1830 año fatal

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Antonio José de Sucre. Venezuela
Hay años que marcan la historia de un país, en donde las dos figuras más importantes (desde mi punto de vista) de la gesta independentista, dejaron para desgracia patria, ver la luz del sol.

Miguel Truzman Tamsot/Israel Internacional

Mucha gente está siguiendo la serie de Netflix sobre Bolívar, que a pesar de las críticas de algunos historiadores que comentan sobre particularidades que no aparecen en los 60 capítulos que dura la saga, considero que mantiene un hilo conductor general, que ubica al televidente en los acontecimientos históricos y lo motiva a leer e investigar más profundamente en algún tramo o episodio que mas le llama la atención y eso de por sí, ya es algo muy positivo de la recreación que hace Netflix de la vida del Libertador.

Uno de los pilares, sino el mas, en que se sustentó Bolívar para obtener resonantes triunfos y la expulsión de los españoles de nuestra región, fu sin duda Antonio José Francisco de Sucre y Alcalá, quien nació en Cumana un 03 de febrero de 1795, doce años más joven que Bolívar, erigiéndose como principal héroe de la Independencia del Ecuador, también fungió como presidente de Bolivia, que para la época era el alto Perú, y su nombre se convino en honor al Libertador Simón Bolívar.

El Gran Mariscal de Ayacucho fue general en jefe del ejército libertador, comando la Batalla de Pichincha un 24 de mayo de 1822,  trece meses después de nuestra Batalla de Carabobo, en cuyas gestas se  dio  la estocada final al ejército realista, concretando  la Independencia definitiva de Venezuela y Ecuador.

Con esa gloriosa victoria en Pichincha, El Libertador asciende a Sucre el 18 de junio de 1822 a General de División e Intendente del Departamento de Quito, donde Sucre demuestra sus dotes de político y estadista, fundando la Corte de Justicia de Cuenca, el primer periódico de la época denominado “El Monitor”, y funda también la Sociedad Económica, para buscar formulas que permitiesen la sustentación autónoma de la población y a través de la producción de bienes y servicios.

Las diferentes guerras que se originaron desde Venezuela hasta Perú y Ecuador, dejaron a gran parte de los pobladores en una situación económica precaria, por decir lo menos, casi de hambruna, que llevo a muchos a mal poner la figura de Bolívar y sus más cercanos colaboradores.

Lamentablemente, un aciago 04 de junio del fatídico 1830, Antonio José de Sucre toma el camino estrecho de Cabuyal en las montañas de Berruecos, Colombia, en donde 4 asesinos esperaban ocultos en la maleza, y cuando lo avistaron le gritaron “General Sucre” y al voltear el Mariscal,  se oyeron los tiros que cegaron su vida, dejando solo oír sus últimas palabras “Ay Balazo”. Al enterarse Bolívar, exclamo: “Se ha derramado, Dios excelso, la sangre del inocente Abel”.

Hace pocas semanas se cumplieron 189 años,  de aquel trajìdico evento.

Solo 6 meses y 13 días después, del asesinato del Mariscal Sucre, a Bolívar le llegó su hora, un final inesperado lejos de la tierra que lo vio nacer y cuyo liderazgo caraqueño para la época, no solo desintegro el sueño bolivariano de la Gran Colombia, sino que le dio la espalda, llamándolo de las formas más indignas, el hombre que con su convicción y pensamiento profundo de estadista universal,  como el que más, pudo a pesar de todas las intrigas, divisiones y recelos de sus adversarios tanto extranjeros como americanos, conquistar la independencia y soberanía de gran parte de nuestra región que hoy en día, todavía mantenemos, a pesar de que persisten las divisiones, intrigas y recelos de siempre.

Bolívar exhala su último suspiro un 17 de diciembre de 1830 a la 1 de la tarde con 3 minutos y 55 segundos en Santa Marta Colombia.

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@migueltruzman

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