Cierran suburbio ultrareligioso de Tel Aviv por crecimiento del COVID-19

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Las autoridades evacúan a 4.500 mayores de 80 años de Bnei Brak, suburbio ultrarreligioso de Tel Aviv.

Apolinar Martínez/Israel Internacional

Estaba claro que las autoridades de Israel se verían precisadas a tomar medidas ante el anormal crecimiento del coronavirus en los sectores ultrarreligiosos o jaredíes que con apenas el 10 %e la población, constituyen más de la mitad de los contaminados. Hasta ahora  tienen  6.857 infectados y 35 fallecidos.

Lo que ha provocados protestas de la colectividad, porque se les acusa, por su religiosidad, de no cumplir las normas indicadas por las autoridades.

Clausura de Bnei Brak

El primer ministro Benjamín Netanyahu  la clausura de Bnei Brak, suburbio jaredí en la periferia de Tel Aviv. Otras localidades de los temerosos de Dios seguirán los mismos pasos y serán declaradas también “zona restringida”, y convertidos en guetos aislados del resto del país.

Aljama y feudo ultraortodoxo en una región mayoritariamente laica, los accesos a Bnei Brak, que ronda los 200.000 habitantes, quedaron desde la noche del jueves bajo estricto control de fuerzas de seguridad policiales y militares.

Durante el toque de queda establecido, solo se permitirá entrada y salida de la ciudad “bajo circunstancias excepcionales y justificadas”, según informó el Gobierno

Evacuación de los mayores de 80 años

El gobierno se ha ordenó la evacuación de Bnei Brak de todos los mayores de 80 años. Los jaredíes más ancianos serán alojados en hoteles en una cuarentena indefinida que se mantendrá mientras dure la emergencia sanitaria, en su condición de población de riesgo más amenazada por la Covid-19, con un coste estimado en cerca de 20 millones de euros.

Los responsables del Ministerio de Salud temen que hasta un 40% de los vecinos de Bnei Brak estén ya infectados y acaben contagiando al resto del área metropolitana de Tel Aviv, donde se concentra casi la mitad de los nueve millones de habitantes del Estado hebreo.

Mientras la mayor parte de los israelíes celebraban hace tres semanas la festividad de Purim (carnaval judío) con las primeras medidas de distancia social, los ultraortodoxos participaban en ceremonias y cortejos multitudinarios.

Los temerosos de Dios viven en sus guetos urbanos, encapsulados en otra era. “Muchos de ellos solo siguen los medios de comunicación de su comunidad ultrarreligiosa y no disponen de Internet ni de teléfonos inteligentes”, precisa el analista del Diario Haaretz Amos Harel. “Tampoco suelen informar a las autoridades sanitarias cuando empiezan a sufrir los primeros síntomas de la enfermedad”.

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