en el Technion, el instituto israelí de tecnología ubicado en la norteña ciudad de Haifa.

La razón por la cual postergó los estudios y terminó haciendo la conscripción «puede ser motivo de risa», advierte el teniente coronel. Es que, al fin y al cabo, se trata también de una historia de amor, porque en aquellos años «I» tenía una novia israelí de su misma edad que estaba por entrar al ejército, como hace la gran mayoría de las chicas de religión judía.

«Mi novia de entonces se estaba por enrolar, y me pregunté por qué no hacerlo también, proponerme como voluntario«, recuerda «I». «Tuve que ponerme a averiguar con amigos y vecinos judíos, porque como los cristianos no están obligados a enrolarse -continúa el oficial-, nadie en mi familia sabía cómo era el proceso».

Entrar al ejército es una ocasión de gran importancia para los jóvenes en Israel, adonde la mayoría espera con ansiedad ponerse el uniforme, muchas veces junto a sus amigos de la infancia. Es imposible para cada nueva generación escapar a la intensidad del momento.

Cuando se acercó a las mesas de conscripción, a «I» le ofrecieron formar parte de alguna unidad de soldados cristianos, pero rechazó esa propuesta y pidió pasar a una común, con soldados judíos. Así fue que en el 2000 «I» terminó uniéndose a la célebre brigada Golani, una reconocida unidad de combate desplegada en el norte del país, y en sus filas participó en choques militares en la frontera con El Líbano, según relata el oficial, quien también estuvo destinado en la Franja de Gaza, entre otros frentes, según el reportaje publicado en Infobae,com.

«Muchos de nosotros miramos alrededor, miramos lo que le pasa a los cristianos» en los países vecinos, dice «I». Por eso, afirma, «si me toca morir acá lo haré peleando por este país adonde los cristianos viven en libertad, mi país«.

Es que «yo vivo acá, vivo en el mismo lugar donde vivió Jesús, y quiero defender el país que defiende a mi gente«, agrega el teniente coronel «I», para que no queden dudas de por qué se enroló en las fuerzas militares del estado judío.

«Si Israel no estuviera acá, no creo que los cristianos estuvieran viviendo en estas tierras«, asegura. Convincente y con una buena historia de vida detrás, «I» confiesa al terminar la entrevista adonde cree que apunta su futuro. «Después del ejército -dice con una sonrisa-, quizás me dedique a la política».

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