Corte Suprema ratifica expulsión de director de HRW

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Omar Shakir apoyó el movimiento propalestino BDS a favor del boicot a Israel

Apolinar Martínez/Israel Internacional

La decisión del Ministerio de Interior de Israel, en mayo de 2018 de no prolongarle su visado de trabajo a Omar Shahir, director de la ONG Human Rights Watch en Israel y Palestina, al alegar que apoyó el movimiento propalestino BDS a favor del boicot a Israel, y sobre la que Shakir apeló ante el Tribunal Supremo, quedó en forma efectiva cuando el alto tribunal decidió subestimarla.

Si no hay un cambio de decisión de última hora del Gobierno, el activista estadounidense dispone de 20 días para abandonar el país poniendo fin a casi cuatro años de proceso legal, burocrático y mediático.

Reacciones a favor y en contra

Ministros israelíes afirmaron que «ningún país normal daría el permiso de trabajo en su territorio a alguien que, bajo el disfraz de falso activista de derechos humanos, actúa para dañarle y boicotear a sus ciudadanos» y recordaron la enmienda de una ley aprobada en 2017 que permite vetar la entrada de extranjeros que piden de forma pública el boicot a Israel.

El abogado de Shakir, Michael Sfard declaró que «es un día malo. Israel se suma a una serie de países como Siria, Irán y Corea del Norte que ya expulsaron a representantes de HRW para silenciar sus críticas sobre la violación de los derechos humanos en sus territorios».

«No nos detendremos y no seremos los últimos», ha reaccionado el propio Shakir que ha recordado que la decisión de su expulsión «vuelve ahora al Gobierno israelí» y ha agradecido el apoyo de HRW desde la sede central en Nueva York y de ONG israelíes, palestinas y extranjeras que operan en estas disputadas zonas.

«Pese a los esfuerzos del Gobierno israelí de silenciar al mensajero en lugar de cambiar su conducta ilegal, HRW seguirá documentando abusos de los derechos humanos cometidos por todas las partes en Israel y Palestina», ha añadido el director ejecutivo de la ONG, Kenneth Roth.

Caso polémico

El ‘caso Shakir’ empezó en el 2016 cuando HRW le eligió como su principal representante en estas zonas. Inicialmente, el Ministerio de Interior israelí negó su visado al acusarle de «dedicarse a la propaganda palestina contra Israel» denunciando por ejemplo que en el 2006 creó una asociación estudiantil que promovió activamente el boicot a Israel.

Pero el Gobierno rectificó y le concedió el visado hasta marzo del 2018. Fue cuando el ministro de Interior, Ariye Deri, y el de Seguridad Interna y Asuntos Estratégicos, Gilad Erdan (encargado de la lucha contra el BDS) decidieron revocar su visado de trabajo.

Mientras varios diputados de la izquierda en la Knésset han criticado la luz verde del Supremo para la deportación de Shakir, el líder del bloque árabe israelí, el legislador Ayman Odeh ha afirmado que «la expulsión del activista de los derechos humanos sólo demuestra al mundo y a nosotros lo necesario que es su trabajo». La ONG israelí BTselem ha expresado la «solidaridad con nuestros colegas de HRW. Los esfuerzos por ocultar la ocupación y silenciar las críticas en su contra están destinados a fracasar».

Este caso tendrá todavía mucha tela que recortar

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