¿Cómo trataría el rey Salomón el problema palestino en Israel?

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La famosa solución del rey Salomón al problema del bebé reclamado por dos madres fue dividir al bebé por la mitad. Entonces, la mujer que prefirió renunciar al bebé en lugar de que lo cortaran por la mitad fue considerada la verdadera madre.

Redacción Iisrael Internacional.-

Esto no funciona cuando se aplica a la disputa de la tierra entre Israel y Palestina porque, de hecho, se puede dividir la tierra sin matar al «bebé». Sin embargo, si se aplicara el espíritu de la sabiduría de Salomón al problema, se presentaría una solución similar.

Aquí tienes dos partes que ambos sienten que se merecen toda la tierra, por un lado el pueblo judío que reclama la tierra de Israel como su tierra ancestral, como cuna del pueblo judío. Por otra parte los descendientes del imperialismo y colonialismo islámico y panarabismo, los que desde hace unas décadas se han apropiado el nombre de palestino, que lo único que tienen en común con los antiguos invasores pueblos procedentes del mar, los filistim, de origen cretense, en que ambos eran invasores de las costas del antiguo Israel.

Tanto el pueblo judío como la colectividad árabe, que súbitamente se metaforseó hace unas décadas en «palestinos»ven la tierra entera como su derecho de nacimiento. Entonces, cortas la tierra por la mitad y ves qué parte está dispuesto a renunciar a su sueño de toda la tierra para que haya paz. Esa parte, al menos según el sabio y justo juicio de Salomón, se quedaría con toda la tierra. Pero, por supuesto, dado que dividir la tierra es realmente posible, a diferencia de dividir a un bebé, si ambas partes aceptan la partición, entonces la partición simplemente se hubiera producido. El pueblo judío estuvo dispuesto a perder parte de su tierra en aras de la paz, ¡ pero, pero !, pero los árabe «palestinos» buscaron la guerra junto con los seis ejércitos árabes que atacaron a Israel. Las Naciones Unidas acordaron la partición del Mandato Británico de Palestina  en dos estados: uno judío con el 55% por ciento del territorio (incluyendo por completo el desierto del Néguev, y otro árabe, con el resto del territorio excepto Jerusalén, (la capital eterna del judaísmo) que sería considerada una zona internacionalizada. Esta resolución fue aceptada por los dirigentes judíos, pero rechazada  por los árabes en su conjunto

En un cablegrama oficial del secretario general de la Liga Árabe al secretario general de la ONU el 15 de mayo de 1948, los estados árabes aseguraron que su objetivo era crear un único estado árabe en Palestina, expulsar a los judíos, en lugar de lo acordado por la resolución 181 que proponía la creación de un estado árabe y otro judío.

Los ejércitos de Egipto, Siria, Transjordania (actual Jordania), la Legión Árabe,  Líbano, Irak, Arabia Saudita, Yemen, Santo Ejército de la Yihad (Jaysh al-Jihad al-Muqaddas) , Ejército Árabe de Liberación, Hermanos Musulmanes junto con voluntarios libios al cabo de unas horas de proclamada la Independencia de Israel, el 14 de mayo de 1948 comenzaron la invasión del recién proclamado estado judío.

Israel, Estados Unidos y la Unión Soviética (URSS) calificaron la entrada de los ejércitos árabes en Palestina como una agresión ilegal. El secretario general de la ONU, Trygve Lie, aseveró que aquella era «la primera agresión armada desde el final de la Segunda Guerra Mundial». Las fuerzas panarabistas y panilsamistas junto con los «palestinos» quisieron hacer desaparecer la parte de Israel que los judíos habían aceptado en lugar de todo lo que le correspondía en aras de la paz.

Los judíos aceptaron la partición, los árabes no. Los judíos estaban satisfechos de compartir la tierra; los árabes insistieron en controlarlo todo.

Desafortunadamente, las Naciones Unidas no fueron sabias como el rey Salomón, en dar toda la tierra que le correspondía al pueblo judío ni tampoco pudo frenar la agresión panarabista y panislamista.

Los panarabistas y panislamistas han agredido en múltiples guerras a Israel, siempre perdiendo, los palestinos nunca han querido aceptar negociaciones, y cuando se inician vuelven al terrorismo y a la agresión, y como dijo una vez el gran diplomático israelí Aba Eban con gran clarividencia, «los palestinos nunca pierden una oportunidad de perder una oportunidad».

Si hubiera un soberano mundial con la sabiduría de Salomón y su equidad, lo que distan años luz las Naciones Unidas (ONU), darían toda la tierra al pueblo judío que ha estado dispuesto a ceder, como la madre del bebé vivo en el juicio de Salomón.

Por si el lector desconoce el Juicio de Salomón, puede leerlo en la Torá (Antiguo Testamento) en el  Primer libro de Reyes, capítulo 3, versículos 16 a 28:                           En aquel tiempo vinieron al rey dos mujeres rameras, y se presentaron delante de él. Y dijo una de ellas: ¡Ah, señor mío! Yo y esta mujer morábamos en una misma casa, y yo di a luz estando con ella en la casa.  Aconteció al tercer día después de dar yo a luz, que ésta dio a luz también, y morábamos nosotras juntas; ninguno de fuera estaba en casa, sino nosotras dos en la casa.  

Y una noche el hijo de esta mujer murió, porque ella se acostó sobre él. Y se levantó a medianoche y tomó a mi hijo de junto a mí, estando yo tu sierva durmiendo, y lo puso a su lado, y puso al lado mío su hijo muerto. Y cuando yo me levanté de madrugada para dar el pecho a mi hijo, he aquí que estaba muerto; pero lo observé por la mañana, y vi que no era mi hijo, el que yo había dado a luz. Entonces la otra mujer dijo: No; mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto. Y la otra volvió a decir: No; tu hijo es el muerto, y mi hijo es el que vive.

Así hablaban delante del rey. El rey entonces dijo: Esta dice: Mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto; y la otra dice: No, mas el tuyo es el muerto, y mi hijo es el que vive. Y dijo el rey: Traedme una espada. Y trajeron al rey una espada. En seguida el rey dijo: Partid por medio al niño vivo, y dad la mitad a la una, y la otra mitad a la otra. Entonces la mujer de quien era el hijo vivo, habló al rey (porque sus entrañas se le conmovieron por su hijo), y dijo: ¡Ah, señor mío! dad a ésta el niño vivo, y no lo matéis. Mas la otra dijo: Ni a mí ni a ti; partidlo. Entonces el rey respondió y dijo: Dad a aquélla el hijo vivo, y no lo matéis; ella es su madre. Y todo Israel oyó aquel juicio que había dado el rey; y temieron al rey, porque vieron que había en él sabiduría de D-s para juzgar.

 

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