Candidatura de Gantz se desinfla

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El Estado de Israel se prepara a celebrar su cuarto proceso electoral en menos de dos años. Sin embargo, el ciudadano común agobiado por la pandemia y la situación mundial, también ha mostrado su cansancio ante una cascada de elecciones que no terminan de solucionar los problemas del día.

Mario Augusto Beroes Ríos/Israel Internacional.-

En fin que faltan 8 días para estas elecciones donde Benjamín Netanyahu sigue empeñado en mantenerse como primer ministro del Estado de Israel ¿Logros? Sí, y el lograr bajo su mandato ser el único país que parece haber dominado el problema de la pandemia, es el palmarés que exhibe en estos momentos. Sin embargo, no pareciera ser suficiente para garantizarle un nuevo período de gobierno.

Por otra parte, está la situación política interna que ya asoma ribetes de novela tercermundista, por lo mala, larga y poco creíble. Según las encuestas Netanyahu tendría que seguir negociando para mantenerse en el poder, y es ahí donde surgen las dudas y los problemas, más cuando se ha visto  que sus aliados lo han dejado de lado sin importar las consecuencias.

Gantz: ¿Podrá o no podrá?

Hace un año, Benny Gantz estaba a la cabeza de las encuestas. Hoy, el general israelí está seguro de que el 23 de marzo va a lograr muy pocos escaños en el Parlamento, lo que supone un duro revés para quien quería acabar con la era de Benjamín Netanyahu.

El portal www.swissinfo.ch  señala que en esta oportunidad los resultados para el Likud no van a favorecerle, contrario a lo que sucedió en las elecciones legislativas de abril y septiembre de 2019, y después en marzo de 2020, donde Gantz había arañado el cargo de primer ministro.

Pero quien se proponía echar del poder al líder del gobierno israelí más perdurable, y también el primero en ser inculpado por corrupción durante su mandato, no logró formar gobierno en ninguna ocasión.

Resultado: en la primavera (boreal) de 2020, luego de semanas de parálisis política y cuando lo urgente era combatir la pandemia de covid-19, el exjefe del estado mayor hizo un inesperado viraje y se alió con Netanyahu para formar un gobierno de unidad sobre la base de una rotación.

Primero ministro de Defensa, debía convertirse en jefe de gobierno un año y medio después. Su partido centrista «Azul-Blanco» salió resquebrajado tras esta decisión, que muchos consideraron una traición.

«No me arrepiento de haber aceptado formar la coalición puesto que lo hice por responsabilidad hacia el Estado de Israel en un momento crítico, aunque lamento el resultado», afirma Gantz a la AFP.

Actualmente, si los israelíes están convocados a las urnas por cuarta vez en dos años, la responsabilidad «única» es de Netanyahu «quien se negó a hacer votar el presupuesto», acusa el ministro.

Este presupuesto, que nunca se aprobó y derivó en diciembre en la disolución de la Knéset (Parlamento), fue el ‘talón de Aquiles’ de la coalición y también, de acuerdo a la prensa israelí, revelador de las tensiones entre Netanyahu y Gantz.

«Esta traición no se perdona» 

Al pactar con el Likud, Gantz, de 61 años, vio dividirse a su partido, dado que la mitad de sus diputados se negaban a integrar un gobierno liderado por un inculpado.

Pero, aunque el partido de Gantz parece debilitado, con previsiones de sólo cuatro a cinco escaños en los sondeos, en cambio podría desempeñar un papel clave en la designación del próximo jefe de gobierno.

Efectivamente, se necesitan 61 apoyos de los diputados para reclamar la formación de un gabinete. En caso de resultados parejos, esos pocos escaños de «Azul-Blanco» podrían marcar la diferencia, pero el sueño del general Gantz de convertirse en jefe de gobierno ya es algo ilusorio.

«Renunciar a su palabra es una cosa, pero si al final no se respeta el acuerdo en el que está comprometido (el gobierno de unidad), esta traición no se le perdona», declara a la AFP Denis Charbit, profesor de Ciencias Políticas en la Open University de Tel Aviv.

A pocos días de la consulta, Gantz «se enfrenta a una derrota absoluta».

«Salud vs. Seguridad»

Este derrumbe también revela que si los generales eran populares en la política israelí, ahora no es así. Tras una aureola por la gloria militar en un país cuyo ejército juega un rol central, algunos generales han ascendido a los puestos más elevados y tres de ellos, Yitzhak Rabin, Ehud Barak y Ariel Sharon fueron primeros ministros.

Cuando «Azul-Blanco» hizo su aparición en abril de 2019, Gantz, jefe del estado mayor durante la guerra en Gaza de 2014, se juntó con otros dos exmilitares: Moshe Yaalon y Gabi Ashkenazi.

«Gantz y Ashkenazi tenían gran popularidad, pero no fue suficiente en un periodo en que el frente está más en la salud que en la seguridad», señala Charbit.

En tanto Netanyahu se golpea el pecho por la campaña contra covid-19, en este momento Gantz carece de una victoria militar reciente que le dé brillo.

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